Por lo que pude observar, el día de los enamorados resultó bastante estresante para muchos. Hay toda una parafernalia en torno al día que genera una expectativa y presión social que cae con especial fuerza sobre las personas sin pareja, como si tal condición u opción les privara de ser parte de la celebración del amor, haciéndolas equivocadamente sentirse mal. La presión también se extiende a las personas que no están solas, pues se impone la espera de signos públicos de expresión de enamoramiento.
Para más remate, la propia concepción del amor que se hace circular de forma dominante es solo una de las versiones posibles de lo que se puede entender por amor. Hay una fuerte carga de romanticismo exponencial, de corazones rojos -hasta cuándo insistimos con ese músculo que solo bombea sangre- y declaraciones de entrega extremas que, a ratos, parecen bastante acartonadas, pero que en el día de San Valentín encuentran cabida como políticamente correctas.
Con esto no quiero negar la autenticidad de muchos de los gestos expresados. Toda ocasión es buena si se trata de comunicar afectos positivos, pero creo que hay mucha compulsión forzada. Vivimos el 14 de febrero como si en sus 24 horas se jugaran cosas importantes, lo que es una simple ilusión de control respecto de un fenómeno complejo, el amor, que se escapa a una definición simple, y que por lo mismo solemos tratarlo como misterio o milagro. Relación, actitud, predisposición, es muchas cosas que no se agotan en una caja de bombones (aunque siempre sea rico comerlos).
Dándole un poco de vuelta al asunto para mi la aproximación al amor que más me convoca es la que canta Charly: "Cuando uno tira para abajo, es mejor no estar atado a nada, imaginen a los dinosarios en la cama". Amor como algo que no ata, para cuando tiremos para abajo lo hagamos de la forma más liviana posible. Amor que no es carga, sino que -por el contrario-, aliviana la carga. Amor como nombre para el goce del tiempo que cada uno vive, pues cada momento que pasa es uno menos; de ahí la valía de cada instante ("la vida es eterna en cinco minutos"). Amor como aumento de la potencia de ser de cada quien; desde el apoyo mutuo, evitando el sufrimiento propio y el ajeno, aumentando la alegría de estar vivos.
Es una tontera reducir el día de los enamorados a tener pareja. Se puede amar de infinitas formas posibles. Una de ellas es en pareja y el 14 de febrero es solo un día más.
Parafraseando a Violeta, doy gracias a la vida porque he amado tanto. Y lo he podido hacer en la más amorosa de las compañías posibles. San Valentín no tiene nada que ver con eso.
16 febrero 2017
27 febrero 2016
Los muertos de mi felicidad
Como parte del regaloneo de nuestro aniversario de pareja, ella la bella me obsequió un masaje a dúo, en que asistimos juntos a una sesión de sauna y relajación. Una experiencia de alta sensibilidad, en un espacio muy bien llevado, que invita al cuidado y respeto, la reflexión, el dejarse ir y estar, en el aquí y ahora. En el disfrute del pasar de un espacio a otro, en un ambiente de máxima intimidad, en que los sentidos son activados por aromas, aguas, aceites y paños de distintas temperaturas, imbuidos en un diseño minimalista que llama a la paz interior, en la vivencia de un compartir en pareja simple y feliz, al momento en que en uno de los masajes, recostado en una camilla cómoda, me fue suavamente cubierta la vista para solo ser uno con lo que sucedía placenteramente en mi cuerpo del cual iba, palmo a palmo, tomando conciencia con respiración regular, me vi intervenido por un recuerdo ajeno, que yo no viví, pero que vivieron tantos, cercanos y lejanos a mí. En esa exposición semidesnuda, con la vista vendada, sin conocer la rutina de lo que seguiría, pensé en los torturados. Fue solo un momento fugaz, pues rápidamente mi mente llamó a la calma, a no confundir espacios y realidades, a no dejarme invadir y recorrer por aquella experiencia límite radicalmente diferente a lo que yo estaba viviendo. Sentí la desnudez de mis pies, la fragilidad de mis manos abiertas, la boca de mi estómago dirigida al techo indefensa, el peso de mi cabeza que reposaba sobre la camilla con la vista vedada, aguzando el oído en alerta. La situación es diametralmente distinta, no hay comparación que valga. Pero a nivel de sensaciones simplemente viajé hacia ese recuerdo que me ha llegado por testimonios que he trabajado y por la compañía que hice de pequeño a mi padre en sus sesiones de recuperación. Quien me masajeaba con delicadeza profesional puede que haya sentido alguna energía o tensión que delataban oscuros pensamientos. Al minuto estaba de regreso al aquí y ahora, viendo una bella flor de loto, colores cálidos amables que me envolvían, la suavidad enérgica de las manos que me recorrían no para dañarme, sino para regalarme paz. Oí la respiración de ella, la bella, que vivía en mi camilla contigua este momento de amor compartido que me regalaba. Volví a mi presente, atravesado por fantasmas, pero que soy capaz de acoger y despedir sin que bloqueen mi posibilidad de vida. Sentí compasión, no pena ni rabia, sino sorpresa, asombro, solidaridad, ternura por mis hermanos. Regresé y me conecté con la vista de mi mujer clara, que amo y me ama. Y sí, soy feliz, soy un hombre feliz, y quiero que me perdonen en este y todos los días, los muertos de mi felicidad.
19 octubre 2015
Un #MemorialParaProvidencia
Mañana martes 20 de octubre en el Concejo Municipal de Providencia se votará el proyecto de Memorial que ha venido trabajando durante años Ciudad Elefante, y que fue acogido por la alcaldesa y su equipo, realizando mejoras a partir de reuniones con los vecinos de Av. Los Leones con El Vergel. En ese lugar en 1985 funcionaba el Colegio Latinoamericano de Integración, del cual yo era estudiante junto a Javiera, Camilo y Juanjo; mi padre profesor y José Manuel Parada apoderado. El 29 de marzo, como es ya medianamente conocido por el país, efectivos de la Dirección de Comunicaciones de Carabineros de Chile, secuestraron de la puerta del colegio a mi papá junto a José Manuel, y balearon al profesor Leopoldo Muñoz, el tío Leo. A partir de ese 29 de marzo, cada año nos hemos reunido en esa esquina con la comunidad del Latino, amigos, vecinos, colegas y camaradas de nuestros padres para conmemorar lo ahí acontecido.
Durante 30 años hemos realizado una velatón artístico cultural, que cada año ha aumentado en cantidad de gente y cooperación del mundo artístico comprometido, en un diseño amable a inclusivo en que la memoria se conecta en el espacio público no solo con el horror del Terrorismo de Estado, sino principalmente con el lugar de vida cotidiana, trabajo y compromiso de lo que fueron los Manueles y don Santiago. Por ello, la velatón ha llevado por años el nombre de 'Con Memoria y Alegría, Adelante por la Vida', pues hemos hecho la apuesta de vincularnos con las militancias, sueños, esfuerzos y apuestas de estos compatriotas, realzando su luz, afecto, ideario humanista radical de entusiastas luchadores sociales.
En estas velatones hemos visto crecer a nuestras propias hijas, quienes serían las nietas de los Manueles. También hemos visto pasar a la generaciones mayores, que han compartido su palabra y recuerdo, conectados con las necesidades de hoy. Treinta años hemos convocado a esa esquina, rescatando el amor de quienes ahí conversaban sobre el país y se coordinaban para seguir viviendo en la forma en que ellos habían optado vivir, luchando por el destino común. ¡Qué mejor clase de ciudadanía y ética cívica que realzar esas vidas! ¡Qué mejor manera de transmitir el recuerdo para reconocernos en ellos para seguir adelante! Qué mejor enseñanza de lo que el Estado es capaz de hacer con sus ciudadanos cuando éste no está puesto el servicio de la soberanía popular desde el juego democrático plural, sino secuestrado por agentes envilecidos que atentaron contra su propio pueblo. Esa esquina es un lugar de historia viva.
Triste lo ahí ocurrido. Nos marcó a sangre y fuego, por encima y debajo de la piel. Pero también nos inspira para perseverar, desde el mensaje de que esto es parte de la historia de Chile. De su horror pero también de su gente que fue capaz de salir del miedo. En esa esquina se expresan la dimensión compleja de lo que fuimos en dictadura como sociedad y que quisiéramos superarlo abriéndonos a nuevas posibilidades de vivir juntos en instituciones justas que no humillen a las personas.
Mañana se vota el proyecto de memorial que incorpora al diseño urbano esta marca de memoria. Es un proyecto que considera tres hitos que recuerdan a los Manueles y don Santiago, y que en medio de un paisaje invita a detenerse por un momento, genera encuentro, reflexión. Una pausa para mirar al pasado presente. Se trata de un lugar de memoria que en muchas partes del mundo le llaman "sitio de conciencia".
Es una oportunidad para la comuna de Providencia acoger en forma oficial su propia historia. Si bien está en un bien nacional de uso público, el diseño del memorial contempla las opiniones de los vecinos que escogieron vivir en el lugar en que antes estaba el Colegio Latinoamericano. Es armónico y bello.
Tengo esperanza en que este trabajo de años recibirá el apoyo del gobierno comunal en su conjunto. Por nuestros vivos y nuestro muertos. Por el pasado que nos reclama justicia. Por el presente, para que también sea nuestro. Señores y señoras Concejales, ahora de ustedes depende. En el hoy se juega el mañana que queremos para todas y todos.
04 octubre 2015
#TalDiaComoHoy de 1917 nació Violeta Parra. Nuestra profeta, guía-raíz-proyecto vivo
#TalDiaComoHoy de 1917 nació Violeta Parra. Una de las personas más creativas, estudiosas, corajudas y amorosas de Chile.
Si, por angas o por mangas, has podido leer las pequeñas entradas que suelo escribir en este espacio, ya sabrás que ella reúne todo lo que considero lo más integral que puede alcanzar un ser humano. El arte, la ciencia, la participación política y el amor. En el caso de Violeta, la maestra, todo conjugado en su máxima expresión e intensidad. Y articulado y vivido, desde una perspectiva fundamental que es el piso desde el cual ella crea, investiga, lucha y ama: Una ontología del ser humano y el universo en su conjunto que se comprende y experimenta desde el que aparece como cuarto elemento en esta serie, pero que en realidad es el primero, el Amor (así con mayúsculas).
Fíjate en esto: "Lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber". Esta es una declaración en la que subyace una comprensión profunda del fenómeno humano y de la vida en general. Violeta ve todo desde esta perspectiva. Nos propone, y su propia existencia es un ejemplo de ello, que la verdadera ciencia es la que proviene del encuentro con el otro, desde el darse al otro. El verdadero arte es el que presta oído y hace aparecer esta dimensión de los elementos. Y una vez que se asume, transforma: "Solo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes".
Por contra, la negación del amor es la muerte. Y su Gavilán, y el propio suicidio, fue la premonición de lo que se consumaría en el Golpe de 1973: el triunfo -temporal, esperemos, de nosotros depende-, de la cultura de la muerte.
Desde el fondo místico -por ponerle un nombre-, que también me habita, creo que en distintas culturas y regiones han identificado a personas en la calidad de profetas, que con su vida y enseñanzas revelan una sabiduría que perdura y, al dejarse rozar y guiarse por y desde ellas -en una interpretación siempre abierta y nueva, de invención y herencia, en ningún caso desde el dogma-, nos podemos comprender de manera distinta, saliendo transformados de su encuentro, pudiendo alcanzar nuevas posibilidades de ser. Características de este tipo se han relacionado a Buda, Moisés, Jesús, Mahoma, Krishna, entre otros/as. Pues yo agrego a Violeta Parra. Nuestra profeta, maestra, guía-raíz-proyecto vivo.
Feliz cumpleaños querida Violeta. A tu paso seguimos
Si, por angas o por mangas, has podido leer las pequeñas entradas que suelo escribir en este espacio, ya sabrás que ella reúne todo lo que considero lo más integral que puede alcanzar un ser humano. El arte, la ciencia, la participación política y el amor. En el caso de Violeta, la maestra, todo conjugado en su máxima expresión e intensidad. Y articulado y vivido, desde una perspectiva fundamental que es el piso desde el cual ella crea, investiga, lucha y ama: Una ontología del ser humano y el universo en su conjunto que se comprende y experimenta desde el que aparece como cuarto elemento en esta serie, pero que en realidad es el primero, el Amor (así con mayúsculas).
Fíjate en esto: "Lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber". Esta es una declaración en la que subyace una comprensión profunda del fenómeno humano y de la vida en general. Violeta ve todo desde esta perspectiva. Nos propone, y su propia existencia es un ejemplo de ello, que la verdadera ciencia es la que proviene del encuentro con el otro, desde el darse al otro. El verdadero arte es el que presta oído y hace aparecer esta dimensión de los elementos. Y una vez que se asume, transforma: "Solo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes".
Por contra, la negación del amor es la muerte. Y su Gavilán, y el propio suicidio, fue la premonición de lo que se consumaría en el Golpe de 1973: el triunfo -temporal, esperemos, de nosotros depende-, de la cultura de la muerte.
Desde el fondo místico -por ponerle un nombre-, que también me habita, creo que en distintas culturas y regiones han identificado a personas en la calidad de profetas, que con su vida y enseñanzas revelan una sabiduría que perdura y, al dejarse rozar y guiarse por y desde ellas -en una interpretación siempre abierta y nueva, de invención y herencia, en ningún caso desde el dogma-, nos podemos comprender de manera distinta, saliendo transformados de su encuentro, pudiendo alcanzar nuevas posibilidades de ser. Características de este tipo se han relacionado a Buda, Moisés, Jesús, Mahoma, Krishna, entre otros/as. Pues yo agrego a Violeta Parra. Nuestra profeta, maestra, guía-raíz-proyecto vivo.
Feliz cumpleaños querida Violeta. A tu paso seguimos
28 septiembre 2015
#TalDiaComoHoy de 1932 nació Víctor Jara. Cumpliría 83 años.
Da para un ensayo más largo, pero en breves líneas quisiera declarar mi amor y admiración por este ser humano completo -creador, estudioso, activista político y amante-, que en su rica trayectoria de vida, truncada tempranamente por la violencia dictatorial, logró integrar con excelencia, originalidad y compromiso las distintas dimensiones que valoro de la actividad humana.
Víctor encarna al hombre de ciencia que persigue la verdad (en su caso el estudio e investigación teatral y del formato canción); el hombre de arte que busca la belleza (la creación y experimentación intergénero en la música, en el contexto de la Nueva Canción Chilena); el activismo político que aporta a la justicia social (su militancia revolucionaria con capacidad de establecer puentes con otras formas de vivir y comprender el compromiso político); y el hombre amoroso, que cultiva en su núcleo más íntimo aquello que proyecta a la sociedad (su relación de entrega, aprecio y respeto por sus padres, Joan y sus hijas, y un amor incondicional -herencia de Violeta Parra- al género humano, especialmente en su encarnación en lo popular).
Casi ninguna de las personas que admiro, incluyendo a mi padre, lograron desarrollar -en el espacio de vida que tuvieron-, estas cuatro dimensiones que yo mismo persigo en mi quehacer diario. Ciencia, arte, política y amor, cruzadas por una ética del don y la responsabilidad. Víctor Jara lo hizo. Y en todas las áreas que atravesó lo hizo además en forma destacada. No sólo fue un buen hombre, algo valioso que muy pocos logran, sino un excelente investigador, creador, revolucionario y amante.
Es una vergüenza para la sociedad chilena que no hayamos hecho justicia en su caso. Victor Jara es universal, incombustible e infinito. Modelo de referencia de alguien que viniendo del pueblo pobre logra, desde un empeño personal y creando redes sociales, valiéndose de la fuerza de proyección que otorga pertenecer a un colectivo, alcanzar los más altos umbrales de realización humana, generando en su entorno cambios y enseñanzas que perduran en el tiempo. Su trágica e injusta muerte no han logrado borrar todo lo que en vida creó, conquistó y sembró. Como él con máxima lucidez señaló, canto que ha sido valiente siempre será canción nueva. Víctor eres canto libre, la estrella de la esperanza que continuará siendo nuestra.
Gracias por todo. Feliz cumpleaños
Víctor encarna al hombre de ciencia que persigue la verdad (en su caso el estudio e investigación teatral y del formato canción); el hombre de arte que busca la belleza (la creación y experimentación intergénero en la música, en el contexto de la Nueva Canción Chilena); el activismo político que aporta a la justicia social (su militancia revolucionaria con capacidad de establecer puentes con otras formas de vivir y comprender el compromiso político); y el hombre amoroso, que cultiva en su núcleo más íntimo aquello que proyecta a la sociedad (su relación de entrega, aprecio y respeto por sus padres, Joan y sus hijas, y un amor incondicional -herencia de Violeta Parra- al género humano, especialmente en su encarnación en lo popular).
Casi ninguna de las personas que admiro, incluyendo a mi padre, lograron desarrollar -en el espacio de vida que tuvieron-, estas cuatro dimensiones que yo mismo persigo en mi quehacer diario. Ciencia, arte, política y amor, cruzadas por una ética del don y la responsabilidad. Víctor Jara lo hizo. Y en todas las áreas que atravesó lo hizo además en forma destacada. No sólo fue un buen hombre, algo valioso que muy pocos logran, sino un excelente investigador, creador, revolucionario y amante.
Es una vergüenza para la sociedad chilena que no hayamos hecho justicia en su caso. Victor Jara es universal, incombustible e infinito. Modelo de referencia de alguien que viniendo del pueblo pobre logra, desde un empeño personal y creando redes sociales, valiéndose de la fuerza de proyección que otorga pertenecer a un colectivo, alcanzar los más altos umbrales de realización humana, generando en su entorno cambios y enseñanzas que perduran en el tiempo. Su trágica e injusta muerte no han logrado borrar todo lo que en vida creó, conquistó y sembró. Como él con máxima lucidez señaló, canto que ha sido valiente siempre será canción nueva. Víctor eres canto libre, la estrella de la esperanza que continuará siendo nuestra.
Gracias por todo. Feliz cumpleaños
14 agosto 2015
Esta sentencia es como la experiencia de la muerte
Esto es como la experiencia de la muerte. Al principio te duele, luego te culpas, más tarde te indigna, hasta que de a poco la aceptas, quizá no llegue a darte indiferencia pero al menos admites que ya es un hecho categórico, que ya está, no cambiará, es irreversible. Así estoy ante el fallo de la Suprema. En la fase del dolor, la recriminación de no haber hecho lo suficiente, la rabia por la impunidad naturalizada en las instituciones del Estado. No hay mucha ilusión que hacerse. El vocero de Gobierno ya dijo que acataban el fallo. Se harán recursos de revisión o reposición a la Suprema pero ésta difícilmente altere algo que ella misma ha realizado. Agotadas las instancias nacionales queda la Corte Interamericana y Naciones Unidas, un largo proceso de solicitudes, audiencias, defensa del Estado chileno ante nuestras posiciones como particulares, mover fondos para viajes y que alguien mantenga viva la causa en Washington. Todo puede ser de otro modo, pero no de cualquier modo. Es el acecho de la contingencia, de lo que se juega entre lo posible y necesario, entre libertad y determinación. Sí, aquí estamos los del afamado "caso emblemático" atrapados por una dureza estructural de la impunidad instalada, que opera por mil vericuetos y agentes, que diluye la posibilidad de justicia. El camino es tan largo que aunque no desistas te pasa la cuenta, te marca nuevamente. Sanas tu herida y sobre te infringen otra, y otra, y otra. Costra sobre costra, desarrollas una piel que aparenta dureza, pero es tan frágil como cualquier epidermis. Quizá la elaboración de la pérdida nunca fue la justicia que no llega, pero que con esfuerzo la convocas, aparece a porciones y desaparece de cuajo. Quizá la elaboración es hacer un duelo definitivo con la esperanza ingenua en creer que se puede en este marco, en este país, con quienes somos y adonde hemos derivado como colectivo. Siento que nos vuelven a expulsar de la comunidad moral hacia otro mar, hacia otras fronteras, otros lenguajes. Hice el camino del retorno a Chile, reconstruyendo y cultivando lazos, dándole y dándome (que es un dándonos) la oportunidad de que es posible vivir aquí si es que hay un piso mínimo de certeza jurídica y política. Hoy nos expulsan del terruño a probar suerte, a clamar justicia en el plano internacional. Estoy en la fase del dolor, la recriminación y la rabia. Quizá llegue a la de la aceptación lúcida de que esto es así, despida a mi padre y cambie mi objeto de deseo por otro. En ese camino estaba al cumplirse treinta años. Pero lo acontecido te retrotrae a algo que ya resulta repetido, básico, odioso. Estoy elaborando. Por ahora sé que el martirilogio no es, ni ha sido nunca, mi opción. No me trago esa épica y pathos. Veremos, veremos. Por ahora leyendo el cuadro con atención. (Si el pueblo se levantara en indignación otro gallo cantaría, pero una cosa es sentir pena y rabia, y otra es creer en milagros. Existirán los milagros, pero han de ser muy escasos, y creo que yo ya tengo mi cuota utilizada).
12 agosto 2015
Pésimo precedente: Corte Suprema otorga libertad condicional a Alejandro Sáez Mardones
La Corte Suprema confirmó la decisión de la Corte de Apelaciones de otorgar la libertad condicional a Sáez Mardones, ex agente DICOMCAR que participó como ejecutor en el #CasoDegollados. Esto a pesar del informe psicológico en contra que señala la ausencia de conciencia del daño causado y la permanecía en la justificación de su acción delictiva.
Es un pésimo precedente que deja establecido la Corte Suprema de otorgar libertad condicional en un caso de crimen de lesa humanidad a alguien que ni siquiera cumple los requisitos mínimos exigidos para un delito común. La Suprema no accedió, además, a darnos derecho a alegatos y resolvió a puerta cerrada.
Las responsabilidades de este precedente que abre la puerta a la libertad condicional improcedente a otros agentes del Estado condenados por violaciones a los derechos humanos es diversa. Hay responsabilidad de los tribunales que actúan en forma disímil -en el caso de Gonzalez Betancourt se negó el mismo beneficio por tratarse de un crimen de lesa humanidad y no contar con informe psicológico favorable, mientras que acá se hace vista gorda de aquello-; del Congreso, pues a pesar de años de denuncias, advertencias y exigencias nuestras llamando la atención sobre la necesidad de revisar y actualizar la ley de la década del 30' del siglo pasado, previa al concepto de crimen de lesa humanidad, no ha cambiado en una coma la legalidad local vigente que contraviene los tratados internacionales suscritos por el Estado de Chile en materia de derechos humanos, no existiendo aun en Chile la tipificación del delito de crimen de lesa humanidad ni tortura; del Ministerio de Justicia, en al menos 4 períodos presidenciales seguidos, en los que no se han cambiado los reglamentos penitenciarios que establecen los requisitos para acceder a beneficios carcelarios. También hay responsabilidad de la sociedad civil chilena, en primerísimo lugar de la mayoría de las orgánicas y partidos políticos de línea progresista-pues de la derecha chilena cómplice de la dictadura no espero nada-, que no han puesto este tema en la agenda de prioridad de su accionar político, descansando en lo que las iniciativas de familiares hagan o no hagan en la materia. Toda esta constelación de omisiones y falta de acción a tiempo ha favorecido a los perpetradores.
Para el caso particular que analizamos hemos llegado al final de un camino. No hay nada en la línea legal institucional nacional por encima de la Corte Suprema de Chile. El Estado de Chile nos quitó a nuestros familiares y hoy, por medio de la resolución de la Corte Suprema, improcedente a todas luces, nos niega la justicia. Quedará como un hito más de la impunidad institucionalizada y de la debacle ético moral de la comunidad política de nuestro país. Y del lugar de importancia que el pueblo de Chile ha colocado este tema en su diario vivir. El "nunca más", la no repetición requieren la acción de la justicia. Sin ella nada está garantizado. Lo hemos dicho por años a los cuatro vientos. Habrá que asumir las consecuencias, como sociedad, de la falta de escucha activa en esta materia. Algo que ya excede lo que como directamente involucrados -las "víctimas"-, podemos hacer.
Dejamos como testimonio un camino recorrido: desde la denuncia del día 29 de marzo de 1985 a minutos de secuestrado nuestros padres a las puertas de nuestro colegio; las jornadas de marcha en el bandejón central frente a La Moneda cada viernes exigiendo justicia en plena dictadura; el empujar el proceso judicial con cambios de ministro incluidos hasta llegar a la verdad siempre negada por el Estado -que fueron Carabineros los perpetradores-; la renuncia de Mendoza a la Junta Militar por este caso; la puesta en prisión de los asesinos directos; la lucha por la memoria de nuestros padres (las 3 sillas en Quilicura, jardines infantiles y liceos que llevan sus nombres, las jornada de Ciudad Elefante de cada 29 de marzo en Av. Los Leones con El Vergel, publicación de los escritos de nuestros padres, participación en cientos de foros en Chile y el extranjero dando testimonio, el trabajo académico en el área de estudios de la represión y la memoria social, el activismo social solidarizando con otras causas); la pelea para sacar a Gral. Andrusco, ex DICOMCAR y encubridor, del cargo de la Dirección Nacional de Gendarmería -lo logramos-; y la lucha contra los beneficios carcelarios a condenados por crímenes de lesa humanidad bajo varios gobiernos de la post dictadura chilena, hasta que ahora el 2015 logró salir uno de ellos en libertad condicional en forma improcedente.
30 años de activismo, movilizados solo por el reclamo de justicia y el infinito amor a nuestros padres.
Agradezco a todos quienes han solidarizado con nuestra causa de lucha por verdad, justicia, memoria y reparación. Por la humanidad expresada en miles de gestos de apoyo anónimos. El afecto, la compasión, el estar cuando se ha necesitado.
Manuel
Es un pésimo precedente que deja establecido la Corte Suprema de otorgar libertad condicional en un caso de crimen de lesa humanidad a alguien que ni siquiera cumple los requisitos mínimos exigidos para un delito común. La Suprema no accedió, además, a darnos derecho a alegatos y resolvió a puerta cerrada.
Las responsabilidades de este precedente que abre la puerta a la libertad condicional improcedente a otros agentes del Estado condenados por violaciones a los derechos humanos es diversa. Hay responsabilidad de los tribunales que actúan en forma disímil -en el caso de Gonzalez Betancourt se negó el mismo beneficio por tratarse de un crimen de lesa humanidad y no contar con informe psicológico favorable, mientras que acá se hace vista gorda de aquello-; del Congreso, pues a pesar de años de denuncias, advertencias y exigencias nuestras llamando la atención sobre la necesidad de revisar y actualizar la ley de la década del 30' del siglo pasado, previa al concepto de crimen de lesa humanidad, no ha cambiado en una coma la legalidad local vigente que contraviene los tratados internacionales suscritos por el Estado de Chile en materia de derechos humanos, no existiendo aun en Chile la tipificación del delito de crimen de lesa humanidad ni tortura; del Ministerio de Justicia, en al menos 4 períodos presidenciales seguidos, en los que no se han cambiado los reglamentos penitenciarios que establecen los requisitos para acceder a beneficios carcelarios. También hay responsabilidad de la sociedad civil chilena, en primerísimo lugar de la mayoría de las orgánicas y partidos políticos de línea progresista-pues de la derecha chilena cómplice de la dictadura no espero nada-, que no han puesto este tema en la agenda de prioridad de su accionar político, descansando en lo que las iniciativas de familiares hagan o no hagan en la materia. Toda esta constelación de omisiones y falta de acción a tiempo ha favorecido a los perpetradores.
Para el caso particular que analizamos hemos llegado al final de un camino. No hay nada en la línea legal institucional nacional por encima de la Corte Suprema de Chile. El Estado de Chile nos quitó a nuestros familiares y hoy, por medio de la resolución de la Corte Suprema, improcedente a todas luces, nos niega la justicia. Quedará como un hito más de la impunidad institucionalizada y de la debacle ético moral de la comunidad política de nuestro país. Y del lugar de importancia que el pueblo de Chile ha colocado este tema en su diario vivir. El "nunca más", la no repetición requieren la acción de la justicia. Sin ella nada está garantizado. Lo hemos dicho por años a los cuatro vientos. Habrá que asumir las consecuencias, como sociedad, de la falta de escucha activa en esta materia. Algo que ya excede lo que como directamente involucrados -las "víctimas"-, podemos hacer.
Dejamos como testimonio un camino recorrido: desde la denuncia del día 29 de marzo de 1985 a minutos de secuestrado nuestros padres a las puertas de nuestro colegio; las jornadas de marcha en el bandejón central frente a La Moneda cada viernes exigiendo justicia en plena dictadura; el empujar el proceso judicial con cambios de ministro incluidos hasta llegar a la verdad siempre negada por el Estado -que fueron Carabineros los perpetradores-; la renuncia de Mendoza a la Junta Militar por este caso; la puesta en prisión de los asesinos directos; la lucha por la memoria de nuestros padres (las 3 sillas en Quilicura, jardines infantiles y liceos que llevan sus nombres, las jornada de Ciudad Elefante de cada 29 de marzo en Av. Los Leones con El Vergel, publicación de los escritos de nuestros padres, participación en cientos de foros en Chile y el extranjero dando testimonio, el trabajo académico en el área de estudios de la represión y la memoria social, el activismo social solidarizando con otras causas); la pelea para sacar a Gral. Andrusco, ex DICOMCAR y encubridor, del cargo de la Dirección Nacional de Gendarmería -lo logramos-; y la lucha contra los beneficios carcelarios a condenados por crímenes de lesa humanidad bajo varios gobiernos de la post dictadura chilena, hasta que ahora el 2015 logró salir uno de ellos en libertad condicional en forma improcedente.
30 años de activismo, movilizados solo por el reclamo de justicia y el infinito amor a nuestros padres.
Agradezco a todos quienes han solidarizado con nuestra causa de lucha por verdad, justicia, memoria y reparación. Por la humanidad expresada en miles de gestos de apoyo anónimos. El afecto, la compasión, el estar cuando se ha necesitado.
Manuel
26 febrero 2014
Hasta siempre Paco de Lucía. Gracias por la música y el compromiso
La muerte es parte de la vida. Nos cuesta, como hijos -por imposición- de la cultura occidental, acogerla sin sentir pena, vacío, culpa tal vez, ante su aparición siempre intempestiva. Pero es parte de ella, no hay nada malo en ella. Sí las eventuales condiciones materiales de existencia u organización social que llevan a que personas disfruten o padezcan calidad de vida distintas, y por ende, esperanza de vida diferentes. Pero la muerte en sí -es mi opinión- no es mala moralmente. Es parte de nuestra condición finita, que de hecho nos define como seres humanos -la mortalidad-, la precariedad, la bella fragilidad que nos constituye.
Sería absurdo celebrar la muerte como un acontecimiento esperado y provocarla. No dañar es un principio que, creo, compartimos todos. Evitar dolor es un imperativo. Pero cuando la muerte ha llegado a un ser querido creo debemos celebrar la vida de quien ha concluido un ciclo, en paz. Agradecidos de haber tenido la oportunidad de compartir la existencia juntos.
Es lo que me ocurre con Paco de Lucía. En este caso en mi calidad de simple auditor, admirador, aprendiz de guitarra y música. Desde esa cercanía-distancia de quien no compartió directamente con él, pero que sí me sentí rozado por su talento, entrega, compromiso, dulzura, persistencia, trabajo, magia. Lo mismo que con Spinetta y el Gato Alquinta. Son personas que forman parte de mi cotidiano, cuyas creaciones están en mi piel, enlazadas a momentos, a recuerdos, a búsquedas, a reposo, rebelión, amor, dolor, esperanza. Agradezco su existencia.
Que descanses en paz Paco de Lucía. Gracias por la guitarra flamenca innovada. Por incorporar el bajo eléctrico y el cajón. Por hacer el cruce hacia el jazz. Por no perder las raíces al tiempo que atreverte a extender, romper y abrir nuevos horizontes. Invención y herencia. Memoria y futuro abierto en presente. Gracias por dejarnos tu música y ejemplo. Por compartirte. Hasta siempre. Gracias miles. Viva Paco de Lucía y el flamenco. Viva la música!
Sería absurdo celebrar la muerte como un acontecimiento esperado y provocarla. No dañar es un principio que, creo, compartimos todos. Evitar dolor es un imperativo. Pero cuando la muerte ha llegado a un ser querido creo debemos celebrar la vida de quien ha concluido un ciclo, en paz. Agradecidos de haber tenido la oportunidad de compartir la existencia juntos.
Es lo que me ocurre con Paco de Lucía. En este caso en mi calidad de simple auditor, admirador, aprendiz de guitarra y música. Desde esa cercanía-distancia de quien no compartió directamente con él, pero que sí me sentí rozado por su talento, entrega, compromiso, dulzura, persistencia, trabajo, magia. Lo mismo que con Spinetta y el Gato Alquinta. Son personas que forman parte de mi cotidiano, cuyas creaciones están en mi piel, enlazadas a momentos, a recuerdos, a búsquedas, a reposo, rebelión, amor, dolor, esperanza. Agradezco su existencia.
Que descanses en paz Paco de Lucía. Gracias por la guitarra flamenca innovada. Por incorporar el bajo eléctrico y el cajón. Por hacer el cruce hacia el jazz. Por no perder las raíces al tiempo que atreverte a extender, romper y abrir nuevos horizontes. Invención y herencia. Memoria y futuro abierto en presente. Gracias por dejarnos tu música y ejemplo. Por compartirte. Hasta siempre. Gracias miles. Viva Paco de Lucía y el flamenco. Viva la música!
18 diciembre 2013
´Bioética, Derechos Humanos y Ciudadanía', nueva línea de investigación en Facultad de Medicina @uchile
Esta es la nueva línea de trabajo e investigación que estableció un grupo de académicos del Departamento de Bioética y Humanidades de la Facultad de Medicina, con el fin de potenciar proyectos individuales, generar propuestas como equipo y, a la vez, hacer difusión y socialización de la temática a nivel institucional y extramural.
Los docentes son los profesores Gina Raineri, Manuel Guerrero y Mauricio Suárez, con el apoyo coordinador de la profesora Gabriela Huepe. “Nuestro propósito es traer a discusión situaciones que se presentan en el quehacer del ámbito de la salud, pero mirados desde la bioética, la ciudadanía, el derecho y los derechos humanos, favoreciendo una argumentación desde los valores y la ciudadanía, a través de actividades de difusión y extensión que beneficien las investigaciones que realizamos en nuestra institución, para generar nuevas propuestas que dejen una impresión en la sociedad civil”, explica la profesora Raineri.
Añade que la disciplina de la bioética surge como respuesta a conflictos éticos surgidos en la medicina a partir de los importantes avances científicos y tecnológicos desarrollados durante el siglo XX. “Eso está en íntima relación con los derechos humanos: si todas las personas somos libres e iguales en dignidad y derechos, se tiene que partir de la base que la atención en salud tiene que considerar esos derechos; un ejemplo de ello es el respeto hacia el otro y a sus libertades. Una forma de concretar este derecho humano es el ejercicio del consentimiento informado en los actos médicos y en la participación voluntaria de los sujetos en proyectos de investigación. Y en esa línea, nos preguntamos, por ejemplo, cuando se confunde en un profesional el rol de tratante e investigador, ¿realmente se están respetando estas declaraciones y normas vigentes en torno a los derechos humanos?”.
Por eso, agrega, otra forma de concreción de respeto hacia esos derechos “es el respeto hacia la capacidad de decisión de las personas. En ese ámbito, en el año 2003 realizamos una investigación respecto de cómo se evalúa la capacidad de los pacientes en la toma de decisiones en salud, revisando la visión desde el mundo del derecho y desde el mundo médico. Y esa es una temática que retomamos ahora, pero desde la perspectiva de los adolescentes; a quienes, desde una mirada civil, se les considera incapaces relativos para decidir en ese ámbito, sin embargo como sociedad y desde lo penal, les reconocemos plena capacidad. Esa situación produce conflictos éticos y legales, tanto en el ámbito personal como en su relación con el profesional de salud”.
La generación de una memoria histórica
Otros temas que esperan abordar como equipo de trabajo es la participación de personas con discapacidad en investigación en salud, desde la nueva normativa de investigación así como la ley de deberes y derechos de los pacientes.
De hecho, añade la profesora Ranieri, “el profesor Manuel Guerrero hace docencia en varias de nuestras escuelas de pregrado, en las que trabajan bastante –por la naturaleza de su disciplina- con personas con capacidades diferentes, como es el caso Terapia Ocupacional y Enfermería, y así podremos avanzar en ese ámbito”.
A este respecto, el profesor Guerrero, sociólogo con formación de postgrado y especializado en bioética clínica y bioética en investigación con seres humanos, trabaja en el cruce que se produce entre las ciencias de la vida, las ciencias sociales y las humanidades. Dado que además tiene experiencia en el campo de la defensa y promoción de los derechos humanos a nivel de la ciudadanía activa, ha incorporado la mirada de la construcción social de la discapacidad, así como de la participación ciudadana como una dimensión relevante para el propio tratamiento de las personas, grupos y comunidades con quienes se interactúa desde el campo de la salud.
“El siglo XX corto”, señala Guerrero, “como le llamara el historiador Eric Hobsbawm a los años transcurridos entre 1914 y 1991, dejó un saldo de 187 millones de personas que murieron no sólo en conflictos entre Estados, sino por parte de sus propios gobiernos que actuaron en forma organizada contra la población civil. Es lo que conocemos como crímenes de lesa humanidad, caracterización que surge luego de la Segunda Guerra Mundial a propósito de los juicios de Nürnberg, en que se condenaron médicos y enfermeras por haber llevado a cabo experimentos en pacientes de hospitales y en prisioneros de campos de concentración, así como asesinatos, torturas y atrocidades masivas contra personas estigmatizadas. En América Latina y Chile también tenemos experiencias tristes en que no sólo se ha roto el juramento Hipocrático, sino que la ciencia se ha puesto al servicio del daño al otro vulnerando sus derechos humanos. El imperativo del ‘Nunca Más’ supone la generación de memoria histórica sobre estos hechos, para que sea transmitida a las nuevas generaciones como una alerta ético-moral de lo que no debe volver a suceder, así como investigación, reflexión y educación en valores vinculados a la bioética, la ciudadanía y los derechos humanos.”
Los docentes son los profesores Gina Raineri, Manuel Guerrero y Mauricio Suárez, con el apoyo coordinador de la profesora Gabriela Huepe. “Nuestro propósito es traer a discusión situaciones que se presentan en el quehacer del ámbito de la salud, pero mirados desde la bioética, la ciudadanía, el derecho y los derechos humanos, favoreciendo una argumentación desde los valores y la ciudadanía, a través de actividades de difusión y extensión que beneficien las investigaciones que realizamos en nuestra institución, para generar nuevas propuestas que dejen una impresión en la sociedad civil”, explica la profesora Raineri.
Añade que la disciplina de la bioética surge como respuesta a conflictos éticos surgidos en la medicina a partir de los importantes avances científicos y tecnológicos desarrollados durante el siglo XX. “Eso está en íntima relación con los derechos humanos: si todas las personas somos libres e iguales en dignidad y derechos, se tiene que partir de la base que la atención en salud tiene que considerar esos derechos; un ejemplo de ello es el respeto hacia el otro y a sus libertades. Una forma de concretar este derecho humano es el ejercicio del consentimiento informado en los actos médicos y en la participación voluntaria de los sujetos en proyectos de investigación. Y en esa línea, nos preguntamos, por ejemplo, cuando se confunde en un profesional el rol de tratante e investigador, ¿realmente se están respetando estas declaraciones y normas vigentes en torno a los derechos humanos?”.
Por eso, agrega, otra forma de concreción de respeto hacia esos derechos “es el respeto hacia la capacidad de decisión de las personas. En ese ámbito, en el año 2003 realizamos una investigación respecto de cómo se evalúa la capacidad de los pacientes en la toma de decisiones en salud, revisando la visión desde el mundo del derecho y desde el mundo médico. Y esa es una temática que retomamos ahora, pero desde la perspectiva de los adolescentes; a quienes, desde una mirada civil, se les considera incapaces relativos para decidir en ese ámbito, sin embargo como sociedad y desde lo penal, les reconocemos plena capacidad. Esa situación produce conflictos éticos y legales, tanto en el ámbito personal como en su relación con el profesional de salud”.
La generación de una memoria histórica
Otros temas que esperan abordar como equipo de trabajo es la participación de personas con discapacidad en investigación en salud, desde la nueva normativa de investigación así como la ley de deberes y derechos de los pacientes.
De hecho, añade la profesora Ranieri, “el profesor Manuel Guerrero hace docencia en varias de nuestras escuelas de pregrado, en las que trabajan bastante –por la naturaleza de su disciplina- con personas con capacidades diferentes, como es el caso Terapia Ocupacional y Enfermería, y así podremos avanzar en ese ámbito”.
A este respecto, el profesor Guerrero, sociólogo con formación de postgrado y especializado en bioética clínica y bioética en investigación con seres humanos, trabaja en el cruce que se produce entre las ciencias de la vida, las ciencias sociales y las humanidades. Dado que además tiene experiencia en el campo de la defensa y promoción de los derechos humanos a nivel de la ciudadanía activa, ha incorporado la mirada de la construcción social de la discapacidad, así como de la participación ciudadana como una dimensión relevante para el propio tratamiento de las personas, grupos y comunidades con quienes se interactúa desde el campo de la salud.
“El siglo XX corto”, señala Guerrero, “como le llamara el historiador Eric Hobsbawm a los años transcurridos entre 1914 y 1991, dejó un saldo de 187 millones de personas que murieron no sólo en conflictos entre Estados, sino por parte de sus propios gobiernos que actuaron en forma organizada contra la población civil. Es lo que conocemos como crímenes de lesa humanidad, caracterización que surge luego de la Segunda Guerra Mundial a propósito de los juicios de Nürnberg, en que se condenaron médicos y enfermeras por haber llevado a cabo experimentos en pacientes de hospitales y en prisioneros de campos de concentración, así como asesinatos, torturas y atrocidades masivas contra personas estigmatizadas. En América Latina y Chile también tenemos experiencias tristes en que no sólo se ha roto el juramento Hipocrático, sino que la ciencia se ha puesto al servicio del daño al otro vulnerando sus derechos humanos. El imperativo del ‘Nunca Más’ supone la generación de memoria histórica sobre estos hechos, para que sea transmitida a las nuevas generaciones como una alerta ético-moral de lo que no debe volver a suceder, así como investigación, reflexión y educación en valores vinculados a la bioética, la ciudadanía y los derechos humanos.”
El debate moral público
El profesor Mauricio Suárez trabaja en la Escuela de Posgrado de nuestro plantel, impartiendo cursos sobre la regulación metodológica, ética y legal de la investigación biomédica y se interesa por la filosofía moral, la bioética y el debate público sobre problemas morales. Participa en esta nueva la línea de trabajo porque “me parece importante explorar y difundir las condiciones que impone la ciudadanía –como sujeto de derechos humanos en un Estado constitucional democrático al debate público sobre temas morales”.
Y es que, explica, “religión, raza, renta, género, orientación sexual, etc. no son condiciones de la ciudadanía. En Chile, para ser ciudadano y formar parte de la comunidad política, basta con tener 18 años o más, haber nacido en el país y no estar condenado a penas aflictivas, lo que plantea la siguiente cuestión: ¿qué valores, conceptos y prioridades implica la ciudadanía en una democracia constitucional?”.
La respuesta, añade, es importante porque sólo con valores, conceptos y prioridades compartidos pueden justificarse a todos los ciudadanos las decisiones sobre asuntos públicos. “Para que haya una razón pública, es necesario identificarlos y exponerlos. Complica la tarea el hecho de que comúnmente los ciudadanos no sólo son miembros de la comunidad política, sino también de asociaciones particulares (iglesias, partidos políticos, organizaciones sociales, etc.) con valores, conceptos y prioridades distintos a los de la ciudadanía y hasta incompatibles con ellos. Incluso el concepto de derechos humanos, básico para la democracia constitucional, pero no para las concepciones morales (teológicas, utilitaristas o iusnaturalistas) de algunas asociaciones, puede resultar afectado. Esto crea confusión y hace necesaria la reflexión. Ciudadanos que, guiados por la idea de democracia constitucional, discuten sobre qué derechos humanos tienen y cuál es la mejor forma de interpretarlos y protegerlos, se desorientan cuando las asociaciones a que pertenecen tratan los temas públicos en otros términos. Creo que la línea de trabajo sobre ciudadanía, derechos humanos y bioética es un lugar adecuado para canalizar estas inquietudes”.
Fuente: El Pulso, Facultad de Medicina Universidad de Chile
El profesor Mauricio Suárez trabaja en la Escuela de Posgrado de nuestro plantel, impartiendo cursos sobre la regulación metodológica, ética y legal de la investigación biomédica y se interesa por la filosofía moral, la bioética y el debate público sobre problemas morales. Participa en esta nueva la línea de trabajo porque “me parece importante explorar y difundir las condiciones que impone la ciudadanía –como sujeto de derechos humanos en un Estado constitucional democrático al debate público sobre temas morales”.
Y es que, explica, “religión, raza, renta, género, orientación sexual, etc. no son condiciones de la ciudadanía. En Chile, para ser ciudadano y formar parte de la comunidad política, basta con tener 18 años o más, haber nacido en el país y no estar condenado a penas aflictivas, lo que plantea la siguiente cuestión: ¿qué valores, conceptos y prioridades implica la ciudadanía en una democracia constitucional?”.
La respuesta, añade, es importante porque sólo con valores, conceptos y prioridades compartidos pueden justificarse a todos los ciudadanos las decisiones sobre asuntos públicos. “Para que haya una razón pública, es necesario identificarlos y exponerlos. Complica la tarea el hecho de que comúnmente los ciudadanos no sólo son miembros de la comunidad política, sino también de asociaciones particulares (iglesias, partidos políticos, organizaciones sociales, etc.) con valores, conceptos y prioridades distintos a los de la ciudadanía y hasta incompatibles con ellos. Incluso el concepto de derechos humanos, básico para la democracia constitucional, pero no para las concepciones morales (teológicas, utilitaristas o iusnaturalistas) de algunas asociaciones, puede resultar afectado. Esto crea confusión y hace necesaria la reflexión. Ciudadanos que, guiados por la idea de democracia constitucional, discuten sobre qué derechos humanos tienen y cuál es la mejor forma de interpretarlos y protegerlos, se desorientan cuando las asociaciones a que pertenecen tratan los temas públicos en otros términos. Creo que la línea de trabajo sobre ciudadanía, derechos humanos y bioética es un lugar adecuado para canalizar estas inquietudes”.
Fuente: El Pulso, Facultad de Medicina Universidad de Chile
03 diciembre 2013
Doce árboles por doce detenidos desaparecidos y ejecutados políticos del Liceo 7 de Ñuñoa
En el Liceo 7 de la comuna de Ñuñoa en días recientes se realizó un emotivo y reflexivo homenaje a los profesores y estudiantes caídos en dictadura que pertenecieron al establecimiento.
La experiencia fue especialmente significativa, pues la palabra se compartió entre tres generaciones distintas: Los rectores antiguos del Liceo que conocieron, en su calidad de profesores y directivos, a los detenidos desaparecidos y ejecutados homenajeados. Su testimonio es de gente de la tercera edad que recordaban a quienes fueron sus alumnos, niños adolescentes con compromiso social marcado, y a sus colegas: inspectores y profesores, luchadores sociales que fueron asesinados o hechos desaparecer. También hablaron familiares de estos luchadores sociales: sus señoras, hermanas. Y la tercera generación: los estudiantes actuales del Liceo 7 que se enteran por primera vez de esta historia y la incorporan a su acervo cultural, además de los hijos y nietos de los desaparecidos y ejecutados, que en sus relatos exhibieron las huellas de los efectos transgeneracionales del terrorismo de Estado, pero también una gran capacidad de resiliencia para salir adelante.
Los compatriotas homenajeados fueron los siguientes:
Miguel Ángel Acuña Castillo, detenido desaparecido a los 19 años.
Pablo Ramón Aranda Schmied, detenido desaparecido a los 20 años.
Manuel Beltrán Cantú Salazar, ejecutado a los 36 años.
Héctor Marcial Garay Hermosilla, detenido desaparecido a los 19 años.
Ángel Gabriel Guerrero Carrillo, detenido desaparecido a los 24 años (parte de sus restos fueron hallados el año 2012 en Cuesta Barriga).
Luis Jaime Palominos Rojas, detenido desaparecido a los 23 años.
Juan Ramón Ramírez Vicker, ejecutado a los 25 años.
Agustín Eduardo Reyes González, detenido desaparecido a los 23 años.
Sergio Daniel Tormen Méndez, detenido desaparecido a los 25 años.
Mariano León Turiel Palomera, detenido desaparecido a los 30 años.
Recaredo Ignacio Valenzuela Pohorecky, ejecutado a los 30 años.
Ricardo Villarroel, muerto en 1984.
La carga de esta memoria de varias generaciones fue muy potente en reflexiones, además de emotiva, pues junto con transmitir sus vivencias, necesidad de justicia y reconocimiento social de lo acontecido, su solo ejercicio de pararse en un espacio público y tomar la palabra implica un hendidura en el presente, desde un pasado inconcluso. En este sentido, la memoria se vuelve un recurso de sanación y una herramienta de lucha. Recién después de 40 años el Liceo, a través de este homenaje -aunque todavía en un formato más íntimo que institucional-, abrió sus puertas para invitar a retornar, a través del recuerdo activo, a quienes fueron miembros de su comunidad escolar, para que a través de sus familiares, colegas y camaradas pudieran volver a recorrer sus pasillos, salas. Con este rito el Liceo los recuerda y los reconoce como propios. Con esto se rompe el estigma que ha rodeado su memoria, como algo oculto e indeseable, mecanismo invisibilizador que forma parte del dispositivo de terror. El gesto de reconocerles, relatar sobre sus vidas en voz alta; visualizar su compromiso social, y hacer la denuncia sobre estos crímenes de lesa humanidad, repara en parte lo ocurrido. Y resulta un gesto fundamental a quienes les sobrevivieron -sus familiares- y para la propia comunidad escolar.
Los compatriotas homenajeados fueron los siguientes:
Miguel Ángel Acuña Castillo, detenido desaparecido a los 19 años.
Pablo Ramón Aranda Schmied, detenido desaparecido a los 20 años.
Manuel Beltrán Cantú Salazar, ejecutado a los 36 años.
Héctor Marcial Garay Hermosilla, detenido desaparecido a los 19 años.
Ángel Gabriel Guerrero Carrillo, detenido desaparecido a los 24 años (parte de sus restos fueron hallados el año 2012 en Cuesta Barriga).
Luis Jaime Palominos Rojas, detenido desaparecido a los 23 años.
Juan Ramón Ramírez Vicker, ejecutado a los 25 años.
Agustín Eduardo Reyes González, detenido desaparecido a los 23 años.
Sergio Daniel Tormen Méndez, detenido desaparecido a los 25 años.
Mariano León Turiel Palomera, detenido desaparecido a los 30 años.
Recaredo Ignacio Valenzuela Pohorecky, ejecutado a los 30 años.
Ricardo Villarroel, muerto en 1984.
La carga de esta memoria de varias generaciones fue muy potente en reflexiones, además de emotiva, pues junto con transmitir sus vivencias, necesidad de justicia y reconocimiento social de lo acontecido, su solo ejercicio de pararse en un espacio público y tomar la palabra implica un hendidura en el presente, desde un pasado inconcluso. En este sentido, la memoria se vuelve un recurso de sanación y una herramienta de lucha. Recién después de 40 años el Liceo, a través de este homenaje -aunque todavía en un formato más íntimo que institucional-, abrió sus puertas para invitar a retornar, a través del recuerdo activo, a quienes fueron miembros de su comunidad escolar, para que a través de sus familiares, colegas y camaradas pudieran volver a recorrer sus pasillos, salas. Con este rito el Liceo los recuerda y los reconoce como propios. Con esto se rompe el estigma que ha rodeado su memoria, como algo oculto e indeseable, mecanismo invisibilizador que forma parte del dispositivo de terror. El gesto de reconocerles, relatar sobre sus vidas en voz alta; visualizar su compromiso social, y hacer la denuncia sobre estos crímenes de lesa humanidad, repara en parte lo ocurrido. Y resulta un gesto fundamental a quienes les sobrevivieron -sus familiares- y para la propia comunidad escolar.
Por mi parte, me invitaron a compartir el testimonio, como familiar y ciudadano -soy ex concejal de la comuna-, y reflexionar en voz alta sobre estos acontecimientos y la memoria sobre las prácticas genocidas en nuestro país. Conversé sobre la posibilidad que vayamos reconstruyendo comunidad, desde la apertura de la palabra y la pluralidad que nos atraviesa cuando miramos nuestro pasado que no deja de pasar si es que no lo elaboramos activamente, con verdad, justicia, castigo y reparación.
Agradezco la invitación, y animo a todos/as que revisen la historia de sus lugares de trabajo y de estudio: ¿Hay detenidos desaparecidos y ejecutados políticos que formaron parte de esta comunidad e historia? ¿Se podría hacer un gesto de reparación invitando a sus familiares, dando a conocer sus vidas, rindiéndoles un homenaje y estableciendo un hito de compromiso con un Nunca Más activo? Abrir la historia con rostro claro, con nombres, biografía y contexto social, es muy potente y sanador. Se plantaron 12 árboles en su memoria, como una manera de hacerles presentes y proyectarlos en el tiempo. Es una manera de recuperarlos y recuperarnos en la verdad. Es un gesto que realizó este liceo, promovido por ex alumnos, que invito a seguir. Felicito la iniciativa.
29 octubre 2013
Invitación: Lanzamiento de 'La noche de los corvos', libro que investiga Caso Degollados
Lanzamiento libro “La Noche de los Corvos” CENTRO CULTURAL ESTACIÓN MAPOCHO, 7 NOVIEMBRE- 18 HRS/ SALA PEDRO PRADOLa Escuela de Derecho de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y CEIBO EDICIONES, tienen el agrado de invitar a usted a la presentación del libro “La Noche de los Corvos” de los abogados de derechos humanos Nelson Caucoto y Héctor Salazar, a realizarse el jueves 7 de noviembre a las 18:00 hrs., en la Sala Pedro Prado de la Estación Mapocho, en el marco de la 33ª Feria Internacional del Libro de Santiago.
El libro es la reedición de “Un Verde Manto de Impunidad”, publicado en 1994 y que en esta oportunidad cuenta con la colaboración de la periodista Nancy Guzmán. Aborda los principales aspectos de la investigación acerca del Caso Degollados, por el delito secuestro y degollamiento de tres profesionales comunistas, ocurrido en marzo de 1985 y perpetrado por agentes de la Dirección de Comunicaciones de Carabineros (DICOMCAR).
La publicación será presentada por el abogado Roberto Garretón y el sociólogo Manuel Guerrero Antequera.
06 junio 2013
Mi sentir ante la iniciativa legal que busca amnistiar a condenados por violaciones a DDHH
Días atrás, cuando supe del proyecto que amnistiaba a condenados y procesados por violaciones a los Derechos Humanos me sentí lesionado moralmente. Podría decir indignado, dolido, molesto, pero sería poco. Me volví a sentir, como en otras ocasiones, pasado a llevar por un Estado, país e historia que pareciera que siempre consigue la manera de humillar, ofender, violentar. Volví a la angustia de vivir en un territorio donde la memoria se difumina y ni siquiera nuestros muertos están a salvo.
Son muchos años de luchas cotidianas para mantener la cordura, la razón, la ternura, el asombro por lo bello, el amor a la vida, a pesar de lo ocurrido. Con la impunidad todo pierde sentido. El mundo deja de ser. Se abre nuevamente un abismo, un vacío de sentido que te fija en el horror. Se repite la violación que hemos intentando trascender, en un horizonte en que hemos hecho esfuerzos y toda una elaboración para reconstruirnos como personas, ciudadanos miembros de una comunidad.
Me conforta hoy saber que se haya declarado inconstitucional ese cobarde proyecto de ley.
Sin duda hay mucho por perfeccionar, cambiar, construir en nuestra sociedad. Y podemos tener, y que bueno que así sea, diferencias de enfoques, miradas, definiciones acerca del bien y la felicidad.
Pero no es dable convivir en una sociedad que no es capaz de dar justicia y castigo a quienes utilizaron el Estado y el uniforme de las Fuerzas Armadas para masacrar a sus compatriotas civiles, sometiéndolos a vejámenes, torturas y tratos indescriptibles. En esa dimensión no debiéramos tener disenso. Nadie debiera sentirse excluido de la responsabilidad de hacer justicia. Incluyendo a los propios perpetradores de estos horrendos crímenes. Cumplan sus condenas.
No hay reparación que devuelva a nuestros familiares a la vida. Pero hay un mínimo de decencia que espero de la condición humana y de las instituciones: que no nos humillen, que nos respeten como miembros de una sociedad a la cual pertenecemos, que no nos quiten el mínimo espacio que hemos conquistado para seguir viviendo. Con nuestras historias, empeños, identidad, proyectos. Con nuestros vivos y muertos. Seguir viviendo, poder respirar, estudiar, trabajar sin toparme con el asesino de mi padre.
Cumplan sus condenas. Y que la justicia llegue para los miles de casos en proceso. No hay atajos. Es el único camino para, en la diferencia, volver a sentir alguna vez que hay algo así como un "nosotros".
Paz.
Son muchos años de luchas cotidianas para mantener la cordura, la razón, la ternura, el asombro por lo bello, el amor a la vida, a pesar de lo ocurrido. Con la impunidad todo pierde sentido. El mundo deja de ser. Se abre nuevamente un abismo, un vacío de sentido que te fija en el horror. Se repite la violación que hemos intentando trascender, en un horizonte en que hemos hecho esfuerzos y toda una elaboración para reconstruirnos como personas, ciudadanos miembros de una comunidad.
Me conforta hoy saber que se haya declarado inconstitucional ese cobarde proyecto de ley.
Sin duda hay mucho por perfeccionar, cambiar, construir en nuestra sociedad. Y podemos tener, y que bueno que así sea, diferencias de enfoques, miradas, definiciones acerca del bien y la felicidad.
Pero no es dable convivir en una sociedad que no es capaz de dar justicia y castigo a quienes utilizaron el Estado y el uniforme de las Fuerzas Armadas para masacrar a sus compatriotas civiles, sometiéndolos a vejámenes, torturas y tratos indescriptibles. En esa dimensión no debiéramos tener disenso. Nadie debiera sentirse excluido de la responsabilidad de hacer justicia. Incluyendo a los propios perpetradores de estos horrendos crímenes. Cumplan sus condenas.
No hay reparación que devuelva a nuestros familiares a la vida. Pero hay un mínimo de decencia que espero de la condición humana y de las instituciones: que no nos humillen, que nos respeten como miembros de una sociedad a la cual pertenecemos, que no nos quiten el mínimo espacio que hemos conquistado para seguir viviendo. Con nuestras historias, empeños, identidad, proyectos. Con nuestros vivos y muertos. Seguir viviendo, poder respirar, estudiar, trabajar sin toparme con el asesino de mi padre.
Cumplan sus condenas. Y que la justicia llegue para los miles de casos en proceso. No hay atajos. Es el único camino para, en la diferencia, volver a sentir alguna vez que hay algo así como un "nosotros".
Paz.
31 marzo 2013
Volver a la vida. Tomar la muerte, mirarla a la cara, acogerla y sacarle la lengua
Volver a la vida. Tomar la muerte, mirarla a la cara, acogerla y sacarle la lengua. Historizar los procesos, poner los sucesos en contexto y tomar de ellos lo que tienen de vigente para proyectarlos, por encima o atravesando lo que nos quiso fijar en el dolor infinito. Y abrazar la vida en toda su magnitud de ternura y espanto.
A pesar de todo, o con todo, persistimos en esta aventura de ser. Con nuestros muertos, nuestros vivos y los que aún no han nacido y vendrán. Morir, pero a la vida, bullente, sin silencios autoimpuestos. Quedar atados al terror no rompe nada, pues no se yergue nada de la nada. Hacen falta voces, oídos, ruidos, sonidos, música, llantos y carcajadas para darle cabida a la vida. De esa tropa me siento parte, de los que invitan a vivir la vida intensamente. De ahí invito cada año a volvernos a colgar de la ternura compartida de a poco, letra a letra, caricia a caricia, para recargar los motores de ternura y pasión, porque convicciones las tenemos de sobra.
De a poco, piano piano vuelve a salir la voz aunque sea en sordina, como en la trompeta de Miles Davis, como en la voz quebrada de Bob Dylan, como en los rasgueos de Victor o el metal tranquilo de Allende.
Hay otros caminos posibles, sí. Muchos. Entre ellos el cultivar la estética y política de la rabia. Legítima, tal como el dolor. La respeto. Pero conocido es, para mis conocidos, que no es mi opción. No la comparto. Soy menos heroico que eso. Y cada vez menos, y menos, y crece en mí otra magnitud del compromiso militante, que tiene que ver con que la sociedad soñada no es una estación de llegada en un más allá utópico: en lo que creemos y hacemos, está lo que somos. No concibo una transformación social que en su propia práctica reproduce aquello, aunque sea en alguna dimensión, que critica. Y así como soy crítico del autoritarismo del color que sea, desde esa convicción comunista libertario que es amor compartido, desde la materialidad del amor hecho social, para producir la vida de modo distinto, trabajo en mi para que no gane el dolor, no gane la locura -cercana, muy cercana, casi amiga-, y la rabia, el odio ciego, retroceda. En mi, desde mi. Sin exigencias a nadie, porque cada quien emprende sus opciones y decisiones.
Dispuesto a dar la vida, sí. Pero sobre todo a conquistarla desde ella. Recuperarla, recobrarla. Despertarla. Despeinarla.
El loco, un lúcido, nos habla:
"¿Qué es mejor para el alma,
sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos,
o levantarse en armas contra el océano del mal,
y oponerse a él y que así cesen? Morir, dormir...
Nada más; y decir así que con un sueño
damos fin a las llagas del corazón
y a todos los males, herencia de la carne,
y decir: ven, consumación, yo te deseo. Morir, dormir,
dormir... ¡Soñar acaso!".
Son las opciones que nos puso uno de los grandes. Pero hay otra más que estoy dispuesto a agregar: jugar. Afirmar la vida jugando y jugarse la vida. Enamorados de ella con todo lo que ella contiene. También con estos marzos que vuelven eternamente. Pero también con el día después y el día antes.
Hoy no estás. Como cada año. Pero abrazo a mis hijas, compañera, familia, amigos. Y con tu ausencia sigo. Pleno en todo lo que pueda. Maravillado de la creación humana en sus múltiples dimensiones. Indingando, lesionado por sus aberraciones. Reflexivo, movilizado y activo para cambiar esto. Es nuestra decisión y tarea hacerlo. Seguimos, papá querido, seguimos. Sin odio, pero sin pedida de disculpas. Puro amor y vida (y estas no son buenas palabras, un solo decir: es un modo de asumirse que es lucha).
A redoblar la esperanza activa, aquella que transforma y no pospone. Sí. Cien veces sí. Aquí y ahora, en nuestras propias prácticas. Revolución, evolución, transformación en acto. "El movimiento que niega el estado de cosas actual", le llamó Carlitos. Sí. Pero aún más que eso: el movimiento que AFIRMA la vida desde un sí a ella, le agregaría desde Nietzsche. Pensamiento y práctica afirmativa, desde el goce de la vida, padre.
Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único.
Gracias por el palmotazo en la espalda, amigos/as miles. Por el necesario aventón en estos días de homenaje; por la sonrisa, el cariño, la comunidad activa.
Porque el corazón no quiere, entonar más retiradas. Abrazo un árbol, te abrazo a tí, abrazo mi dolor, a ese niño de guerra que fui, a esos miles que somos, a ese por venir abierto lleno de dulzura comprometido que es un siempre ahora.
Con memoria y alegría, adelante por la vida.
Manuel.
A pesar de todo, o con todo, persistimos en esta aventura de ser. Con nuestros muertos, nuestros vivos y los que aún no han nacido y vendrán. Morir, pero a la vida, bullente, sin silencios autoimpuestos. Quedar atados al terror no rompe nada, pues no se yergue nada de la nada. Hacen falta voces, oídos, ruidos, sonidos, música, llantos y carcajadas para darle cabida a la vida. De esa tropa me siento parte, de los que invitan a vivir la vida intensamente. De ahí invito cada año a volvernos a colgar de la ternura compartida de a poco, letra a letra, caricia a caricia, para recargar los motores de ternura y pasión, porque convicciones las tenemos de sobra.
De a poco, piano piano vuelve a salir la voz aunque sea en sordina, como en la trompeta de Miles Davis, como en la voz quebrada de Bob Dylan, como en los rasgueos de Victor o el metal tranquilo de Allende.
Hay otros caminos posibles, sí. Muchos. Entre ellos el cultivar la estética y política de la rabia. Legítima, tal como el dolor. La respeto. Pero conocido es, para mis conocidos, que no es mi opción. No la comparto. Soy menos heroico que eso. Y cada vez menos, y menos, y crece en mí otra magnitud del compromiso militante, que tiene que ver con que la sociedad soñada no es una estación de llegada en un más allá utópico: en lo que creemos y hacemos, está lo que somos. No concibo una transformación social que en su propia práctica reproduce aquello, aunque sea en alguna dimensión, que critica. Y así como soy crítico del autoritarismo del color que sea, desde esa convicción comunista libertario que es amor compartido, desde la materialidad del amor hecho social, para producir la vida de modo distinto, trabajo en mi para que no gane el dolor, no gane la locura -cercana, muy cercana, casi amiga-, y la rabia, el odio ciego, retroceda. En mi, desde mi. Sin exigencias a nadie, porque cada quien emprende sus opciones y decisiones.
Dispuesto a dar la vida, sí. Pero sobre todo a conquistarla desde ella. Recuperarla, recobrarla. Despertarla. Despeinarla.
El loco, un lúcido, nos habla:
"¿Qué es mejor para el alma,
sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos,
o levantarse en armas contra el océano del mal,
y oponerse a él y que así cesen? Morir, dormir...
Nada más; y decir así que con un sueño
damos fin a las llagas del corazón
y a todos los males, herencia de la carne,
y decir: ven, consumación, yo te deseo. Morir, dormir,
dormir... ¡Soñar acaso!".
Son las opciones que nos puso uno de los grandes. Pero hay otra más que estoy dispuesto a agregar: jugar. Afirmar la vida jugando y jugarse la vida. Enamorados de ella con todo lo que ella contiene. También con estos marzos que vuelven eternamente. Pero también con el día después y el día antes.
Hoy no estás. Como cada año. Pero abrazo a mis hijas, compañera, familia, amigos. Y con tu ausencia sigo. Pleno en todo lo que pueda. Maravillado de la creación humana en sus múltiples dimensiones. Indingando, lesionado por sus aberraciones. Reflexivo, movilizado y activo para cambiar esto. Es nuestra decisión y tarea hacerlo. Seguimos, papá querido, seguimos. Sin odio, pero sin pedida de disculpas. Puro amor y vida (y estas no son buenas palabras, un solo decir: es un modo de asumirse que es lucha).
A redoblar la esperanza activa, aquella que transforma y no pospone. Sí. Cien veces sí. Aquí y ahora, en nuestras propias prácticas. Revolución, evolución, transformación en acto. "El movimiento que niega el estado de cosas actual", le llamó Carlitos. Sí. Pero aún más que eso: el movimiento que AFIRMA la vida desde un sí a ella, le agregaría desde Nietzsche. Pensamiento y práctica afirmativa, desde el goce de la vida, padre.
Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único.
Gracias por el palmotazo en la espalda, amigos/as miles. Por el necesario aventón en estos días de homenaje; por la sonrisa, el cariño, la comunidad activa.
Porque el corazón no quiere, entonar más retiradas. Abrazo un árbol, te abrazo a tí, abrazo mi dolor, a ese niño de guerra que fui, a esos miles que somos, a ese por venir abierto lleno de dulzura comprometido que es un siempre ahora.
Con memoria y alegría, adelante por la vida.
Manuel.
27 febrero 2013
Sindicalista Juan Pablo Jiménez: Un fuego que enciende otro fuego
"Limpia como el fuego el cañón de mi fusil" cantaba Victor, dotando al fuego de un carácter veritativo, que deshace ilusiones, atraviesa la ideología, los autoconceptos, limpia y muestra la realidad tal como ella es, no como se la representa en falsas imágenes. Victor cantaba a un fuego que enciende otros fuegos, como en la figura que utilizara Alberto Hurtado en la era de la acción colectiva por mayor justicia social.
Pero hay otros fuegos que también develan. Hoy otro fuego pone de manifiesto la reacción ante la posibilidad de retomar la senda colectiva hacia mayor igualdad. Un fuego impune que exhibe en forma prístina el grado de riesgo al que en Chile está expuesto el movimiento sindical organizado de clase. Es el fuego del fusil o pistola que asesinó al sindicalista Juan Pablo Jiménez, que de un fogonazo desvela la verdad del Chile neoliberal: todo el sistema está estructurado para mantener al mundo del trabajador sometido (explotado, marginado, endeudado, atontado). Cuando parte de este mundo levanta cabeza, como Claudia López en La Pincoya, como Rodrigo Cisternas ante las forestales, como Jiménez ante las empresas eléctricas, surge el gatillo fácil, las "balas locas". De pronto toda esa seguridad aparente, de "paz social", "gobernabilidad", "cohesión social", se hace añicos sin pena ni asco ni leyes ni derechos humanos ni democracia ni "nunca más" ni consensos, y emerge la violencia que opera de fundamento del actual estado de cosas. Los violadores a los derechos humanos no se agotan en Punta Peuco, ni se terminan con la "transición democrática". Las violaciones a los derechos humanos son la base de la desigualdad social, cultural y económica, de un país rico en recursos pero ultrasegregado en su distribución y disfrute.
Esa bala que mató a Juan Pablo Jiménez limpia como fuego todo el manto de falsas ilusiones y fantasmagoría de una "transición democrática" que aún reproduce aquello que fue engendrado a sangre y fuego en dictadura: un sistema económico brutal, sin seguridad social, con dueños en pocas familias y transnacionales, administrado por un juego político que nunca pone en juego los fundamentos por el cierre institucional de una Constitución, con un Código del Trabajo maldito, que maltrata a los trabajadores de Chile como nunca en su historia.
Ante ese fuego se educó, organizó y rebeló Juan Pablo Jiménez, como parte de un sindicalismo de clase que ha de retomar el rumbo de las soluciones colectivas a los problemas colectivos. "Levántante y mírate las manos, para crecer estréchala a tu hermano". Chile necesita un sindicalismo vigoroso que se exprese en todos los espacios de incidencia, que reponga el lugar de los trabajadores organizados como actor social protagónico de la política.
Educación, organización y lucha social del mundo del trabajo por una democracia real. Como ayer, como hoy. Es la tarea, es el fuego que nos lega Juan Pablo. Que nos empuje, que nos encienda a la vida digna!
Pero hay otros fuegos que también develan. Hoy otro fuego pone de manifiesto la reacción ante la posibilidad de retomar la senda colectiva hacia mayor igualdad. Un fuego impune que exhibe en forma prístina el grado de riesgo al que en Chile está expuesto el movimiento sindical organizado de clase. Es el fuego del fusil o pistola que asesinó al sindicalista Juan Pablo Jiménez, que de un fogonazo desvela la verdad del Chile neoliberal: todo el sistema está estructurado para mantener al mundo del trabajador sometido (explotado, marginado, endeudado, atontado). Cuando parte de este mundo levanta cabeza, como Claudia López en La Pincoya, como Rodrigo Cisternas ante las forestales, como Jiménez ante las empresas eléctricas, surge el gatillo fácil, las "balas locas". De pronto toda esa seguridad aparente, de "paz social", "gobernabilidad", "cohesión social", se hace añicos sin pena ni asco ni leyes ni derechos humanos ni democracia ni "nunca más" ni consensos, y emerge la violencia que opera de fundamento del actual estado de cosas. Los violadores a los derechos humanos no se agotan en Punta Peuco, ni se terminan con la "transición democrática". Las violaciones a los derechos humanos son la base de la desigualdad social, cultural y económica, de un país rico en recursos pero ultrasegregado en su distribución y disfrute.
Esa bala que mató a Juan Pablo Jiménez limpia como fuego todo el manto de falsas ilusiones y fantasmagoría de una "transición democrática" que aún reproduce aquello que fue engendrado a sangre y fuego en dictadura: un sistema económico brutal, sin seguridad social, con dueños en pocas familias y transnacionales, administrado por un juego político que nunca pone en juego los fundamentos por el cierre institucional de una Constitución, con un Código del Trabajo maldito, que maltrata a los trabajadores de Chile como nunca en su historia.
Ante ese fuego se educó, organizó y rebeló Juan Pablo Jiménez, como parte de un sindicalismo de clase que ha de retomar el rumbo de las soluciones colectivas a los problemas colectivos. "Levántante y mírate las manos, para crecer estréchala a tu hermano". Chile necesita un sindicalismo vigoroso que se exprese en todos los espacios de incidencia, que reponga el lugar de los trabajadores organizados como actor social protagónico de la política.
Educación, organización y lucha social del mundo del trabajo por una democracia real. Como ayer, como hoy. Es la tarea, es el fuego que nos lega Juan Pablo. Que nos empuje, que nos encienda a la vida digna!
27 diciembre 2012
Felices fiestas amigo/a!
En el cierre de 2012 te envío un abrazo, con el deseo que el nuevo año que se aproxima avancemos individual y colectivamente en la conquista de una vida más simple, libre de lo superfluo e innecesario que nos esclaviza y hace explotar a millones de personas en el globo y al propio planeta, manteniendo a muchos en situación de pobreza, exclusión e injusticia.
Que el amor comprometido y militante con la vida digna, amable y bella continúe chorreando por doquier y alcancemos mayores espacios para una vida rica en relaciones de amistad, cooperación, compasión y justicia. Vida que respete la singularidad y autonomía individual, al tiempo que sea solidaria con la pluralidad de animales humanos y no humanos, así como de plantas y seres que conforman la comunidad de vida en la Tierra.
Por las generaciones pasadas y presentes a quienes nos debemos, pero sobre todo por los que están por nacer, celebro contigo la experiencia de convivir y compartir nuestra existencia, con la esperanza intacta en la posibilidad de un mundo mejor, pues de nuestros empeños y creatividad depende.
Felices fiestas amigo/a de ruta, que el humor y lo lúdico jamás nos abandone. Que la música alumbre esta tierra negra y bailemos todos contentos.
Abrazos miles, con afecto
Manuel.
18 diciembre 2012
Gracias a Beethoven
En los días en que mi padre debió irse a la clandestinidad, en 1984, yo estudiaba guitarra clásica en el Conservatorio de la Universidad de Chile.Veníamos de meses de alegría por las protestas nacionales que se expresaron con fuerza por parte de pobladores, estudiantes y trabajadores desde diciembre de 1982 (mes en que regresamos a Chile desde Hungría) y todo 1983.
Mi viejo se desvivía organizando a los profes cesantes e intentaba aportar a la unidad de las izquierdas -tan dadas a la fragmentación infinita- hasta que logró junto a Manuel Almeyda, Fabiola Letelier y Jecar Neghme crear el Movimiento Demorático Popular (MDP). Toda esa intensidad activista se vio frenada y reprimida por la orden de captura en su contra firmada, por “orden del Presidente de la República”, por el entonces ministro del Interior, Sergio Onofre Jarpa. Por doquier buscaban a mi viejo para detenerlo y expulsarlo del país.
En 1984 se inició así un periplo por distintas casas y nosotros, con mi hermana América, solo lo podíamos ver en ocasiones muy acotadas, a la rápida, pues debía estar siempre en movimiento para que no lo tomaran. En definitiva, dejamos de verlo mucho.
Sabíamos de él por cartas que nos hacía llegar, que escribía desde sus escondites.Nosotros las leíamos, disfrutábamos su letra redonda, claridad reflexiva y sentimientos auténticos de padre dolido por no poder ver sus hijos, y luego debíamos quemarlas para que no quedara huella de que tenía contacto con nosotros, pues éramos regularmente visitados por la CNI que se dejaba caer a nuestro departamento en Villa Los Presidentes en Ñuñoa.
En ese contexto, intentaba concentrarme en lo que venía cultivando desde los 8 años en forma sistemática, y que sería a lo que me dedicaría en la vida: la guitarra clásica.
Asistí a las clases de teoría y armonía, y a las de instrumento principal, acompañado por amigos de la Jota que me protegían, por temor que me pudieran tomar para extorsionar a mi padre. Era muy difícil llevar una vida normal en esas circunstancias, todo apuntaba a perder el estribo, quedar dañado, lleno de un odio mudo contra este Chile intervenido por el fascismo. Esa rabia crecía en mí como un volcán interno que me intoxicaba, pues de pequeño aprendí a amar a la Humanidad, a sus creaciones, diversidad, a tener confianza y respeto por sus obras.
La represión era más intensa y ya nos volvíamos locos, entre querer ver a mi padre y él no poder juntarse con nosotros. Perdimos su ingreso, pues debió dejar de trabajar, y la pobreza cayó sobre nuestra familia. Salí a vender helados en la micro, para tener para fotocopias de la Facultad de Artes, y así poder ensayar en casas las partituras de los libros que ya no nos prestaban en biblioteca, pues nos retrasamos en el pago mensual. Mis amigos saldrían al Quisco de vacaciones y nosotros sin ni uno. Había que arreglárselas.
El mundo se tornaba oscuro, pesado, tan distinto al año 83, lleno de esperanza y colorido en las calles repletas de gente, los cacerolazos, las manifestaciones. Ahora había Estado de Sitio. Por momentos creí que no volvería a ver mi padre, cada vez sabía menos de él.
Mi profesor de guitarra, el maestro Ernesto Quezada, que se cuidaba -como la mayoría de Chile- de expresar sus opiniones políticas por miedo a los “sapos” que estaban infiltrados en todas partes, me regaló una invitación que le habían dado a él, para asistir a un Concierto que daría Claudio Arrau, que pasaba por Chile, en la Catedral en Plaza de Armas.
No sabía quién era Arrau, tampoco conocía la pieza musical que interpretaría.Estaba recién por cumplir los 14 años. Era invierno y fui, con la pesada guitarra en la mano (los estuches en esa época era de madera), y me colé lo más adelante que pude, quedando a muy pocos metros por el costado de donde se sentaría Arrau junto al piano. Y fue una de las experiencias más bellas e intensas que he tenido en mi vida.
Arrau, de muy avanzada edad, interpretó el Concierto Nº 5, “El Emperador”, para piano y orquesta, que Beethoven dedicó a Napoleón, cuando éste aún encarnaba los ideales de la Revolución Francesa y se pensaba que podía llevarla a Alemania y el resto de Europa. Bellísimo.Fue una hora de música pura, ver esos huesitos de los dedos de adulto mayor de Arrau correr por el teclado, con una suavidad o fuerza insospechadas.
Un regalo de un amigo, mi maestro de guitarra, que sólo se comunicaba conmigo a través de la música, pues vivía aterrorizado y casi no emitía palabra. Ese contacto me iluminó y sentí vigor y confianza en la belleza nuevamente. Que lo eterno no es del orden de lo humano, que éste mal momento pasaría, que volvería a ver a mi viejo y a disfrutar juntos las pichangas interrumpidas.Que superaríamos la pobreza, y mi madre tendría posibilidad de estar tranquila sin que perdiéramos los estudios. Que mi hermana crecería feliz. Que el país se recuperaría de la pesadilla asesina.
La música de Beethoven y la interpretación de Arrau, así como la amistad silente, pero musical, de mi profesor de guitarra que me había invitado al concierto de un compositor revolucionario, me trajeron de vuelta al goce de la vida. Esa música en la Catedral desató una conversación interna en mí en la que me sentí a salvo, tocado por complicidades delicadas, de una resistencia cívica que se ponía del lado del homenaje a nuestros propios esfuerzos, a nuestras revoluciones cotidianas, a quienes se ponían en juego aquellos días.
Gracias a la música de Beethoven y a la amistad, volví a creer.
*Ludwig van Beethoven nació el 16 de diciembre de 1770.
07 diciembre 2012
Concepciones de la política: Síntesis de diálogo que tuve con Pedro Sabat en mi despedida al Concejo Municipal de Ñuñoa
En mi última sesión de Concejo, en Hora de Incidentes hice mi despedida y evaluación de lo que fueron los 4 años que intenté, desde una propuesta colectiva, desarrollar una "Concejalía Participativa"(esto es, que como Concejal siempre fuera, en todo lo posible, mandatado por alguna
organización social en forma vinculante, en el complejo escenario de limitación legal que implica la actual Ley Orgánica de Municipalidades, donde la participación social es nula), y el trabajo de oposición a la gestión sabatista, desde la opción de generar y participar con la ciudadanía activa organizada en los territorios (que se evidenció en declaratoria de zonas típicas por parte de la propia comunidad; movimiento estudiantil y de profesores; carnavales barriales, etc.).
En esta relación de los cuatro años de Concejal, también hice mi autocrítica, sobre las situaciones en que considero que no estuve a la altura del desafío de vincular, siempre!, lo que llevara a Concejo con diálogo previo y oportuno (y vinculante!) con organizaciones sociales que se vieran afectadas por mis propias decisiones. Cité casos en que no logré cumplir esta norma autoimpuesta por mi mismo, y por el proyecto político de Concejalía Participativa -inédito- al que apostamos.
Como parte de mi análisis retrospectivo, en esta última palabra que quedaría registrada en el Acta del Concejo Municipal, di también la explicación, en parte, de porqué decidí no repostular, y apoyar a que una nueva persona, como la dirigenta del comunal Ñuñoa del Colegio de Profesores, Alejandra Placencia, entre al Concejo a continuar esta labor, y proyectar -ojalá!- mucho más allá de lo que yo, y mis amigos de viaje, logramos con nuestro mejor esfuerzo, de modo que la victoria sobre Sabat, en cuatro años más, sea inapelable, y no puesta en riesgo por un par de decenas de votos. Y ese camino, sigo creyendo en él, no es otro que seguir tejiendo ciudadanía activa y práctica autogestionada de los vecinos, en forma soberana en sus territorios (lo que alguna vez se llamó "poder popular" o "democracia directa"). Creo que Ñuñoa le pertenece a quienes la habitan y hay un enorme espacio en que no se requiere delegación a un poder externo (municipal, regional y estatal) para hacerse cargo de la administración de la vida propia común. En la medida en que este poder comunal, real no nominal, avance, no hay abogado que pueda trastocar un triunfo en una derrota. (Como se verá, ésta es una apuesta distinta a la de otras ofertas políticas). Siempre aposté por una oposición constructiva, no en el sentido de la política de los acuerdos con la administración Sabat, sino en la construcción de autogestión comunal, generando organizaciones democráticas sólidas en los territorios.
Planteé que en este proyecto si entiende como colectivo, lo colectivo es fundamental. Y si se asume esto en forma radical, es decir "en serio", implica que "todos/as somos necesarios, pero ninguno es imprescindible". Y eso también vale parar mí: Hice mi mejor esfuerzo, di lo que pude. Insistir cuatro años más dando lo que no puedo, no solo implica un daño propio -fundamentalmente familiar, por el abandono creciente a mis lunitas y compañera, por una cuestión de tiempo ausente, pero también de vivir con la mente puesta en Sabat y todo lo que ello implica-, sino también implica un daño a ese proyecto colectivo de Concejalía Participativa. Creo -y esto no es retórica, y espero haber dado pruebas de ello- en los liderazgos compartidos y rotativos. Creo que somos/as muchos/as quienes estamos preparados/as para asumir tareas de Concejalía, sobre todo si ésta emerge como parte de un proyecto colectivo que la orienta, contiene, alimenta.
E hice una reflexión sobre otra idea en la que creo, y que no es fácil de aplicar: Soy un convencido que estos nuevos tiempos -y el tiempo somos nosotros mismos, y de nosotros depende que sean nuevos o no-, debemos hacer el esfuerzo (o el regalo) de abandonar una concepción y práctica política de tipo "sacrificial". Creo en una política del encuentro, no del esquema "patria o muerte", que sea entendido como estar dispuesto a morir por una causa y a matar por ella. Ese sacrificio tiene consecuencias fuertes en el tiempo: ausencia para los hijos, para la familia, para los amigos, para uno mismo, para muchos/as, falta de realización integral de la vida propia, y de quienes dependen de uno, en diversos planos. Permanecer atado a una actividad como sacrificio, sin poner en la balanza al proyecto colectivo y al propio en forma simultánea; mantenerse en una actividad que ya te hace daño, es una forma de martirio que creo no corresponde a nuestros tiempos. No es necesario, ni prudente, ni genoroso. Para mi, quienes lo postulan, siempre lo hacen hacia el sacrificio que otros deben hacer, pero nunca ellos mismos.
Y valiéndome de este escrito de despedida intempestivo, aprovecho de agradecer a todos/as quienes me acompañaron estos cuatro años. Fueron lo más importante.
Gracias por todo este tiempo, gracias por toda la entrega, por el cariño, las ideas y los esfuerzos, la generosidad gratuita, el empeño y la apuesta.
Gracias por creer en este proyecto, que en algún momento decidimos llamar "Concejalía Participativa".
Gracias por todos los instantes dedicados, por el respaldo, la advertencia, la compañía y hospitalidad, la exigencia, el haberse hecho parte.
Gracias por haber creído en mi, en forma individual y colectiva.
Gracias por estos amores en plena guerra frontal y por la palabra atenta en el desierto de la soledad.
Gracias por la amistad cívica que cultivamos. Gracias por la paciencia, la comprensión, el perdón y la confianza.
Agradezco a quienes estuvieron desde un principio, a quienes se mantuvieron, a los que se descolgaron, a los que debían haber estado desde antes y se sumaron al final. A los cientos de pequeños y grandes esfuerzos.
Agradezco en primerísimo lugar al colectivo Barrio Ñuñoa. A Kattia, compañera de lucha que me ayudó como primera asistente en el Concejo, y a Mariángel, amiga quien lo hizo hasta la entrega misma de la oficina ayer. Gracias a mi luna mayor, Karen, y a mis lunitas bellas, a quienes retorno feliz y entero.
Gracias a quienes votaron en su momento por esta opción. Gracias a los/as vecinos/as y organizaciones de Ñuñoa que se dieron el tiempo para interactuar.
Gracias a todos/as quienes ayudaron a atizar este fuego que enciende otros fuegos.
Seguimos tras esa Ñuñoa que se viene. Demora un poco, pero la puerta ya está abierta.
Abrazos, Manuel.
organización social en forma vinculante, en el complejo escenario de limitación legal que implica la actual Ley Orgánica de Municipalidades, donde la participación social es nula), y el trabajo de oposición a la gestión sabatista, desde la opción de generar y participar con la ciudadanía activa organizada en los territorios (que se evidenció en declaratoria de zonas típicas por parte de la propia comunidad; movimiento estudiantil y de profesores; carnavales barriales, etc.).
En esta relación de los cuatro años de Concejal, también hice mi autocrítica, sobre las situaciones en que considero que no estuve a la altura del desafío de vincular, siempre!, lo que llevara a Concejo con diálogo previo y oportuno (y vinculante!) con organizaciones sociales que se vieran afectadas por mis propias decisiones. Cité casos en que no logré cumplir esta norma autoimpuesta por mi mismo, y por el proyecto político de Concejalía Participativa -inédito- al que apostamos.
Como parte de mi análisis retrospectivo, en esta última palabra que quedaría registrada en el Acta del Concejo Municipal, di también la explicación, en parte, de porqué decidí no repostular, y apoyar a que una nueva persona, como la dirigenta del comunal Ñuñoa del Colegio de Profesores, Alejandra Placencia, entre al Concejo a continuar esta labor, y proyectar -ojalá!- mucho más allá de lo que yo, y mis amigos de viaje, logramos con nuestro mejor esfuerzo, de modo que la victoria sobre Sabat, en cuatro años más, sea inapelable, y no puesta en riesgo por un par de decenas de votos. Y ese camino, sigo creyendo en él, no es otro que seguir tejiendo ciudadanía activa y práctica autogestionada de los vecinos, en forma soberana en sus territorios (lo que alguna vez se llamó "poder popular" o "democracia directa"). Creo que Ñuñoa le pertenece a quienes la habitan y hay un enorme espacio en que no se requiere delegación a un poder externo (municipal, regional y estatal) para hacerse cargo de la administración de la vida propia común. En la medida en que este poder comunal, real no nominal, avance, no hay abogado que pueda trastocar un triunfo en una derrota. (Como se verá, ésta es una apuesta distinta a la de otras ofertas políticas). Siempre aposté por una oposición constructiva, no en el sentido de la política de los acuerdos con la administración Sabat, sino en la construcción de autogestión comunal, generando organizaciones democráticas sólidas en los territorios.
Planteé que en este proyecto si entiende como colectivo, lo colectivo es fundamental. Y si se asume esto en forma radical, es decir "en serio", implica que "todos/as somos necesarios, pero ninguno es imprescindible". Y eso también vale parar mí: Hice mi mejor esfuerzo, di lo que pude. Insistir cuatro años más dando lo que no puedo, no solo implica un daño propio -fundamentalmente familiar, por el abandono creciente a mis lunitas y compañera, por una cuestión de tiempo ausente, pero también de vivir con la mente puesta en Sabat y todo lo que ello implica-, sino también implica un daño a ese proyecto colectivo de Concejalía Participativa. Creo -y esto no es retórica, y espero haber dado pruebas de ello- en los liderazgos compartidos y rotativos. Creo que somos/as muchos/as quienes estamos preparados/as para asumir tareas de Concejalía, sobre todo si ésta emerge como parte de un proyecto colectivo que la orienta, contiene, alimenta.
E hice una reflexión sobre otra idea en la que creo, y que no es fácil de aplicar: Soy un convencido que estos nuevos tiempos -y el tiempo somos nosotros mismos, y de nosotros depende que sean nuevos o no-, debemos hacer el esfuerzo (o el regalo) de abandonar una concepción y práctica política de tipo "sacrificial". Creo en una política del encuentro, no del esquema "patria o muerte", que sea entendido como estar dispuesto a morir por una causa y a matar por ella. Ese sacrificio tiene consecuencias fuertes en el tiempo: ausencia para los hijos, para la familia, para los amigos, para uno mismo, para muchos/as, falta de realización integral de la vida propia, y de quienes dependen de uno, en diversos planos. Permanecer atado a una actividad como sacrificio, sin poner en la balanza al proyecto colectivo y al propio en forma simultánea; mantenerse en una actividad que ya te hace daño, es una forma de martirio que creo no corresponde a nuestros tiempos. No es necesario, ni prudente, ni genoroso. Para mi, quienes lo postulan, siempre lo hacen hacia el sacrificio que otros deben hacer, pero nunca ellos mismos.
No creo en la política sacrificial, sino en la del goce, del construir alegre, de la creatividad, con toda la conflictividad y lucha que esto también genera cuando hay que construir a pesar de las resistencias que pone tu oponente (en este caso con toda una maquinaria gigante a su favor). Para mi estos cuatro años, con lo difíciles que han sido, fueron gozosos en muchos aspectos, pero cuando ya noto que le hace mal a mi familia, hay que algo que no está bien, y hay que parar. Porque nada vale la pena: no más sufrimientos y dolores, menos los autoimpuestos. De modo que doy un paso a un lado de la Concejalía, para desarrollar otros aspectos que he tenido pospuestos, entre ellos mi propio entorno próximo del cual soy responsable y al cual amo, y seguiré aportando desde otra línea. Y doy el pase para que alguien tome este lugar, y seguimos en forma colectiva. Pero no más política sacrificial ni mártires.
Ante estas declaraciones mías, Sabat tomó la palabra e hizo sus descargos respecto de las críticas que se le habían formulado. No asumió mucho como tema propio, sino que culpó a la concejala Claudia Vera (RN), de "haberse pasado al otro lado" y haber generado oposición con nosotros. La acusó de traidora, entre otros epítetos. A mi me reconoció tener afecto, respetar mi consecuencia -aunque fuera desde la vereda opuesta-, e hizo una interpretación de mis pensamientos, del siguiente modo: "Es posible que a tu generación Manuel le falta épica. Por yo estoy dispuesto a dar la vida por mi patria y por Ñuñoa. He perdido a mi familia, no veo a mis padres, perdí mi estómago, lo paso pésimo. Pero seguiré, porque creo que el servicio público es un apostolado. Llevo 30 años en la Municipalidad de Ñuñoa y seguiré todo lo que sea necesario". Y luego siguió atacando a Claudia Vera, en una dinámica de conflictos internos que tienen en RN.
A mi me parecen muy importantes sus dichos, creo que retratan muy bien exactamente lo que creo debe ser superado en la concepción y práctica política (y no quiero decir con ello que yo soy poseedor de la verdad revelada): Me parece un error considerar la actividad política, y para qué decir el mantenerse en cargos, como un "apostolado". Creo que se requiere secularizar esta concepción, desmitificarla, la encuentro dañina: Si asumo mi práctica e ideario político como evangelizador, ya estoy asumiendo que me paro en la verdad que debe triunfar a como de lugar, y que todo quien se aparte de mí y de mis puntos de vista, no solo me "traiciona" y es "desleal" a mi como persona, sino que está en un error del cual debe ser "salvado". De político me convierto en Mesías, y todo será justificado para la puesta en orden del cumplimiento de "mi" plan como el "elegido".
No estoy de acuerdo. La política no es un apostolado, es una práctica del encuentro en la pluralidad, es trabajar con ella, desde los límites propios, no desde la autoafirmación e imposición de mi punto de vista e intereses. No estoy de acuerdo tampoco que en democracia, por muy limitada y formal que ésta resulte en muchísimos aspectos, deba "sacrificar" a mis cercanos, la salud, la amistad, etc., por permanecer en un cargo. No me parece que sea una actitud racional. En el fondo creo que late un narcisismo que se viste de apostolado, pero es una soberbia que no es cooperativa, no genera apertura, sino cierra, concentra, monopoliza la verdad y no distribuye el poder. No deja que la vida comunitaria fluya y que pueda tener distintos canales de expresión y distintos modos de ser.
Espero algún día tener más tiempo para hablar y escribir sobre estas cosas.
Ante estas declaraciones mías, Sabat tomó la palabra e hizo sus descargos respecto de las críticas que se le habían formulado. No asumió mucho como tema propio, sino que culpó a la concejala Claudia Vera (RN), de "haberse pasado al otro lado" y haber generado oposición con nosotros. La acusó de traidora, entre otros epítetos. A mi me reconoció tener afecto, respetar mi consecuencia -aunque fuera desde la vereda opuesta-, e hizo una interpretación de mis pensamientos, del siguiente modo: "Es posible que a tu generación Manuel le falta épica. Por yo estoy dispuesto a dar la vida por mi patria y por Ñuñoa. He perdido a mi familia, no veo a mis padres, perdí mi estómago, lo paso pésimo. Pero seguiré, porque creo que el servicio público es un apostolado. Llevo 30 años en la Municipalidad de Ñuñoa y seguiré todo lo que sea necesario". Y luego siguió atacando a Claudia Vera, en una dinámica de conflictos internos que tienen en RN.
A mi me parecen muy importantes sus dichos, creo que retratan muy bien exactamente lo que creo debe ser superado en la concepción y práctica política (y no quiero decir con ello que yo soy poseedor de la verdad revelada): Me parece un error considerar la actividad política, y para qué decir el mantenerse en cargos, como un "apostolado". Creo que se requiere secularizar esta concepción, desmitificarla, la encuentro dañina: Si asumo mi práctica e ideario político como evangelizador, ya estoy asumiendo que me paro en la verdad que debe triunfar a como de lugar, y que todo quien se aparte de mí y de mis puntos de vista, no solo me "traiciona" y es "desleal" a mi como persona, sino que está en un error del cual debe ser "salvado". De político me convierto en Mesías, y todo será justificado para la puesta en orden del cumplimiento de "mi" plan como el "elegido".
No estoy de acuerdo. La política no es un apostolado, es una práctica del encuentro en la pluralidad, es trabajar con ella, desde los límites propios, no desde la autoafirmación e imposición de mi punto de vista e intereses. No estoy de acuerdo tampoco que en democracia, por muy limitada y formal que ésta resulte en muchísimos aspectos, deba "sacrificar" a mis cercanos, la salud, la amistad, etc., por permanecer en un cargo. No me parece que sea una actitud racional. En el fondo creo que late un narcisismo que se viste de apostolado, pero es una soberbia que no es cooperativa, no genera apertura, sino cierra, concentra, monopoliza la verdad y no distribuye el poder. No deja que la vida comunitaria fluya y que pueda tener distintos canales de expresión y distintos modos de ser.
Espero algún día tener más tiempo para hablar y escribir sobre estas cosas.
Gracias por todo este tiempo, gracias por toda la entrega, por el cariño, las ideas y los esfuerzos, la generosidad gratuita, el empeño y la apuesta.
Gracias por creer en este proyecto, que en algún momento decidimos llamar "Concejalía Participativa".
Gracias por todos los instantes dedicados, por el respaldo, la advertencia, la compañía y hospitalidad, la exigencia, el haberse hecho parte.
Gracias por haber creído en mi, en forma individual y colectiva.
Gracias por estos amores en plena guerra frontal y por la palabra atenta en el desierto de la soledad.
Gracias por la amistad cívica que cultivamos. Gracias por la paciencia, la comprensión, el perdón y la confianza.
Agradezco a quienes estuvieron desde un principio, a quienes se mantuvieron, a los que se descolgaron, a los que debían haber estado desde antes y se sumaron al final. A los cientos de pequeños y grandes esfuerzos.
Agradezco en primerísimo lugar al colectivo Barrio Ñuñoa. A Kattia, compañera de lucha que me ayudó como primera asistente en el Concejo, y a Mariángel, amiga quien lo hizo hasta la entrega misma de la oficina ayer. Gracias a mi luna mayor, Karen, y a mis lunitas bellas, a quienes retorno feliz y entero.
Gracias a quienes votaron en su momento por esta opción. Gracias a los/as vecinos/as y organizaciones de Ñuñoa que se dieron el tiempo para interactuar.
Gracias a todos/as quienes ayudaron a atizar este fuego que enciende otros fuegos.
Seguimos tras esa Ñuñoa que se viene. Demora un poco, pero la puerta ya está abierta.
Abrazos, Manuel.
30 octubre 2012
Al tiempo que celebro La Caída de Sabat, no olvido
Cuando éramos de la Media en los 80', salíamos a la calle en Ñuñoa la Unión de Estudiantes Secundarios de la Zona Oriente, que pertenecíamos a la Coordinadora de Estudiantes de Enseñanza Media (COEM), antecesora del Comité Pro-Feses, para recuperar la Federación de Estudiantes Secundarios FESES, que había sido prohibida por la dictadura. Soy parte de esa generación de "actores secundarios" de Ñuñoa. Nuestros liceos fueron intervenidos con directores que eran Carabineros o Militares.
Aún recuerdo cómo me sacaban de las patillas de clase de religión por hacer preguntas incómodas en el Colegio Benjamín Claro Velasco, alias "el gallinero" entre Lo Plaza y Ramón Cruz, y cómo nos hacían marchar los lunes al ritmo de bandas militares. Nuestros barrios iban perdiendo sus colores, la "modernización del capitalismo popular" (la de los vouchers, subsidios y chorreo, con concentración monopólica en unos pocos) venía de la mano de una estética facha monocromática. Todo rasgo de cultura popular se fue perdiendo, en la que antes era una comuna alegre y lúdica. Así, por ejemplo, las Fondas de Av. Grecia, entre Juan Moya y Lo Plaza, con sus cuecas, cumbias y jolgorio, fue reemplazada por las del Estadio Nacional, todas muy controladitas, ordenadas, con estética de los Huasos Quincheros, y sin rastro de la memoria social ñuñoína. En la esquina donde íbamos a la fonda quedó grabada para la historia el linaje de aquel Director de Tránsito que pasó a Alcalde designado por su "Excelencia el Presidente de la República, Capitán General don Augusto Pinochet Ugarte": Pedro Sabat. Desde mi infancia estuvo ahí como un espectro oscuro, omnipresente en su estética y represión.
De la misma mano desapareció el gimnasio municipal Manuel Plaza -hasta hoy convertido en peladero, murió el Parque Juan XXIII donde crecimos en sus juegos y anfiteatro griego hoy abandonado, desapareció la piscina Mundt, frente a Salvador con Grecia, con su trampolín olímpico de 10 metros, se vació el Teatro California -reconvertido a "Teatro Municipal"-. La manu militari en mi comuna, en nuestra comuna. Sabat, como todo el proyecto neoliberaloide criollo, soñaba, en último término, con hacernos desaparecer a los habitantes de Ñuñoa, poniéndonos traba de acceso a los liceos, expulsando a la gente de sus lugares, queriendo reconvertirnos en una comuna á la Vitacura o Las Condes, aspiracional consumista carente de identidad, memoria y proyecto. Por eso el abandono a las villas sociales, de copropiedad colectiva, como Villa Olímpica, Villa Frei, Villa Salvador Cruz Gana, la población Empart (los edificios rojos de Salvador con Grecia), Villa Alemana, Villa Yugoeslavia. Todas villas que conservan la memoria social de su origen: fueron construídas con un horizonte de barrio comprometido, organizado, en lo posible autogestionado por sus habitantes.
Esa era fascistoide es la que hoy se rompe en Ñuñoa, gracias a que mucha gente se movilizó durante años, mermando ese poder totalitario, que en alianza con el negocio inmobiliario, automotriz y de la basura, supo mantenerse incubado aún 20 años pasada la caída de la dictadura en el plebiscito. Lo que se ganó en Ñuñoa no es mérito de una campaña electoral -también, pero no en exclusivo-, sino de la acumulación de resistencias de varias generaciones que dieron la pelea en este territorio llamado Ñuñoa, y que la seguiremos dando.
Espero que cuando se haga la película de cómo cayó Sabat, no emule la del "NO", que hace pasar la historia social como si todo dependieran de buenas campañas electorales. Tienen su mérito, pero hagamos justicia y otorguemos su verdadera dimensión como catalizador de una Ñuñoa que ya venía creciendo en los territorios, con los estudiantes movilizados en los 80, el 2006 y el 2011, en las jornadas por los peñi mapuche a quienes aplicaron la Ley Antiterrorista, en las peleas por el patrimonio, en los carnavales populares, en las luchas por una reconstrucción justa, en la resistencia cultural y uso libertario de los espacios públicos, en el movimiento sindical de los profes ante una Corporación de Educación militarizada, así como con los microempresarios exigiendo fomento productivo que nunca ha llegado, en los cicleteros con sus cardúmenes de colores exigiendo barrios amables, en los animalistas denunciando la tortura en los rodeos de la "Fiesta Chilena" de Sabat y Agustín Edwards, en las feministas peleando para que en los consultorios de Ñuñoa se entregara la Píldora del Día Después, en los activistas de la Memoria de las Violaciones a los Derechos Humanos desde la casa de José Domingo Cañas, en los ambientalistas marchando por una nueva matriz energética y preocupados por el crecimiento inmobiliario en Ñuñoa, en los "coleros" de las ferias exigiendo regularizar su situación, en los centros culturales que han sobrevivido sin subvención por no ser de la línea sabatista, y así un mar social que movió el piso, hasta lograr La Caída de Pedro Sabat.
Muchos fuimos parte de ello. Es una conquista social, que hoy tiene un rostro que lo encarna, pero que ha sido, es y seguirá siendo colectivo.
Al tiempo que celebro La Caída, no olvido.
Aún recuerdo cómo me sacaban de las patillas de clase de religión por hacer preguntas incómodas en el Colegio Benjamín Claro Velasco, alias "el gallinero" entre Lo Plaza y Ramón Cruz, y cómo nos hacían marchar los lunes al ritmo de bandas militares. Nuestros barrios iban perdiendo sus colores, la "modernización del capitalismo popular" (la de los vouchers, subsidios y chorreo, con concentración monopólica en unos pocos) venía de la mano de una estética facha monocromática. Todo rasgo de cultura popular se fue perdiendo, en la que antes era una comuna alegre y lúdica. Así, por ejemplo, las Fondas de Av. Grecia, entre Juan Moya y Lo Plaza, con sus cuecas, cumbias y jolgorio, fue reemplazada por las del Estadio Nacional, todas muy controladitas, ordenadas, con estética de los Huasos Quincheros, y sin rastro de la memoria social ñuñoína. En la esquina donde íbamos a la fonda quedó grabada para la historia el linaje de aquel Director de Tránsito que pasó a Alcalde designado por su "Excelencia el Presidente de la República, Capitán General don Augusto Pinochet Ugarte": Pedro Sabat. Desde mi infancia estuvo ahí como un espectro oscuro, omnipresente en su estética y represión.
De la misma mano desapareció el gimnasio municipal Manuel Plaza -hasta hoy convertido en peladero, murió el Parque Juan XXIII donde crecimos en sus juegos y anfiteatro griego hoy abandonado, desapareció la piscina Mundt, frente a Salvador con Grecia, con su trampolín olímpico de 10 metros, se vació el Teatro California -reconvertido a "Teatro Municipal"-. La manu militari en mi comuna, en nuestra comuna. Sabat, como todo el proyecto neoliberaloide criollo, soñaba, en último término, con hacernos desaparecer a los habitantes de Ñuñoa, poniéndonos traba de acceso a los liceos, expulsando a la gente de sus lugares, queriendo reconvertirnos en una comuna á la Vitacura o Las Condes, aspiracional consumista carente de identidad, memoria y proyecto. Por eso el abandono a las villas sociales, de copropiedad colectiva, como Villa Olímpica, Villa Frei, Villa Salvador Cruz Gana, la población Empart (los edificios rojos de Salvador con Grecia), Villa Alemana, Villa Yugoeslavia. Todas villas que conservan la memoria social de su origen: fueron construídas con un horizonte de barrio comprometido, organizado, en lo posible autogestionado por sus habitantes.
Esa era fascistoide es la que hoy se rompe en Ñuñoa, gracias a que mucha gente se movilizó durante años, mermando ese poder totalitario, que en alianza con el negocio inmobiliario, automotriz y de la basura, supo mantenerse incubado aún 20 años pasada la caída de la dictadura en el plebiscito. Lo que se ganó en Ñuñoa no es mérito de una campaña electoral -también, pero no en exclusivo-, sino de la acumulación de resistencias de varias generaciones que dieron la pelea en este territorio llamado Ñuñoa, y que la seguiremos dando.
Espero que cuando se haga la película de cómo cayó Sabat, no emule la del "NO", que hace pasar la historia social como si todo dependieran de buenas campañas electorales. Tienen su mérito, pero hagamos justicia y otorguemos su verdadera dimensión como catalizador de una Ñuñoa que ya venía creciendo en los territorios, con los estudiantes movilizados en los 80, el 2006 y el 2011, en las jornadas por los peñi mapuche a quienes aplicaron la Ley Antiterrorista, en las peleas por el patrimonio, en los carnavales populares, en las luchas por una reconstrucción justa, en la resistencia cultural y uso libertario de los espacios públicos, en el movimiento sindical de los profes ante una Corporación de Educación militarizada, así como con los microempresarios exigiendo fomento productivo que nunca ha llegado, en los cicleteros con sus cardúmenes de colores exigiendo barrios amables, en los animalistas denunciando la tortura en los rodeos de la "Fiesta Chilena" de Sabat y Agustín Edwards, en las feministas peleando para que en los consultorios de Ñuñoa se entregara la Píldora del Día Después, en los activistas de la Memoria de las Violaciones a los Derechos Humanos desde la casa de José Domingo Cañas, en los ambientalistas marchando por una nueva matriz energética y preocupados por el crecimiento inmobiliario en Ñuñoa, en los "coleros" de las ferias exigiendo regularizar su situación, en los centros culturales que han sobrevivido sin subvención por no ser de la línea sabatista, y así un mar social que movió el piso, hasta lograr La Caída de Pedro Sabat.
Muchos fuimos parte de ello. Es una conquista social, que hoy tiene un rostro que lo encarna, pero que ha sido, es y seguirá siendo colectivo.
Al tiempo que celebro La Caída, no olvido.
29 octubre 2012
Chao Labbé, Chao Sabat. Que venga la vida!
Buenos días! Aún estoy a punto de romper en llanto de felicidad a cada rato. Pienso en víctimas de Krassnoff y con mi madre aguantando las lacrimógenas ante el Club Providencia. (Pepa, nos has reparado!) Pienso en el Chicho-Tati y Maya (te quiero amiga!). En José y Carola Tohá (abrazos!). En mi viejo y su Partido que cumple 100 años y sigue ayudando a la unidad de las fuerzas democráticas contra el fascismo en forma generosa (hay una lectura política correcta que valorar!). Pienso en la posibilidad que se articule una oposición plural vinculada a movimientos sociales y ciudadanía activa (sí, hay que ocuparse de la alta abstención, sin soberbia estoy seguro se pueden poner puentes de entendimiento y acción!). Pienso en cada sacrificio de tantos y tantas, también en Ñuñoa. En los malos ratos, en las violencias resistidas, en los afectos que persistieron. Vuelvo a pensar en Maya y me alegra tanto su convicción de ir con todo en esta elección, ante un Sabat matonesco (ustedes supieran lo que es eso!). En Josefa y su trabajo de años en Ciudad Viva. En Claudina, Jadue, Ballesteros, Darío Quiroga nuevo concejal en el norte, Claudia Pascual primera mayoría en Santiago, el jovensísimo Ariel Ramos que ganó en Maipú (comuna de mi familia Guerrero), la Ale Placencia asume como nueva concejala en Ñuñoa, y muchos/as más. Uf, tanto esfuerzo humano creativo junto, a punta de esperanzas. Quiero Justicia, Paz, Libertad. Que esto cambie como en América Latina. Pienso en nuestros peñis mapuche, no los olvidemos ni un segundo! Para mi despertar hoy es eso, un Despertar. Un baño de esperanzas y un gran gran lección de humanidad y humildad que la acojo y elaboro. Tengo mucho que aprender y aprehender. Ahora cojo mi bici y guitarra, alegre de haber formado parte con todo lo que pude dar junto a los compas de Ciudad Elefante, cada 29 de marzo en el corazón de Providencia, y a Barrio Ñuñoa que me acompañaron generosos en este periplo ñuñoíno. Feliz de abrazar a mis lunitas y a ella la bella. Feliz por la felicidad de mi madre.
Chao Labbé, chao Sabat. Que venga la vida, seguimos!
Abrazos, Manuel.
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