23 enero 2007

Un héroe de verdad

Humanismo, pasión y ternura.
Firmeza de las convicciones y forma de expresión precisa.
Chaplin, junto a Lennon, Dylan, Victor, Zitarrosa, héroes, críticos sociales de verdad.
Seguimos dándole contigo Carlitos! Optamos por el amor, aunque sea imposible.

22 enero 2007

Ética para un verano recalentado


Hace unas tres décadas atrás, acceder desde la capital a la costa para ir a la playa era un privilegio que sólo podía disfrutar un grupo reducido de personas. Y esto no sólo porque los pasajes en microbús fuesen onerosos para las mayorías, sino porque la propia capacidad técnica de transporte de pasajeros que existía era bastante rudimentaria. Hoy en cambio, cuando grandes grupos llegan en poco tiempo al litoral, sólo podemos permanecer un par de horas disfrutando del sol, pues gracias a la propia técnica moderna que nos transporta, y al uso irreflexivo de muchos artefactos contaminantes, se ha debilitado la capa de ozono, lo que permite que recibamos mayor cantidad de radiación solar nociva para nuestra especie y la diversidad biológica. Esta situación presenta un desafío para el desarrollo sustentable y para la ciencia, pero poca atención se le ha dado a una dimensión que quizá está a la base del problema: la ética con que regulamos nuestros actos.

En efecto, en el mundo premoderno la naturaleza era concebida como algo permanente y estable, respecto de la cual el hombre no tenía responsabilidad. Por ello, la ética tradicional se encarga de regular preferentemente las relaciones con los hombres y no con la naturaleza, lo que resulta lógico para una técnica como el arado, cuyo alcance en el tiempo y en el espacio es muy limitado. Sin embargo, la técnica moderna dista mucho de la tradicional, pues con su impulso dinámico, sus efectos se extienden en el tiempo y el espacio de modo antes in imaginado. Se puede incluso decir que actualmente existe un verdadero imperativo técnico, que está arrastrando al mundo a un progreso permanente aún en contra de la voluntad humana.

En este nuevo mundo, cualquier fin que el hombre se proponga, se intenta satisfacer de modo inmediato a través de nuevos medios que crea la técnica. Pero una vez que se encuentran satisfechas dichas necesidades, nos encontramos con que la nueva técnica ha generado otras que antes no existían, que requieren, por tanto, de nuevos medios técnicos para ser satisfechas. Se trata del círculo técnico actual que demanda innovación permanente y expansión por el mundo. Lo habrá vivido sin duda usted cuando siente que el computador o televisor nuevo que tenía, a pesar que sigue funcionando, ya no lo satisface, pues hay otros superiores en capacidad.

En nuestro mundo actual, la humanidad ha convertido al desarrollo técnico científico en prácticamente el único fin válido. Velozmente pasamos de la técnica mecánica a la química, la física, la termodinámica, la nuclear, hasta llegar hoy a la biotecnología. Si en las formas técnicas pasadas el hombre buscaba ejercer, aunque no lo consiguiera, un poder o dominio preferente sobre la naturaleza, con la biotecnología el hombre ha dirigido la técnica sobre sí mismo, volviéndose objeto de la técnica. Con ello, a diferencia de la época de la técnica tradicional, hoy la naturaleza sí se ha vuelto definitivamente vulnerable ante la acción del hombre.

A pesar de lo anterior, existe un total desfase entre los actuales alcances de la acción humana y los humanismos y éticas tradicionales. Por ello, se hace urgente y necesario plantear nuevos modos de regulación de las relaciones entre los hombres y la naturaleza, lo que pasa por (re)definir al hombre en forma integrada con ella. En realidad, se trata de disolver la dicotomía hombre-naturaleza.

Lo anterior implica que un humanismo que quiera estar a la altura de la época técnica en que vivimos necesita extender el imperativo de actuar responsablemente no sólo respecto de los demás seres humanos que conviven actualmente con él, sino también respecto de los que aún no han nacido y, por tanto, respecto de la naturaleza y la biodiversidad.

Hoy ya no basta obrar respetando al hombre para ser considerado bueno. Hoy se requiere que obremos de tal modo, como lo señala el filósofo Hans Jonas, que los efectos de nuestra acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica sobre la tierra. Debemos obrar de tal suerte, que lo que hagamos no sea destructivo para la futura posibilidad de esa vida que llamamos ser humano. Incluso cuando entusiasmados vayamos a descansar a las playas del litoral central o a disfrutar del verde de los bosques del sur.

19 enero 2007

Un regalo para compartir

Un regalo hermoso, bello.
Seu Jorge es increíble, le he oído unas versiones a guitarra sola y en portugués de temas de Bowie que son para quedar pegados al equipo de música toda la noche. A ella no la conozco, pero sin duda canta lindo, como ella misma. Disfruten. Paz.

_E ISSO AI_ (Ana Carolina y Seu Jorge)
Esto es así
Como la gente creyó que iba a ser
La vida simple es buena
Casi siempre
Esto es así
Los pasos van por las calles
Nadie reparó en la luna
La vida siempre continúa
Yo no sé parar de mirar
Yo no sé parar de mirar
No voy a parar de mirar
Yo no me canso de mirar
No se parar
De mirarte.

Esto es así
Hay quien cree en milagros
Hay quien comete maldades
Hay quien no sabe decir la verdad
Esto es así
Un vendedor de flores
Enseña a sus hijos a escoger sus amores
Yo no sé parar de mirarte
Yo no sé parar de mirarte
No voy a parar de mirar
Yo no me canso de mirar
No voy a parar de mirarte.

15 enero 2007

Ni desorden, ni caos: emancipación


La contundente aparición a la escena pública del movimiento estudiantil secundario el año 2006 ha sido vista por críticos de corriente conservadora como la expresión de una situación social que carece de normas capaces de orientar el comportamiento de los individuos. Ante un movimiento ciudadano que fue capaz de incorporar un tópico a la agenda pública que no estaba contemplado en el programa de la Presidenta, como es el cambio de la LOCE, se ha hecho circular el mensaje que durante este 2007 han de impedirse, a como dé lugar, situaciones de este tipo, so pena que se sumen otros grupos sociales a las movilizaciones lo que pondría en peligro la paz y la cohesión social, llevando tarde o temprano al colapso de la gobernabilidad. Y lo que se dictamina para Chile se hace extensivo para la región, como un territorio que, por los distintos tipos de proyectos de gobierno que hoy alberga, y la presencia en ellos de vigorosos movimientos sociales, se encontraría al borde del abismo.

En forma casi desesperada se exhorta a que se dé pronta solución a la emergencia de este fenómeno a través del aumento de la capacidad, cobertura y eficacia de los mecanismos de control social, en la dirección de frenar, impedir y minimizar el efecto de presión que los grupos sociales puedan llegar a ejercer, ojalá evitando que estos movimientos siquiera se logren constituir.
Al respecto, es necesario llamar la atención que tal visión no sólo invisibiliza la capacidad afirmativa que tienen los ciudadanos organizados por lograr mayores espacios de influencia en la toma de decisiones acerca de su propio destino, sino que además reduce la figura del control social a mero instrumento de coerción hacia lo diferente, reforzando de este modo una triste y larga tradición represiva en nuestro continente. Por fortuna, las y los demócratas del mundo ven en América Latina algo diferente: la ampliación de las formas de control político por parte de los ciudadanos, como nuevos mecanismos de responsabilidad social y rendición de cuentas con que los gobernados verifican y fiscalizan la acción de sus gobernantes y crean espacios propios de participación y construcción de proyectos emancipatorios.

De acuerdo con el cientista político Guillermo O’Donnell, las democracias contemporáneas exigen rendimiento de cuentas a sus gobernantes a través de una forma horizontal -que es lo que realizan agencias del Estado, como las auditorías, defensorías, contralorías, fiscalías y órganos afines, así como la propia división de poderes entre ejecutivo, legislativo y judicial que se controlan mutuamente-, y una forma vertical que se da a través del ejercicio de las elecciones, ocasión en que los gobernantes salen al pizarrón a rendir cuentas ante las urnas.
Sin embargo, movimientos como el de los secundarios, junto con pedir cuentas al Estado y la sociedad por un área de injusticia y desigualdad que no está siendo adecuadamente atendida, como la educación, van más allá, y abandonando la espera a que el sistema político institucional funcione por sí mismo, exigen ser considerados no solo como usuarios o beneficiarios sino como actores directos del diseño de las políticas que los afectan.

Lo que habría entonces en la relación de estos movimientos sociales con el Estado y el sistema político en general, no es una situación anomia, sino el ejercicio de un “accountability social”, que no corresponde, además, a la categorización hecha por O’Donnell. Lo interesante, a su vez, es que este tipo de exigencia de rendición de cuentas es tanto hacia fuera como hacia adentro de los movimientos, pues no solo se ejerce presión hacia el entorno –el Estado, los partidos, el resto de la sociedad- sino hacia las propias dirigencias y miembros, los que son evaluados desde una ética colectiva que no teme a la rotación rápida de “rostros”.

En este sentido, por su forma de organización y su manera de operar, estos movimientos al parecer estarían política y culturalmente mejor dotados para la democracia que muchos de los llamados partidos progresistas o revolucionarios tradicionales, varios de los cuales replican los vicios de los sistemas de poder que critican, como la falta de democracia interna y la intolerancia a la diferencia. Colectivos estudiantiles, pobres urbanos, indígenas, de género, ambientalistas, de derechos humanos, entre otros, pese a sus singularidades guardan una preocupación común por la justicia social y por el reconocimiento, y son capaces de poner en práctica convivencias constructivas con la diferencia en espacios paralelos a los de la política tradicional, desde donde también se ejerce ciudadanía y se hace política.

¿Cabe esperar una proyección mayor de estos movimientos más allá de sus ciclos de protesta masiva? Catalina Smulovitz ha observado al respecto cómo tras las protestas los movimientos suelen derivar en movilizaciones legales, presionando esta vez a la institucionalidad judicial y a la efectividad de las propias leyes, como fue la experiencia, por ejemplo, del “corralito” argentino, en cuyo caso luego de las protestas en las calles se observó una presentación masiva de recursos de amparo por la violación a los derechos de propiedad con relación a la disponibilidad de los depósitos bancarios acorralados, lo que luego se ramificó en reclamos por la inconstitucionalidad de decretos, la oposición a la política gubernamental en la materia, así como por la inconstitucionalidad a raíz de la postergación de sentencias judiciales favorables.

Tal vez estemos ante un escenario continental en que las luchas por la emancipación en los distintos planos de lo social están pasando desde posiciones defensivas y puramente críticas a las de propuesta, articulación con otros y acción afirmativa. Esto lentamente pudiera estar conformando la base para la puesta en acto de proyectos de construcción de países más justos, democráticos, respetuosos y en paz, desde la conciencia que las formas de acción dicen mucho sobre el fin que se persigue.

En un contexto en que muchos de los partidos políticos que administran el ejercicio del poder se encuentran con crisis existenciales condimentadas con prácticas de corrupción, no cabe menos que esperanzarse ante una ciudadanía que lejos de preferir el caos a esta realidad tan charcha, se organiza y genera una gobernabilidad más honesta y propia.
Publicado en el diario La Nación 18/01/2007

09 enero 2007

MI PADRE: Trabajos Voluntarios 1972


Con el mismo sonido que uno descorcha una botella de vino tinto envejecido en barricas de madera, que con el tiempo toma cuerpo y al rozar el paladar rememora dulces o ácidos tiempos de una uva hoy madura, ayer tierna y joven, hoy destaparemos juntos un documento que encontré escrito en 1987 en Budapest, Hungría, que corresponde a un discurso que leyó mi padre en el séptimo congreso de la juventud política donde militaba. En él informa, en medio de la pasión que agitaba aquel tiempo histórico, de los avances del movimiento de trabajos voluntarios del que estuvo a cargo durante el gobierno del Presidente Allende.

Observen el tono de voz, los giros del lenguaje, que mezclan la agitación y propaganda, con la honesta entrega a una tarea de responsabilidad social y la profunda convicción que los cambios estructurales de la sociedad estaban ahí, en las manos de los jóvenes de la patria. Si bien muchas de las consignas que atraviesan este discurso pudieran resultar hoy anacrónicas, creo que el gesto, la actitud de rebeldía, sueño y esfuerzo por cambiar el rumbo del destino humano permanacen en el espíritu de cualquier joven que se asoma al movimiento de lo político y social con ansias de lograr, en el espacio de una existencia, mejorar lo que ha recibido como dado e intocable. Como en el rock, la actitud de protesta y tomar la historia al vuelo es algo que trasciende el espacio tiempo más allá de las consignas, colores y banderas del momento: todo joven es un revolucionario, lo contrario es una contradicción biológica, señaló cual Ernesto Guevara, Jimi Hendrix o Miles Davis, nuestro eterno joven, el "Chicho" Allende.

Comparto con ustedes este escrito que me imagino que fue leído a una alta intensidad, entre los vítores y banderas que agitaban miles de jóvenes en el Estadio Nacional, en 1972.
Manuel
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INFORME DE LA COMISION DE TRABAJOS VOLUNTARIOS AL VII CONGRESO DE LAS JUVENTUDES COMUNISTAS DE CHILE (JJCC) 1972
Por Manuel Guerrero Ceballos

Compañeros:

Las iniciativas, el entusiasmo, la creatividad, la virtud que todo proceso revolucionario despierta en las masas, son extraordinarias.

La existencia del Gobierno Popular ha hecho posible que nuestro pueblo asume elevadas responsabilidades, desarrolle su inteligencia y ponga en vuelo su capacidad, que había sido mutilada y reprimidad por los gobernantes reaccionarios.

Como fruto de tal situación se ha desarrollado el Trabajo Voluntario que en la práctica se ha transformado en un sello, en un signo de las nuevas condiciones que vive Chile.

El país entero se ha conmovido con la acción de millones de chilenos que forman la legión de los trabajadores voluntarios.

De qué otra forma podía ser, cuando desde el triunfo popular del 4 de septiembre, hasta esta fecha los trabajadores, las mujeres, los jóvenes y niños; en las industrias, el campo, escuelas y poblaciones, han elaborado más de cincuenta millones de horas de trabajo voluntario.

Así en cada lugar de Chile, cada día, se realizan trabajos voluntarios, constituyéndose en una fuente inagotable de esfuerzo, sacrificio y abnegación de la juventud y el pueblo, que se transforma en protagonista del proceso y arquitecto de su propia existencia.

La realización de los días nacionales del trabajo voluntario y de los trabajos desarrollados en las industrias del área social, han subrayado el hecho histórico de que esta movilización de las masas ha dado un salto cualitativo.

El trabajo voluntario ha dejado de ser una actividad esporádica, momentánea o casual para inscribirse definitivamente como la gesta multitudinaria de los chilenos con un sentido protagonista, que mayoritariamente están por los cambios y por avanzar hacia una nueva sociedad.

Primera importancia y gran significación encierra el hecho que cada vez se hace más habitual el trabajo voluntario en las industrias, en la producción, que es de donde alcanza su mayor expresión. En esta como en los otros terrenos de la vida económica y social del país los trabajadores marchan a la vanguardia.

Los jóvenes y trabajadores chilenos impulsamos el trabajo voluntario, uniendo la experiencia internacional acumulada, en especial por los países socialistas, con la vieja solidaridad de clase de nuestro pueblo que arranca desde los albores del movimiento obrero; pasando por algunas expresiones de trabajo voluntario desarrolladas en las primeras tomas de terreno, en la población Luis Emilio Recabarren de Renca, en 1947, y en el Campamento La Victoria de San Miguel en 1957. Se suma a esto, los primeros trabajos voluntarios de verano efectuados por los estudiantes universitarios a comienzos de la década del sesenta.

En la actualidad, en las condiciones del Gobierno Popular, se efectúa una actividad más profunda en contenido, y mucho más variada en sus formas.

Por tanto, si bien el trabajo voluntario tenía un pasado, carecía de perspectivas claras, de dimensión y por sobre todo de masificación y continuidad. Solo la existencia de un gobierno del pueblo, podía darle la significación actual.

El movimiento juvenil ha tenido el mérito de identificarse siempre con los trabajos voluntarios y por sobre todo, vivir hechos concretos que han posibilitado su enriquecimiento.

Las Juventudes Comunistas, junto al cumplimiento de las tareas generales del pueblo, hemos estimulado permanentemente el trabajo voluntario.

Hemos reclamado para la juventud las tareas más duras y difíciles, las de mayores sacrificios, porque siempre hemos tenido en cuenta sus peculiaridades, a la vez que entendemos que, por ello también pasa la división de clases.

Si la mayoría de la juventud ha dado demostraciones que está por los cambios, si ha entregado su aporte a la unidad del pueblo, si ha jugado un papel fundamental en la conquista y defensa del Gobierno Popular está en condiciones entonces, de afrontar altas funciones y exigir que se confíe en su capacidad, madurez y entrega revolucionaria.

La vida nos ha mostrado que la joven generación siente atracción por las empresas audaces, por la búsqueda de nuevos rumbos, que gusta del trabajo colectivo, del romaticismo y se entrega con pasión a las cuasas que la interpretan. Hemos aprendido que a los jóvenes no hay que enjuiciarlos sólo por los aspectos externos como son las modas, diversiones y gustos, sino que es necesario asdender a sus rasogos centrales. Los jóvenes desean y deben ser incorporados a las tareas sociales y encomendarles misiones que sean un verdadero desafío a su espíritu.

Las obras de trabajo voluntario, como la construcción de la represa subterránea de Cabildo, la constitución de brigadas juveniles de vanguardia de la producción en el carbón, salitre, textiles; la reforestación de la pampa del Tamarugal; las labores de los estudiantes en las minas de cobre, salitre y carbón; la construcción de pabellones avícolas, caminos, escuelas, policlínicos y tantas otras iniciativas confirman esta premisa de nuestro trabajo político.

La mejor escuela de educación y formación ideológica son las acciones concretas, las pequeñas y grandes cosas, las movilizaciones con contenido social, político o solidario. La ancha escuela de la revolución formará los nuevos contingentes de combatientes.

¡La tarea de las tareas debe ser transformar Chile entero en una gigantesca obra!

COMPAÑEROS:
La amplitud y unidad del movimiento juvenil logrados a través del trabajo voluntario es otro mérito de primer orden. Junto a las fuerzas de la Unidad Popular han trabajado otros sectores de la juventud, como la juventud demócrata cristiana, la Juventud Obrero Católica y otros sectores de independientes que están por realizar acciones conjuntas, poniendo en el centro el interés de Chile, los comunes objetivos de cambio.

Junto a las organizaciones juveniles y de trabajadores, han participado en una u otra obra, las Fuerzas Armadas, las diversas iglesias, los artistas populares, los reportistas e innumbreables entidades sociales. Los trabajadores voluntarios han constituido verdaderos impactos nacionales.

Los jóvenes comunistas nos esforzamos y procuramos que los trabajos voluntarios sigan siendo una puerta abierta de par en par para el trabajo común. Todo joven, mujer u hombre que se sienta identificado con la necesidad de hacer avanzar al proceso de transformaciones revolucionarias, que desee aportar a la lucha contra los enemigos seculares del pueblo y participar en la construcción de la nueva sociedad tiene un lugar de honor a ocupar.

En la misma dirección ha sido de primera importancia, que se haya superado (…) el infantilismo (...) de considerar (…) que con los trabajos voluntarios y con el aumento no se derrote al imperialismo ni a la redacción. (…) A gente como ellos se refería Lenin cuando señalaba:”Menos frases pomposas y más trabajos cotidiano, más preocupación por cada pud de grano y cada pud de carbón” – y más adelante indicaba- “todos debemos reconocer que a cada paso en todas partes, y también en nuestras filas, pueden verse huellas del modo charlatanesco propio de intelectuales burgueses, de abordar los problemas de la revolución”.

Al mismo tiempo, hemos derrotado las concepciones equivocadas de subestimar en la gravitación económica, el papel revolucionario y educativo del trabajo voluntario que en la práctica pasa a ser una acción de masas de primera magnitud.

Lo importante es que a este contenido unido a la agitación, el entusiasmo y a la mísitica, se ha unido un nuevo elemento fundamental, el rendimiento. Además de que se han verificado avances en la planificación, en la productividad, en la organización del trabajo y su control, factores que son propios del nuevo sistema social que lucha por imponerse.

El papel de la juventud en cada iniciativa ha sido inmenso. No obstante la práctica indica que el éxito es posible gracias a la conjunción de esfuerzo y trabajo de la juventud con los obreros, técnicos y trabajadores en general.

En cada obra los expertos enseñan al que no sabe y el que no sabe aprende, naciendo relaciones de camaradería y ayuda mutua.

Los trabajos realizados han sido una maravillosa escuela de la vida. Son miles de jóvenes que han conocido de cerca en qué condiciones trabaja y vive el obrero y el campesino. Un estudiante que trabajó en el carbón, con razón ha expresado al regresar, que en los trabajos voluntarios y en la relación mano a mano con los mineros, había aprendido más que en cien discursos juntos.

Estos jévenes que participan, regresan con un bagaje de experiencias y nuevos conocimientos. Han tamplado sus caracteres, han aprendido a vencer las dificultades, ha avanzar con resolución y voluntad hacia el fin propuesto.

Estas empresas contribuyen al cambio de la actitud social. Aquí, por primera vez, muchos sectores conocen el trabajo común, colectivo, y el esfuerzo mancomunado del pueblo. Así, la formación de valores nuevos surgen más que de análisis retorcidos de los hechos concretos, del ejercicio de una disciplina más elevada, de una valorización nueva del trabajo, de una organización social superior.

Para quienes –al igual que Marx- entendemos que la felicidad es luchar, no puede barreras en la entrega, en el esfuerzo y en la abnegación. ¡Si hermoso será vivir en el socialismo y elo comunismo, cuánto o más hermoso es participar en la lucha por conquistarlo y construirlo!

Recogiendo todas las experiencias de trabajo voluntario, las JUVENTUDES COMUNISTAS libramos el combate fundamental de transformar estos esfuerzo en permanentes.

El heroísmo episódico debemos transformarlo en heroísmo cotidiano, diario, perenne.

La proeza que posibilitará la construcción de la nueva economía, la creación de las nuevas relaciones sociales, el desarrollo de una disciplina laboral, de un más elevada organización del trabajo, sólo será posible con el comabta de cada instante con la acción de massas de día y noche, y con el esfuerzo más persistente.

Debemos pasar de la gesta circunstancial al desarrollo del trabajo consciente. Entiendo que este, presupone la valoración y el convencimiento de que donde quiera que se trabaje y cualquiera que sea el oficio que desempeñe, se está participando en la lucha de todo el pueblo, y que de él depende, también, el éxito de la causa común.

En cada tarea debe volcarse la capacidad individual, debiendo desempeñarse el trabajo con cariño y aprecio, entendiéndolo como un frente de lucha más. A diferencia del pasado, en el presente cada hombre, mujer o joven es algo vital para la sociedad.

Por otra parte, la nueva actitud hacia el estudio y el trabajo es consubstancial con el resguardo y la protección del patrimonio social, de las máquinas, herramientas, textos, y todo lo que es propiedad del conjunto del pueblo.

COMPAÑEROS:
El desarrollo alcanzado por esta actividad de masas, exige de nosotros una gran tenacidad, firmeza y creación.

La magnitud de las obras realizadas y la envergadura de las próximas, como por sobre todo, el afianciamiento del trabajo voluntario en la producción, nos plantea como tarea de hoy, la necesidad de constituir brigadas permanentes que se especializen en determinadas áreas de la economía, salud, construcción o educación.

Proponemos poner en marcha, definitivamente, a la brevedad, el movimiento de los innovadores jóvenes, que inicie sus trabajos con una mesa redonda, exposición y concurso de los inventores obreros, para que Chile entero los conozca, los distinga y por sobre todo acoja su ejemplo, que debe multiplicarse por todo el país.

¡Desde la tribuna de nuestro séptimo congreso saludamos a todos estos héroes del trabajo, que con modestia, sencillez, sin buscar la espectacularidad, afianzan el proceso revolucionario y construyen con sus propias manos el moderno y magnífico edificio de la nueva sociedad!

Igualmente debemos mejorar la eficiencia, la planificación y la organización de las faenas de trabajo voluntario, organizar una emulación de masas y ubicar los mejores métodos y estilos de trabajo.

En cada uno y en todos los lugares es necesario reforzar la disciplina, el compañerismo y la solidaridad.

La convocatorio y el informe central la congreso ha exprasado que sentimos legitima satisfacción de ser los pioneros de los trabajos voluntarios. En nuestra opinión, tal aseveración es correcta, por cuanto todos los objetivos y logros reseñados ha sido fundamental la presencia de nuestra organización unido al aporte de las demás juventudes de la UP y al de la mayoría de nuestro pueblo.

En cada una de las faneas del trabajo voluntario, los jóvenes comunistas hemos ganado presitigio de organizados, disciplinados y laboriosos, duros para la pega. Nuestra acción se ha fundido al entusiasmo del conjunto de los voluntarios, para formar de consuno el ejército de los constructores.

Nuestros militantes comparten con los demás jóvenes sus alegrías y amarguras, éxitos y reveses, privaciones, obstáculos o dificultades. La unidad y la camaradería ha podido más que alguna manifestación pasajera de sectarismo, jactancia o falta de sencillez. Es que, el objetivo común hermana y el éxito colectivo llena de sano orgullo.

Nuestra misión es, por tanto, lograr que el conjunto de la juventud se incorpore a la lucha por la defensa del gobierno popular, combata al imperialismo y a la reacción que buscan su derrocamiento y pariticipe en la creación del nuevo orden, de tal suerte que lo sientan como algo preciado, como propio.

Las actividades desplegadas por nuestras juventudes comunistas en las diversas iniciativas ha sido de primera importancia y nos hemos jugado, sin descanso, por lograr las metas propuestas.

En Cabildo, creamos –por primera vez- un comité regional en campaña que nos permitió activar a nuestros militantes, impulsar la educación ideológica y aportamos directamente al cumplimiento y término de la obra. Esta iniciativa nos ha dejado una experiencia extraordinaria que nos servirá para las próximas tareas de trabajo voluntario.

Las filas de las JJCC se han engrosado al calor de semejantes jornadas. La vida, el conocimiento, y el contacto con muchos jóvenes con los militantes de la jota ha derrotado los prejuicios y el anticomunismo. En los mismos campamentos, brigadas y cuadrillas se han organizado actos de ingreso de nuevos militantes, en los que ha estado presente el espíritu comunista, el cariño al partido, el internacionalismo. (...)

A este séptimo congreso lo saludamos participando activamente en la batalla de la producción y con el compromiso de derrotar el despilfarro, la inercia, el acomodo, la insensibilidad y proceder en todos los terrenos a lo revolucionario. Lo saludamos con la promesa de cuidar como la niña de nuestros ojos y patrimonio social. (…)

Por eso, por esta tribuna del Congreso pasan los nuevos hechos, los héroes del presente. Al decir de Lenin: ”Los brotes de lo nuevo”. La riqueza del Congreso está dada por el contenido que lo constituye en un acontecimiento político de primer orden y en el más grande Congreso de la historia de nuestras JJCC.

Por ello debemos exigirnos más, y aportar más al movimiento juvenil chileno, manteniendo siempre en alto las banderas de combate del proletariado.

Para nosotros, militantes de la Jota, existe absoluta claridad que los éxitos y méritos que poseemos surgen y dimanan de la justa línea política del partido, de su desarrollo creador entre la juventud.

La fuerza que poseemos reside en el poderío del partido, en su tradición de lucha, en su fortaleza proletaria, en la unidad y cariño indestructuble, en la fidelidad mutua a la idea del comunismo.

¡VIVA EL SEPTIMO CONGRESO NACIONAL DE LAS JJCC!
¡VIVAL EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!
¡VIVA LA REVOLUCIÓN CHILENA!