24 noviembre 2016

Mazo en la cara: "Corte Suprema confirma libertad condicional para condenado en Caso Degollados".

"Corte Suprema confirma libertad condicional para condenado en Caso Degollados". La noticia, aunque previsible, golpea como mazo en la cara.
Durante mucho tiempo hemos tocado todas las puertas y campanas advirtiendo, llamando la atención, instalando el tema en el espacio público: condenados a crímenes de lesa humanidad no deben recibir beneficios extracarcelarios, las penas ya son bajas, viven en condiciones de privilegio con relación al resto de la población carcelaria del país, se les aplica reglamentos y consideraciones como si se tratara de delitos simples en condiciones que cometieron crímenes de lesa humanidad. Pero la impunidad institucionalizada, que es una de las formas que adoptó la transición chilena a la democracia, ha sido más fuerte y el tema de la justicia no ha sido recogido por la sociedad civil como parte de su agenda de movilización.
Se ha avanzado en cuotas de memoria simbólica -aunque victimizada-, pero no en resolución de miles de causas pendientes de compatriotas que fueron vejados, asesinados y hechos desaparecer por agentes del Estado. Siendo miles los detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, y decenas de miles las personas torturadas, apenas un centenar de personas cumple condena en Punta Peuco por violaciones a los derechos humanos, obteniendo pensión de sus instituciones militares y rebajas de condena y múltiples beneficios. Un centenar ante decenas de miles. Si esto no es impunidad, pues qué lo que es. Tal es el estándar de la justicia chilena, bajo, muy bajo.
En el caso de mi padre, si bien son los jueces y una sala la que marca a firme la libertad condicional de Gonzalez Betancourt -lo que constituye ya el segundo caso-, es importante reconocer que en el fondo es la sociedad chilena la que ha permitido que esto suceda.
Mientras la temática de la defensa y promoción de los derechos humanos, y la denuncia y exigencia de justicia por sus violaciones, quede fundamantalmente relegado al círculo e incansable labor de los afectados directamente -especialmente las familias y sobrevivientes-, la impunidad seguirá corroyendo los cimientos de una sociedad que niega mirar la verdad a la cara y actuar en consecencia: el Nunca Más no puede ni debe ser una consigna de corrección política, sino que tiene que expresarse en medidas y acciones concretas.
Una de ellas es el cumplimiento de condena de quienes han sido enjuiciados con debido proceso. No hacerlo, otorgar estos beneficios extracarcelarios, no es un acto de misericordia, sino denegación de justicia. Con ello el Estado nuevamente atenta contra quienes les fueron violados sus derechos humanos. Sin justicia, verdad y reparación no hay posibilidad de no repetición de los crímenes cometidos.
Esa es la lección que la sociedad chilena se niega a asumir y practicar. Las consecuencias de tal negacionismo es que recaerá, sobre esta misma sociedad pero sobre otros cuerpos esta vez, la comisión de actuales y futuras violaciones a los derechos humanos por parte agentes del Estado contra población civil. Ya ocurre y con estas medidas seguirán incrementándose.
Quien siembra vientos cosecha tempestades. Sino se practica la justicia lo que reviene es injusticia. Y en ello son las mayorías las que se verán afectadas. No solo los familiares que hoy nos vemos moralmente lesionados e indignados con esta medida.
Y respecto de estos jueces, vale la reflexión de Bertolt Brecht: "Son incorruptibles, nadie puede inducirlos a hacer justicia".
Manuel Guerrero Antequera

27 febrero 2016

Los muertos de mi felicidad

Como parte del regaloneo de nuestro aniversario de pareja, ella la bella me obsequió un masaje a dúo, en que asistimos juntos a una sesión de sauna y relajación. Una experiencia de alta sensibilidad, en un espacio muy bien llevado, que invita al cuidado y respeto, la reflexión, el dejarse ir y estar, en el aquí y ahora. En el disfrute del pasar de un espacio a otro, en un ambiente de máxima intimidad, en que los sentidos son activados por aromas, aguas, aceites y paños de distintas temperaturas, imbuidos en un diseño minimalista que llama a la paz interior, en la vivencia de un compartir en pareja simple y feliz, al momento en que en uno de los masajes, recostado en una camilla cómoda, me fue suavamente cubierta la vista para solo ser uno con lo que sucedía placenteramente en mi cuerpo del cual iba, palmo a palmo, tomando conciencia con respiración regular, me vi intervenido por un recuerdo ajeno, que yo no viví, pero que vivieron tantos, cercanos y lejanos a mí. En esa exposición semidesnuda, con la vista vendada, sin conocer la rutina de lo que seguiría, pensé en los torturados. Fue solo un momento fugaz, pues rápidamente mi mente llamó a la calma, a no confundir espacios y realidades, a no dejarme invadir y recorrer por aquella experiencia límite radicalmente diferente a lo que yo estaba viviendo. Sentí la desnudez de mis pies, la fragilidad de mis manos abiertas, la boca de mi estómago dirigida al techo indefensa, el peso de mi cabeza que reposaba sobre la camilla con la vista vedada, aguzando el oído en alerta. La situación es diametralmente distinta, no hay comparación que valga. Pero a nivel de sensaciones simplemente viajé hacia ese recuerdo que me ha llegado por testimonios que he trabajado y por la compañía que hice de pequeño a mi padre en sus sesiones de recuperación. Quien me masajeaba con delicadeza profesional puede que haya sentido alguna energía o tensión que delataban oscuros pensamientos. Al minuto estaba de regreso al aquí y ahora, viendo una bella flor de loto, colores cálidos amables que me envolvían, la suavidad enérgica de las manos que me recorrían no para dañarme, sino para regalarme paz. Oí la respiración de ella, la bella, que vivía en mi camilla contigua este momento de amor compartido que me regalaba. Volví a mi presente, atravesado por fantasmas, pero que soy capaz de acoger y despedir sin que bloqueen mi posibilidad de vida. Sentí compasión, no pena ni rabia, sino sorpresa, asombro, solidaridad, ternura por mis hermanos. Regresé y me conecté con la vista de mi mujer clara, que amo y me ama. Y sí, soy feliz, soy un hombre feliz, y quiero que me perdonen en este y todos los días, los muertos de mi felicidad.

19 octubre 2015

Un #MemorialParaProvidencia

Mañana martes 20 de octubre en el Concejo Municipal de Providencia se votará el proyecto de Memorial que ha venido trabajando durante años Ciudad Elefante, y que fue acogido por la alcaldesa y su equipo, realizando mejoras a partir de reuniones con los vecinos de Av. Los Leones con El Vergel. En ese lugar en 1985 funcionaba el Colegio Latinoamericano de Integración, del cual yo era estudiante junto a Javiera, Camilo y Juanjo; mi padre profesor y José Manuel Parada apoderado. El 29 de marzo, como es ya medianamente conocido por el país, efectivos de la Dirección de Comunicaciones de Carabineros de Chile, secuestraron de la puerta del colegio a mi papá junto a José Manuel, y balearon al profesor Leopoldo Muñoz, el tío Leo. A partir de ese 29 de marzo, cada año nos hemos reunido en esa esquina con la comunidad del Latino, amigos, vecinos, colegas y camaradas de nuestros padres para conmemorar lo ahí acontecido.
Durante 30 años hemos realizado una velatón artístico cultural, que cada año ha aumentado en cantidad de gente y cooperación del mundo artístico comprometido, en un diseño amable a inclusivo en que la memoria se conecta en el espacio público no solo con el horror del Terrorismo de Estado, sino principalmente con el lugar de vida cotidiana, trabajo y compromiso de lo que fueron los Manueles y don Santiago. Por ello, la velatón ha llevado por años el nombre de 'Con Memoria y Alegría, Adelante por la Vida', pues hemos hecho la apuesta de vincularnos con las militancias, sueños, esfuerzos y apuestas de estos compatriotas, realzando su luz, afecto, ideario humanista radical de entusiastas luchadores sociales.
En estas velatones hemos visto crecer a nuestras propias hijas, quienes serían las nietas de los Manueles. También hemos visto pasar a la generaciones mayores, que han compartido su palabra y recuerdo, conectados con las necesidades de hoy. Treinta años hemos convocado a esa esquina, rescatando el amor de quienes ahí conversaban sobre el país y se coordinaban para seguir viviendo en la forma en que ellos habían optado vivir, luchando por el destino común. ¡Qué mejor clase de ciudadanía y ética cívica que realzar esas vidas! ¡Qué mejor manera de transmitir el recuerdo para reconocernos en ellos para seguir adelante! Qué mejor enseñanza de lo que el Estado es capaz de hacer con sus ciudadanos cuando éste no está puesto el servicio de la soberanía popular desde el juego democrático plural, sino secuestrado por agentes envilecidos que atentaron contra su propio pueblo. Esa esquina es un lugar de historia viva.
Triste lo ahí ocurrido. Nos marcó a sangre y fuego, por encima y debajo de la piel. Pero también nos inspira para perseverar, desde el mensaje de que esto es parte de la historia de Chile. De su horror pero también de su gente que fue capaz de salir del miedo. En esa esquina se expresan la dimensión compleja de lo que fuimos en dictadura como sociedad y que quisiéramos superarlo abriéndonos a nuevas posibilidades de vivir juntos en instituciones justas que no humillen a las personas.
Mañana se vota el proyecto de memorial que incorpora al diseño urbano esta marca de memoria. Es un proyecto que considera tres hitos que recuerdan a los Manueles y don Santiago, y que en medio de un paisaje invita a detenerse por un momento, genera encuentro, reflexión. Una pausa para mirar al pasado presente. Se trata de un lugar de memoria que en muchas partes del mundo le llaman "sitio de conciencia".
Es una oportunidad para la comuna de Providencia acoger en forma oficial su propia historia. Si bien está en un bien nacional de uso público, el diseño del memorial contempla las opiniones de los vecinos que escogieron vivir en el lugar en que antes estaba el Colegio Latinoamericano. Es armónico y bello.
Tengo esperanza en que este trabajo de años recibirá el apoyo del gobierno comunal en su conjunto. Por nuestros vivos y nuestro muertos. Por el pasado que nos reclama justicia. Por el presente, para que también sea nuestro. Señores y señoras Concejales, ahora de ustedes depende. En el hoy se juega el mañana que queremos para todas y todos.

04 octubre 2015

‪#‎TalDiaComoHoy‬ de 1917 nació Violeta Parra. Nuestra profeta, guía-raíz-proyecto vivo

#‎TalDiaComoHoy‬ de 1917 nació Violeta Parra. Una de las personas más creativas, estudiosas, corajudas y amorosas de Chile.

Si, por angas o por mangas, has podido leer las pequeñas entradas que suelo escribir en este espacio, ya sabrás que ella reúne todo lo que considero lo más integral que puede alcanzar un ser humano. El arte, la ciencia, la participación política y el amor. En el caso de Violeta, la maestra, todo conjugado en su máxima expresión e intensidad. Y articulado y vivido, desde una perspectiva fundamental que es el piso desde el cual ella crea, investiga, lucha y ama: Una ontología del ser humano y el universo en su conjunto que se comprende y experimenta desde el que aparece como cuarto elemento en esta serie, pero que en realidad es el primero, el Amor (así con mayúsculas).

Fíjate en esto: "Lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber". Esta es una declaración en la que subyace una comprensión profunda del fenómeno humano y de la vida en general. Violeta ve todo desde esta perspectiva. Nos propone, y su propia existencia es un ejemplo de ello, que la verdadera ciencia es la que proviene del encuentro con el otro, desde el darse al otro. El verdadero arte es el que presta oído y hace aparecer esta dimensión de los elementos. Y una vez que se asume, transforma: "Solo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes".

Por contra, la negación del amor es la muerte. Y su Gavilán, y el propio suicidio, fue la premonición de lo que se consumaría en el Golpe de 1973: el triunfo -temporal, esperemos, de nosotros depende-, de la cultura de la muerte.

Desde el fondo místico -por ponerle un nombre-, que también me habita, creo que en distintas culturas y regiones han identificado a personas en la calidad de profetas, que con su vida y enseñanzas revelan una sabiduría que perdura y, al dejarse rozar y guiarse por y desde ellas -en una interpretación siempre abierta y nueva, de invención y herencia, en ningún caso desde el dogma-, nos podemos comprender de manera distinta, saliendo transformados de su encuentro, pudiendo alcanzar nuevas posibilidades de ser. Características de este tipo se han relacionado a Buda, Moisés, Jesús, Mahoma, Krishna, entre otros/as. Pues yo agrego a Violeta Parra. Nuestra profeta, maestra, guía-raíz-proyecto vivo.

Feliz cumpleaños querida Violeta. A tu paso seguimos

28 septiembre 2015

#‎TalDiaComoHoy‬ de 1932 nació Víctor Jara. Cumpliría 83 años.

Da para un ensayo más largo, pero en breves líneas quisiera declarar mi amor y admiración por este ser humano completo -creador, estudioso, activista político y amante-, que en su rica trayectoria de vida, truncada tempranamente por la violencia dictatorial, logró integrar con excelencia, originalidad y compromiso las distintas dimensiones que valoro de la actividad humana.

Víctor encarna al hombre de ciencia que persigue la verdad (en su caso el estudio e investigación teatral y del formato canción); el hombre de arte que busca la belleza (la creación y experimentación intergénero en la música, en el contexto de la Nueva Canción Chilena); el activismo político que aporta a la justicia social (su militancia revolucionaria con capacidad de establecer puentes con otras formas de vivir y comprender el compromiso político); y el hombre amoroso, que cultiva en su núcleo más íntimo aquello que proyecta a la sociedad (su relación de entrega, aprecio y respeto por sus padres, Joan y sus hijas, y un amor incondicional -herencia de Violeta Parra- al género humano, especialmente en su encarnación en lo popular).


Casi ninguna de las personas que admiro, incluyendo a mi padre, lograron desarrollar -en el espacio de vida que tuvieron-, estas cuatro dimensiones que yo mismo persigo en mi quehacer diario. Ciencia, arte, política y amor, cruzadas por una ética del don y la responsabilidad. Víctor Jara lo hizo. Y en todas las áreas que atravesó lo hizo además en forma destacada. No sólo fue un buen hombre, algo valioso que muy pocos logran, sino un excelente investigador, creador, revolucionario y amante.

Es una vergüenza para la sociedad chilena que no hayamos hecho justicia en su caso. Victor Jara es universal, incombustible e infinito. Modelo de referencia de alguien que viniendo del pueblo pobre logra, desde un empeño personal y creando redes sociales, valiéndose de la fuerza de proyección que otorga pertenecer a un colectivo, alcanzar los más altos umbrales de realización humana, generando en su entorno cambios y enseñanzas que perduran en el tiempo. Su trágica e injusta muerte no han logrado borrar todo lo que en vida creó, conquistó y sembró. Como él con máxima lucidez señaló, canto que ha sido valiente siempre será canción nueva. Víctor eres canto libre, la estrella de la esperanza que continuará siendo nuestra.

Gracias por todo. Feliz cumpleaños