28 septiembre 2015

#‎TalDiaComoHoy‬ de 1932 nació Víctor Jara. Cumpliría 83 años.

Da para un ensayo más largo, pero en breves líneas quisiera declarar mi amor y admiración por este ser humano completo -creador, estudioso, activista político y amante-, que en su rica trayectoria de vida, truncada tempranamente por la violencia dictatorial, logró integrar con excelencia, originalidad y compromiso las distintas dimensiones que valoro de la actividad humana.

Víctor encarna al hombre de ciencia que persigue la verdad (en su caso el estudio e investigación teatral y del formato canción); el hombre de arte que busca la belleza (la creación y experimentación intergénero en la música, en el contexto de la Nueva Canción Chilena); el activismo político que aporta a la justicia social (su militancia revolucionaria con capacidad de establecer puentes con otras formas de vivir y comprender el compromiso político); y el hombre amoroso, que cultiva en su núcleo más íntimo aquello que proyecta a la sociedad (su relación de entrega, aprecio y respeto por sus padres, Joan y sus hijas, y un amor incondicional -herencia de Violeta Parra- al género humano, especialmente en su encarnación en lo popular).


Casi ninguna de las personas que admiro, incluyendo a mi padre, lograron desarrollar -en el espacio de vida que tuvieron-, estas cuatro dimensiones que yo mismo persigo en mi quehacer diario. Ciencia, arte, política y amor, cruzadas por una ética del don y la responsabilidad. Víctor Jara lo hizo. Y en todas las áreas que atravesó lo hizo además en forma destacada. No sólo fue un buen hombre, algo valioso que muy pocos logran, sino un excelente investigador, creador, revolucionario y amante.

Es una vergüenza para la sociedad chilena que no hayamos hecho justicia en su caso. Victor Jara es universal, incombustible e infinito. Modelo de referencia de alguien que viniendo del pueblo pobre logra, desde un empeño personal y creando redes sociales, valiéndose de la fuerza de proyección que otorga pertenecer a un colectivo, alcanzar los más altos umbrales de realización humana, generando en su entorno cambios y enseñanzas que perduran en el tiempo. Su trágica e injusta muerte no han logrado borrar todo lo que en vida creó, conquistó y sembró. Como él con máxima lucidez señaló, canto que ha sido valiente siempre será canción nueva. Víctor eres canto libre, la estrella de la esperanza que continuará siendo nuestra.

Gracias por todo. Feliz cumpleaños

1 comentario:

Leonardo Ibáñez Valenzuela dijo...

Que bonita semblanza para una de las figuras más señeras de nuestra generación, me adhiero y le deseo un feliz cumpleaños.