21 noviembre 2007

Día Internacional de Derechos de Niñas y Niños


Uno de estos días, haciendo clases en el Bachillerato en Humanidades de la Universidad Alberto Hurtado, con personas muy jóvenes de a penas bordeando los veinte años, conversábamos sobre las transformaciones culturales (representaciones colectivas) entre generaciones diferentes. Para hacer más claro el punto improvisé algunos ejemplos que permitieran ilustrar el dramatismo con que algunas personas viven estos cambios.

El ejemplo más a mano es el tecnológico: una persona de edad se sienta frente al computador mientras su nieto le enseña cómo mover el mouse. El niño le dice "abuela, ahora hazlo tú, toma el ratón y mueve la flechita y pincha ahí". La señora coge el mouse y les es muy difícil no seguir con la mirada el movimiento que realiza con la mano: en vez de mirar la pantalla observa su mano. Luego de realizado el movimiento mira el computador para ver si acertó en el lugar que debía apretar. El niño la mira y se ríe divertida, ella no lo está pasando tan bien.

Pero hay otro ejemplo que se me vino al recuerdo: Caminando por el centro de Santiago, luego de cruzar una calle quedo detrás de una señora mayor que discute vehemente con un niño de unos ocho años de edad, mientras una mujer joven -a todas luces la hija de la señora y mamá del niño- los observa un poco agotada. "Tu mamá te dijo que no íbamos a comprar helado", le grita la abuela al niño mientras lo zamarrea, "no te lo mereces, porque eres reporfiado, siempre lo mismo, qué te has creído". El niño intenta zafarse de la abuela, y ella lo retiene con una cachetada, "qué te has creído cabro de porquería". No aguanto continuar de espectador pasivo e interrumpo parándome al lado del pequeño "Señora, sabía usted que es un delito pegarle a los niños. Déjelo tranquilo, él no se puede defender. No le pegue más.". Ella, sin embargo, hace valer algún derecho que considera natural, pues el niño lo entiende como de su propiedad, como una cosa: "Qué se mete usted caballero, yo le pego cuando quiero", y vuelta le tira el pelo mientras le dice, "viste, por tu culpa". Para ejercer más control social levanto mucho la voz y le vuelvo a repetir lo más lento posible: "Señora, sabe usted que la puedo denunciar a Carabineros por maltrato infantil. Hable con el niño, explíquele, no le pegue, no ve que le duele y usted no tiene derecho a pegarle".

La mujer mayor me mira como si estuviera frente a un marciano que habla desde otro cosmos y mira a su hija, la mamá del niño, como pidiendo apoyo mientras la gente se agolpa ante nuestra pequeña discusión. "Sí mamá, el caballero tiene razón, no se le pega a los niños", dice sin mucha convicción al tiempo que toma la mano del niño quien me mira también medio asombrado pero ya seco el llanto. La señora mayor se desarmada y de pura rabia le pega una espantada con una patada a un perro que pasa por nuestro lado. "Abuela", le dice esta vez el niño, "a los animales tampoco se les pega". Yo ya he reemprendido mi caminata, pero no puedo dejar de pensar, aún con una carga de adrenalina por la discusión pero también un poco divertido, que a esa señora se le debe haber caído el mundo por momentos, o al menos haber quedado con un tremendo signo de interrogación: "¿Qué diablos pasa, es que ahora no se les puede pegar a los niños ni a los animales? ¿A qué hemos llegado, en qué mundo vivimos?"

Pero, así es. Desde el 20 de noviembre de 1989 contamos a nivel internacional con la Convención sobre los Derechos del Niño, que fue ratificada por la Asamblea General de Naciones Unidas a través de su resolución 44/25).

Esta Convención sobre los Derechos del Niño es el primer instrumento internacional jurídicamente vinculante, que lo estados naciones deben respetar, que incorpora toda la gama de derechos humanos: civiles, culturales, económicos, políticos y sociales.
La Convención establece estos derechos en 54 artículos y dos Protocolos Facultativos, y define los derechos humanos básicos que han de disfrutar los niños y niñas en todas partes: el derecho a la supervivencia; al desarrollo pleno; a la protección contra influencias peligrosas, los malos tratos y la explotación; y a la plena participación en la vida familiar, cultural y social.

Para el caso chileno, Amnistía Internacional se encuentra promoviendo las siguientes iniciativas relativas a niños y niñas, como parte de la “Agenda de Derechos Humanos para el Bicentenario”. A mi juicio, un Gobierno democrático, que se digne de tal calificativo, debiera adoptar estas medidas sí o sí, o al menos crear las condiciones políticas, sociales y culturales de debate para ellas pueden tener visibilidad y alguna posibilidad de volverse realidad:

- Adecuar la legislación nacional para dar total cumplimiento a la Declaración y a la Convención de los Derechos del Niño; Erradicar las peores formas de trabajo y explotación infantil; Erradicar el trabajo infantil para menores de de 15 años; Fiscalizar el efectivo cumplimiento de la legislación nacional relativa al trabajo infantil; Someter a revisión la nueva ley de responsabilidad penal adolescente, de manera que sea congruente con los principios que los instrumentos internacionales consagran.

- Reconocer y promover como tarea urgente del Estado y de la sociedad en su conjunto asegurar a todas las personas los derechos de acceso a la educación, salud, justicia, nivel de vida adecuado, cultura, seguridad social, trabajo digno, y mejorar drásticamente la distribución de la riqueza.

- Reforzar la Educación en Derechos Humanos en los establecimientos educacionales (…) para formar sujetos de derecho, sujetos “vigilantes” de la vigencia de todos los derechos: civiles y políticos; económicos, sociales y culturales; derechos ambientales y de los pueblos.

- Contextualizar la Educación en Derechos Humanos con la historia reciente de Chile, tanto en establecimientos educacionales, como en instituciones uniformadas.

- Incorporar como material complementario los informes de la “Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación” y de la “Comisión Nacional de Prisión Política y Tortura”, para establecimientos educacionales e instituciones uniformadas.

- Reforzar y promover la incorporación efectiva de los Objetivos Fundamentales Transversales (OFT) establecidos en los planes y programas del Ministerio de Educación relacionados con los derechos humanos, tanto en el currículum (Marco Curricular, Planes y Programas de Estudio) así como en la cultura escolar, la convivencia escolar y en los proyectos educativos institucionales (PEI) de todos los establecimientos educacionales: prebásica, básica, media y superior, cualquiera sea su dependencia: municipal, privado subvencionados, privados pagados; como un imperativo y un compromiso con nuestro pasado y el futuro.

- Crear una asignatura en la educación escolar de Educación Cívica, Ética y Derechos Humanos.
Incorporar la educación en derechos humanos como parte integral de las mallas curriculares de las instituciones formadoras de profesores/as. Así como reforzar considerablemente la formación en derechos humanos de profesores/asen servicio desarrollando una pedagogía de derechos humanos, materiales educativos y didácticos, destinando recursos financieros para la realización de cursos, talleres y actividades de sensibilización en derechos humanos.

- Destinar recursos adecuados para capacitar a profesores/as, crear materiales educativos y reforzar redes de educadores en derechos humanos.

- Desarrollar una estrategia para que la educación en derechos humanos tenga presencia no sólo en la educación formal sino que también en la educación no formal e informal (medios de comunicación social).

Algun día espero que como humanidad adoptemos una Convención por los Derechos de los Animales. Tendremos más argumentos para apoyar la defensa que hizo aquel niño golpeado del perro que vagaba sin dueño por las calles de Santiago y que los adultos sienten que es su derecho natural maltratarlo. Nunca he visto a un animal maltratar a otro por gusto. Bueno, a humanos sí, muchas veces. El informe Valech consigna más de cien casos de niños y niñas torturados durante la dictadura. ¿Cómo andamos por casa?

1 comentario:

PAZ TRAVERSO dijo...

No estaba la tanto de este en dìa terminos especificos pero lo cierto es que màs de alguna vez alguien me ha dicho " No le grite al niño " " Es tan Inocente " y bueno no saben que el pinganilla se escondiò en un lugar
publico y yo no lo encontraba y casi me mori del terror !!!!!
Besos para ti