19 enero 2007

Un regalo para compartir

Un regalo hermoso, bello.
Seu Jorge es increíble, le he oído unas versiones a guitarra sola y en portugués de temas de Bowie que son para quedar pegados al equipo de música toda la noche. A ella no la conozco, pero sin duda canta lindo, como ella misma. Disfruten. Paz.

_E ISSO AI_ (Ana Carolina y Seu Jorge)
Esto es así
Como la gente creyó que iba a ser
La vida simple es buena
Casi siempre
Esto es así
Los pasos van por las calles
Nadie reparó en la luna
La vida siempre continúa
Yo no sé parar de mirar
Yo no sé parar de mirar
No voy a parar de mirar
Yo no me canso de mirar
No se parar
De mirarte.

Esto es así
Hay quien cree en milagros
Hay quien comete maldades
Hay quien no sabe decir la verdad
Esto es así
Un vendedor de flores
Enseña a sus hijos a escoger sus amores
Yo no sé parar de mirarte
Yo no sé parar de mirarte
No voy a parar de mirar
Yo no me canso de mirar
No voy a parar de mirarte.

15 enero 2007

Ni desorden, ni caos: emancipación


La contundente aparición a la escena pública del movimiento estudiantil secundario el año 2006 ha sido vista por críticos de corriente conservadora como la expresión de una situación social que carece de normas capaces de orientar el comportamiento de los individuos. Ante un movimiento ciudadano que fue capaz de incorporar un tópico a la agenda pública que no estaba contemplado en el programa de la Presidenta, como es el cambio de la LOCE, se ha hecho circular el mensaje que durante este 2007 han de impedirse, a como dé lugar, situaciones de este tipo, so pena que se sumen otros grupos sociales a las movilizaciones lo que pondría en peligro la paz y la cohesión social, llevando tarde o temprano al colapso de la gobernabilidad. Y lo que se dictamina para Chile se hace extensivo para la región, como un territorio que, por los distintos tipos de proyectos de gobierno que hoy alberga, y la presencia en ellos de vigorosos movimientos sociales, se encontraría al borde del abismo.

En forma casi desesperada se exhorta a que se dé pronta solución a la emergencia de este fenómeno a través del aumento de la capacidad, cobertura y eficacia de los mecanismos de control social, en la dirección de frenar, impedir y minimizar el efecto de presión que los grupos sociales puedan llegar a ejercer, ojalá evitando que estos movimientos siquiera se logren constituir.
Al respecto, es necesario llamar la atención que tal visión no sólo invisibiliza la capacidad afirmativa que tienen los ciudadanos organizados por lograr mayores espacios de influencia en la toma de decisiones acerca de su propio destino, sino que además reduce la figura del control social a mero instrumento de coerción hacia lo diferente, reforzando de este modo una triste y larga tradición represiva en nuestro continente. Por fortuna, las y los demócratas del mundo ven en América Latina algo diferente: la ampliación de las formas de control político por parte de los ciudadanos, como nuevos mecanismos de responsabilidad social y rendición de cuentas con que los gobernados verifican y fiscalizan la acción de sus gobernantes y crean espacios propios de participación y construcción de proyectos emancipatorios.

De acuerdo con el cientista político Guillermo O’Donnell, las democracias contemporáneas exigen rendimiento de cuentas a sus gobernantes a través de una forma horizontal -que es lo que realizan agencias del Estado, como las auditorías, defensorías, contralorías, fiscalías y órganos afines, así como la propia división de poderes entre ejecutivo, legislativo y judicial que se controlan mutuamente-, y una forma vertical que se da a través del ejercicio de las elecciones, ocasión en que los gobernantes salen al pizarrón a rendir cuentas ante las urnas.
Sin embargo, movimientos como el de los secundarios, junto con pedir cuentas al Estado y la sociedad por un área de injusticia y desigualdad que no está siendo adecuadamente atendida, como la educación, van más allá, y abandonando la espera a que el sistema político institucional funcione por sí mismo, exigen ser considerados no solo como usuarios o beneficiarios sino como actores directos del diseño de las políticas que los afectan.

Lo que habría entonces en la relación de estos movimientos sociales con el Estado y el sistema político en general, no es una situación anomia, sino el ejercicio de un “accountability social”, que no corresponde, además, a la categorización hecha por O’Donnell. Lo interesante, a su vez, es que este tipo de exigencia de rendición de cuentas es tanto hacia fuera como hacia adentro de los movimientos, pues no solo se ejerce presión hacia el entorno –el Estado, los partidos, el resto de la sociedad- sino hacia las propias dirigencias y miembros, los que son evaluados desde una ética colectiva que no teme a la rotación rápida de “rostros”.

En este sentido, por su forma de organización y su manera de operar, estos movimientos al parecer estarían política y culturalmente mejor dotados para la democracia que muchos de los llamados partidos progresistas o revolucionarios tradicionales, varios de los cuales replican los vicios de los sistemas de poder que critican, como la falta de democracia interna y la intolerancia a la diferencia. Colectivos estudiantiles, pobres urbanos, indígenas, de género, ambientalistas, de derechos humanos, entre otros, pese a sus singularidades guardan una preocupación común por la justicia social y por el reconocimiento, y son capaces de poner en práctica convivencias constructivas con la diferencia en espacios paralelos a los de la política tradicional, desde donde también se ejerce ciudadanía y se hace política.

¿Cabe esperar una proyección mayor de estos movimientos más allá de sus ciclos de protesta masiva? Catalina Smulovitz ha observado al respecto cómo tras las protestas los movimientos suelen derivar en movilizaciones legales, presionando esta vez a la institucionalidad judicial y a la efectividad de las propias leyes, como fue la experiencia, por ejemplo, del “corralito” argentino, en cuyo caso luego de las protestas en las calles se observó una presentación masiva de recursos de amparo por la violación a los derechos de propiedad con relación a la disponibilidad de los depósitos bancarios acorralados, lo que luego se ramificó en reclamos por la inconstitucionalidad de decretos, la oposición a la política gubernamental en la materia, así como por la inconstitucionalidad a raíz de la postergación de sentencias judiciales favorables.

Tal vez estemos ante un escenario continental en que las luchas por la emancipación en los distintos planos de lo social están pasando desde posiciones defensivas y puramente críticas a las de propuesta, articulación con otros y acción afirmativa. Esto lentamente pudiera estar conformando la base para la puesta en acto de proyectos de construcción de países más justos, democráticos, respetuosos y en paz, desde la conciencia que las formas de acción dicen mucho sobre el fin que se persigue.

En un contexto en que muchos de los partidos políticos que administran el ejercicio del poder se encuentran con crisis existenciales condimentadas con prácticas de corrupción, no cabe menos que esperanzarse ante una ciudadanía que lejos de preferir el caos a esta realidad tan charcha, se organiza y genera una gobernabilidad más honesta y propia.
Publicado en el diario La Nación 18/01/2007

09 enero 2007

MI PADRE: Trabajos Voluntarios 1972


Con el mismo sonido que uno descorcha una botella de vino tinto envejecido en barricas de madera, que con el tiempo toma cuerpo y al rozar el paladar rememora dulces o ácidos tiempos de una uva hoy madura, ayer tierna y joven, hoy destaparemos juntos un documento que encontré escrito en 1987 en Budapest, Hungría, que corresponde a un discurso que leyó mi padre en el séptimo congreso de la juventud política donde militaba. En él informa, en medio de la pasión que agitaba aquel tiempo histórico, de los avances del movimiento de trabajos voluntarios del que estuvo a cargo durante el gobierno del Presidente Allende.

Observen el tono de voz, los giros del lenguaje, que mezclan la agitación y propaganda, con la honesta entrega a una tarea de responsabilidad social y la profunda convicción que los cambios estructurales de la sociedad estaban ahí, en las manos de los jóvenes de la patria. Si bien muchas de las consignas que atraviesan este discurso pudieran resultar hoy anacrónicas, creo que el gesto, la actitud de rebeldía, sueño y esfuerzo por cambiar el rumbo del destino humano permanacen en el espíritu de cualquier joven que se asoma al movimiento de lo político y social con ansias de lograr, en el espacio de una existencia, mejorar lo que ha recibido como dado e intocable. Como en el rock, la actitud de protesta y tomar la historia al vuelo es algo que trasciende el espacio tiempo más allá de las consignas, colores y banderas del momento: todo joven es un revolucionario, lo contrario es una contradicción biológica, señaló cual Ernesto Guevara, Jimi Hendrix o Miles Davis, nuestro eterno joven, el "Chicho" Allende.

Comparto con ustedes este escrito que me imagino que fue leído a una alta intensidad, entre los vítores y banderas que agitaban miles de jóvenes en el Estadio Nacional, en 1972.
Manuel
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INFORME DE LA COMISION DE TRABAJOS VOLUNTARIOS AL VII CONGRESO DE LAS JUVENTUDES COMUNISTAS DE CHILE (JJCC) 1972
Por Manuel Guerrero Ceballos

Compañeros:

Las iniciativas, el entusiasmo, la creatividad, la virtud que todo proceso revolucionario despierta en las masas, son extraordinarias.

La existencia del Gobierno Popular ha hecho posible que nuestro pueblo asume elevadas responsabilidades, desarrolle su inteligencia y ponga en vuelo su capacidad, que había sido mutilada y reprimidad por los gobernantes reaccionarios.

Como fruto de tal situación se ha desarrollado el Trabajo Voluntario que en la práctica se ha transformado en un sello, en un signo de las nuevas condiciones que vive Chile.

El país entero se ha conmovido con la acción de millones de chilenos que forman la legión de los trabajadores voluntarios.

De qué otra forma podía ser, cuando desde el triunfo popular del 4 de septiembre, hasta esta fecha los trabajadores, las mujeres, los jóvenes y niños; en las industrias, el campo, escuelas y poblaciones, han elaborado más de cincuenta millones de horas de trabajo voluntario.

Así en cada lugar de Chile, cada día, se realizan trabajos voluntarios, constituyéndose en una fuente inagotable de esfuerzo, sacrificio y abnegación de la juventud y el pueblo, que se transforma en protagonista del proceso y arquitecto de su propia existencia.

La realización de los días nacionales del trabajo voluntario y de los trabajos desarrollados en las industrias del área social, han subrayado el hecho histórico de que esta movilización de las masas ha dado un salto cualitativo.

El trabajo voluntario ha dejado de ser una actividad esporádica, momentánea o casual para inscribirse definitivamente como la gesta multitudinaria de los chilenos con un sentido protagonista, que mayoritariamente están por los cambios y por avanzar hacia una nueva sociedad.

Primera importancia y gran significación encierra el hecho que cada vez se hace más habitual el trabajo voluntario en las industrias, en la producción, que es de donde alcanza su mayor expresión. En esta como en los otros terrenos de la vida económica y social del país los trabajadores marchan a la vanguardia.

Los jóvenes y trabajadores chilenos impulsamos el trabajo voluntario, uniendo la experiencia internacional acumulada, en especial por los países socialistas, con la vieja solidaridad de clase de nuestro pueblo que arranca desde los albores del movimiento obrero; pasando por algunas expresiones de trabajo voluntario desarrolladas en las primeras tomas de terreno, en la población Luis Emilio Recabarren de Renca, en 1947, y en el Campamento La Victoria de San Miguel en 1957. Se suma a esto, los primeros trabajos voluntarios de verano efectuados por los estudiantes universitarios a comienzos de la década del sesenta.

En la actualidad, en las condiciones del Gobierno Popular, se efectúa una actividad más profunda en contenido, y mucho más variada en sus formas.

Por tanto, si bien el trabajo voluntario tenía un pasado, carecía de perspectivas claras, de dimensión y por sobre todo de masificación y continuidad. Solo la existencia de un gobierno del pueblo, podía darle la significación actual.

El movimiento juvenil ha tenido el mérito de identificarse siempre con los trabajos voluntarios y por sobre todo, vivir hechos concretos que han posibilitado su enriquecimiento.

Las Juventudes Comunistas, junto al cumplimiento de las tareas generales del pueblo, hemos estimulado permanentemente el trabajo voluntario.

Hemos reclamado para la juventud las tareas más duras y difíciles, las de mayores sacrificios, porque siempre hemos tenido en cuenta sus peculiaridades, a la vez que entendemos que, por ello también pasa la división de clases.

Si la mayoría de la juventud ha dado demostraciones que está por los cambios, si ha entregado su aporte a la unidad del pueblo, si ha jugado un papel fundamental en la conquista y defensa del Gobierno Popular está en condiciones entonces, de afrontar altas funciones y exigir que se confíe en su capacidad, madurez y entrega revolucionaria.

La vida nos ha mostrado que la joven generación siente atracción por las empresas audaces, por la búsqueda de nuevos rumbos, que gusta del trabajo colectivo, del romaticismo y se entrega con pasión a las cuasas que la interpretan. Hemos aprendido que a los jóvenes no hay que enjuiciarlos sólo por los aspectos externos como son las modas, diversiones y gustos, sino que es necesario asdender a sus rasogos centrales. Los jóvenes desean y deben ser incorporados a las tareas sociales y encomendarles misiones que sean un verdadero desafío a su espíritu.

Las obras de trabajo voluntario, como la construcción de la represa subterránea de Cabildo, la constitución de brigadas juveniles de vanguardia de la producción en el carbón, salitre, textiles; la reforestación de la pampa del Tamarugal; las labores de los estudiantes en las minas de cobre, salitre y carbón; la construcción de pabellones avícolas, caminos, escuelas, policlínicos y tantas otras iniciativas confirman esta premisa de nuestro trabajo político.

La mejor escuela de educación y formación ideológica son las acciones concretas, las pequeñas y grandes cosas, las movilizaciones con contenido social, político o solidario. La ancha escuela de la revolución formará los nuevos contingentes de combatientes.

¡La tarea de las tareas debe ser transformar Chile entero en una gigantesca obra!

COMPAÑEROS:
La amplitud y unidad del movimiento juvenil logrados a través del trabajo voluntario es otro mérito de primer orden. Junto a las fuerzas de la Unidad Popular han trabajado otros sectores de la juventud, como la juventud demócrata cristiana, la Juventud Obrero Católica y otros sectores de independientes que están por realizar acciones conjuntas, poniendo en el centro el interés de Chile, los comunes objetivos de cambio.

Junto a las organizaciones juveniles y de trabajadores, han participado en una u otra obra, las Fuerzas Armadas, las diversas iglesias, los artistas populares, los reportistas e innumbreables entidades sociales. Los trabajadores voluntarios han constituido verdaderos impactos nacionales.

Los jóvenes comunistas nos esforzamos y procuramos que los trabajos voluntarios sigan siendo una puerta abierta de par en par para el trabajo común. Todo joven, mujer u hombre que se sienta identificado con la necesidad de hacer avanzar al proceso de transformaciones revolucionarias, que desee aportar a la lucha contra los enemigos seculares del pueblo y participar en la construcción de la nueva sociedad tiene un lugar de honor a ocupar.

En la misma dirección ha sido de primera importancia, que se haya superado (…) el infantilismo (...) de considerar (…) que con los trabajos voluntarios y con el aumento no se derrote al imperialismo ni a la redacción. (…) A gente como ellos se refería Lenin cuando señalaba:”Menos frases pomposas y más trabajos cotidiano, más preocupación por cada pud de grano y cada pud de carbón” – y más adelante indicaba- “todos debemos reconocer que a cada paso en todas partes, y también en nuestras filas, pueden verse huellas del modo charlatanesco propio de intelectuales burgueses, de abordar los problemas de la revolución”.

Al mismo tiempo, hemos derrotado las concepciones equivocadas de subestimar en la gravitación económica, el papel revolucionario y educativo del trabajo voluntario que en la práctica pasa a ser una acción de masas de primera magnitud.

Lo importante es que a este contenido unido a la agitación, el entusiasmo y a la mísitica, se ha unido un nuevo elemento fundamental, el rendimiento. Además de que se han verificado avances en la planificación, en la productividad, en la organización del trabajo y su control, factores que son propios del nuevo sistema social que lucha por imponerse.

El papel de la juventud en cada iniciativa ha sido inmenso. No obstante la práctica indica que el éxito es posible gracias a la conjunción de esfuerzo y trabajo de la juventud con los obreros, técnicos y trabajadores en general.

En cada obra los expertos enseñan al que no sabe y el que no sabe aprende, naciendo relaciones de camaradería y ayuda mutua.

Los trabajos realizados han sido una maravillosa escuela de la vida. Son miles de jóvenes que han conocido de cerca en qué condiciones trabaja y vive el obrero y el campesino. Un estudiante que trabajó en el carbón, con razón ha expresado al regresar, que en los trabajos voluntarios y en la relación mano a mano con los mineros, había aprendido más que en cien discursos juntos.

Estos jévenes que participan, regresan con un bagaje de experiencias y nuevos conocimientos. Han tamplado sus caracteres, han aprendido a vencer las dificultades, ha avanzar con resolución y voluntad hacia el fin propuesto.

Estas empresas contribuyen al cambio de la actitud social. Aquí, por primera vez, muchos sectores conocen el trabajo común, colectivo, y el esfuerzo mancomunado del pueblo. Así, la formación de valores nuevos surgen más que de análisis retorcidos de los hechos concretos, del ejercicio de una disciplina más elevada, de una valorización nueva del trabajo, de una organización social superior.

Para quienes –al igual que Marx- entendemos que la felicidad es luchar, no puede barreras en la entrega, en el esfuerzo y en la abnegación. ¡Si hermoso será vivir en el socialismo y elo comunismo, cuánto o más hermoso es participar en la lucha por conquistarlo y construirlo!

Recogiendo todas las experiencias de trabajo voluntario, las JUVENTUDES COMUNISTAS libramos el combate fundamental de transformar estos esfuerzo en permanentes.

El heroísmo episódico debemos transformarlo en heroísmo cotidiano, diario, perenne.

La proeza que posibilitará la construcción de la nueva economía, la creación de las nuevas relaciones sociales, el desarrollo de una disciplina laboral, de un más elevada organización del trabajo, sólo será posible con el comabta de cada instante con la acción de massas de día y noche, y con el esfuerzo más persistente.

Debemos pasar de la gesta circunstancial al desarrollo del trabajo consciente. Entiendo que este, presupone la valoración y el convencimiento de que donde quiera que se trabaje y cualquiera que sea el oficio que desempeñe, se está participando en la lucha de todo el pueblo, y que de él depende, también, el éxito de la causa común.

En cada tarea debe volcarse la capacidad individual, debiendo desempeñarse el trabajo con cariño y aprecio, entendiéndolo como un frente de lucha más. A diferencia del pasado, en el presente cada hombre, mujer o joven es algo vital para la sociedad.

Por otra parte, la nueva actitud hacia el estudio y el trabajo es consubstancial con el resguardo y la protección del patrimonio social, de las máquinas, herramientas, textos, y todo lo que es propiedad del conjunto del pueblo.

COMPAÑEROS:
El desarrollo alcanzado por esta actividad de masas, exige de nosotros una gran tenacidad, firmeza y creación.

La magnitud de las obras realizadas y la envergadura de las próximas, como por sobre todo, el afianciamiento del trabajo voluntario en la producción, nos plantea como tarea de hoy, la necesidad de constituir brigadas permanentes que se especializen en determinadas áreas de la economía, salud, construcción o educación.

Proponemos poner en marcha, definitivamente, a la brevedad, el movimiento de los innovadores jóvenes, que inicie sus trabajos con una mesa redonda, exposición y concurso de los inventores obreros, para que Chile entero los conozca, los distinga y por sobre todo acoja su ejemplo, que debe multiplicarse por todo el país.

¡Desde la tribuna de nuestro séptimo congreso saludamos a todos estos héroes del trabajo, que con modestia, sencillez, sin buscar la espectacularidad, afianzan el proceso revolucionario y construyen con sus propias manos el moderno y magnífico edificio de la nueva sociedad!

Igualmente debemos mejorar la eficiencia, la planificación y la organización de las faenas de trabajo voluntario, organizar una emulación de masas y ubicar los mejores métodos y estilos de trabajo.

En cada uno y en todos los lugares es necesario reforzar la disciplina, el compañerismo y la solidaridad.

La convocatorio y el informe central la congreso ha exprasado que sentimos legitima satisfacción de ser los pioneros de los trabajos voluntarios. En nuestra opinión, tal aseveración es correcta, por cuanto todos los objetivos y logros reseñados ha sido fundamental la presencia de nuestra organización unido al aporte de las demás juventudes de la UP y al de la mayoría de nuestro pueblo.

En cada una de las faneas del trabajo voluntario, los jóvenes comunistas hemos ganado presitigio de organizados, disciplinados y laboriosos, duros para la pega. Nuestra acción se ha fundido al entusiasmo del conjunto de los voluntarios, para formar de consuno el ejército de los constructores.

Nuestros militantes comparten con los demás jóvenes sus alegrías y amarguras, éxitos y reveses, privaciones, obstáculos o dificultades. La unidad y la camaradería ha podido más que alguna manifestación pasajera de sectarismo, jactancia o falta de sencillez. Es que, el objetivo común hermana y el éxito colectivo llena de sano orgullo.

Nuestra misión es, por tanto, lograr que el conjunto de la juventud se incorpore a la lucha por la defensa del gobierno popular, combata al imperialismo y a la reacción que buscan su derrocamiento y pariticipe en la creación del nuevo orden, de tal suerte que lo sientan como algo preciado, como propio.

Las actividades desplegadas por nuestras juventudes comunistas en las diversas iniciativas ha sido de primera importancia y nos hemos jugado, sin descanso, por lograr las metas propuestas.

En Cabildo, creamos –por primera vez- un comité regional en campaña que nos permitió activar a nuestros militantes, impulsar la educación ideológica y aportamos directamente al cumplimiento y término de la obra. Esta iniciativa nos ha dejado una experiencia extraordinaria que nos servirá para las próximas tareas de trabajo voluntario.

Las filas de las JJCC se han engrosado al calor de semejantes jornadas. La vida, el conocimiento, y el contacto con muchos jóvenes con los militantes de la jota ha derrotado los prejuicios y el anticomunismo. En los mismos campamentos, brigadas y cuadrillas se han organizado actos de ingreso de nuevos militantes, en los que ha estado presente el espíritu comunista, el cariño al partido, el internacionalismo. (...)

A este séptimo congreso lo saludamos participando activamente en la batalla de la producción y con el compromiso de derrotar el despilfarro, la inercia, el acomodo, la insensibilidad y proceder en todos los terrenos a lo revolucionario. Lo saludamos con la promesa de cuidar como la niña de nuestros ojos y patrimonio social. (…)

Por eso, por esta tribuna del Congreso pasan los nuevos hechos, los héroes del presente. Al decir de Lenin: ”Los brotes de lo nuevo”. La riqueza del Congreso está dada por el contenido que lo constituye en un acontecimiento político de primer orden y en el más grande Congreso de la historia de nuestras JJCC.

Por ello debemos exigirnos más, y aportar más al movimiento juvenil chileno, manteniendo siempre en alto las banderas de combate del proletariado.

Para nosotros, militantes de la Jota, existe absoluta claridad que los éxitos y méritos que poseemos surgen y dimanan de la justa línea política del partido, de su desarrollo creador entre la juventud.

La fuerza que poseemos reside en el poderío del partido, en su tradición de lucha, en su fortaleza proletaria, en la unidad y cariño indestructuble, en la fidelidad mutua a la idea del comunismo.

¡VIVA EL SEPTIMO CONGRESO NACIONAL DE LAS JJCC!
¡VIVAL EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!
¡VIVA LA REVOLUCIÓN CHILENA!

04 enero 2007

Conociendo al hombre


Amigas y amigos,

Gracias a los avances de la técnica tengo la posibilidad de compartir con ustedes algunos registros audivisuales sobre la vida de mi padre, así como de algunas intervenciones públicas que he realizado con ocasión de mantener viva su memoria y proyectarla, con nuevos contenidos y formas, hacia el futuro.

Como podrán observar, junto a las fotos, he abierto una sección de "Videos" donde he colocado un hermoso trabajo que realizó el Colegio de Profesores. El enlace es
http://www.youtube.com/watch?v=ElqgfOpoJEw

cariños y gracias por las visitas,
Manuel.

01 enero 2007

Entrevista inédita a mi padre

A propósito del fin de año, el diario La Nación en su edición de 31 de enero de 2006 publicó el suplemento especial "Pinochet. Oposición y cultura de la resistencia". En él aparece una entrevista inédita que le realizara José Miguel Varas a mi padre en 1977, poco después de su liberación de las garras de la Dina y el Comando Conjunto. Comparto con ustedes esta entrevista, que no solo resulta significativa por el testimonio histórico que representa esta historia que es una de las miles de nuestros detenidos desaparecidos, sino por la reflexión final que realiza mi padre, en la que incorpora al trabajo de la resistencia la dimensión familiar, la moral, las convicciones y el cariño como nuestras principales armas de lucha por la vida.

Manuel.
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Realizada por el Premio Nacional de Literatura 2006
Entrevista a Manuel Guerrero Ceballos

El 29 de marzo de 1985, el profesor del colegio Latinoamericano y dirigente comunista Manuel Guerrero Ceballos fue secuestrado desde las puertas del establecimiento junto al apoderado y miembro de la Vicaría de la Solidaridad, José Manuel Parada. El día siguiente, los cuerpos degollados de Manuel, de Santiago Nattino y de José Manuel Parada fueron encontrados en un sector de Quilicura. Pero Manuel Guerrero ya había sido detenido y herido a bala por la DINA en junio de 1976. Aquí, una entrevista inédita realizada en el extranjero por el escritor José Miguel Varas en marzo de 1977, tras su liberación y salida del país.
Por José Miguel Varas

Quienes pudieron leer el informe del grupo ad-hoc de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, están familiarizados con el nombre: Manuel Guerrero. El “caso Manuel Guerrero” es uno de los tantos que aparecen documentados en este informe. Es un caso muy singular, pues se trata de un preso político chileno que fue detenido en plena calle, que fue baleado en la calle; que posteriormente desapareció, como es habitual hoy en Chile, y que, sin embargo, pese a todo, reapareció y logró posteriormente su libertad.

Esta noche Manuel Guerrero se encuentra con nosotros y quisiéramos hacerle algunas preguntas sobre los aspectos que podríamos llamar increíbles de la experiencia vivida por él. Y también de las causas que produjeron este feliz resultado de que se encuentre hoy vivo, temporalmente fuera de Chile.

Manuel Guerrero, conocido como dirigente estudiantil es un hombre joven, ¿de qué edad?

-28 años.

-¿Casado hace poco?

-¡Tengo dos hijos!

-Yo creo que sería interesante, en primer término, escuchar directamente de sus labios el relato de cómo se produjo la detención.

-Yo salía de mi casa, el 14 de junio de 1976, con mi esposa que se encontraba embarazada de seis meses, me dirigía al trabajo, cuando cerca de mi hogar irrumpió un vehículo y se desplazaron varios individuos y sin mediar palabra ni identificación alguna procedieron a golpearme, con pies y manos, en el rostro, en la cabeza, en el cuerpo y también a mi esposa…

-¿En qué lugar ocurrió esto?

-Esto ocurrió en la calle María Elena, en el paradero 25 de la comuna de La Florida de Santiago.

-¿Cuántos eran los individuos?

-Los que en ese instante me agredieron y bajaron de una Renoleta de color celeste eran dos, pero después me enteré que en esa operación participaron de diez a doce individuos. Procedieron a golpearme, mi esposa irrumpió en gritos y yo solo atiné a exigir identificación, y ante eso solo recrudecieron los golpes que me daban en distintas partes del cuerpo. Como es natural yo opuse una lógica de resistencia, ante la cual procedieron a balearme. Inicialmente no me di cuenta que había recibido un impacto de bala, sino que solo sentí un gran dolor que me oprimía el pecho y me doblé hacia delante. Debido a esto me tomaron en vilo y me arrojaron con gran fuerza al interior de un vehículo, lo que hizo que mi cabeza se estrellara contra la puerta contraria, que se encontraba en ese momento cerrada. La última imagen que guardé fue de mi esposa, que lloraba y pedía ayuda a los transeúntes que a esa hora, diez de la mañana, caminaban por la calle María Elena de La Florida.

-¿Había mucha gente presente cuando ocurrió esto?

-Efectivamente, había gran cantidad de vecinos que a esa hora acudían a hacer compras para el hogar.

-¿Y qué pasó después?

-Una vez en ese vehículo me golpearon el rostro con una bota, estrellándomelo contra el piso, tras lo cual me tomaron ambos brazos, me los cruzaron por la espalda, los esposaron, y me levantaron un poco para pegarme una tela adhesiva a los ojos. El vehículo partió con gran rapidez, y yo me debatía en ese instante en un estado de semi inconsciencia, solo escuché que ellos indicaban que me llevarían a un lugar que para mí, naturalmente, era desconocido.

Una vez detenido el vehículo, habiendo transcurrido, se me ocurre que treinta a cuarenta minutos, me hicieron bajar por mis propios medios, y a pesar que sangraba copiosamente, tuve que arrastrarme por el piso del vehículo hasta pararme y me exigieron caminar. Como estaba con las manos esposadas y, además, herido, y me encontraba en estado de oscuridad absoluta, caminé y ante cada paso que daba me caía o tropezaba, o simplemente me desmayaba… Ellos, mientras tanto, se burlaban de mí, se reían, incluso en un instante me hicieron avanzar y me precipité por una escalera al suelo. Todo eso, posteriormente analizado, forma parte de todo un sistema de intimidación y humillación de parte de los agentes de la DINA hacia el detenido. Fui conducido a un salón, me parece, por el eco de las voces, donde, a pesar de encontrarme herido, me desnudaron y comenzaron a darme golpes en diferentes partes del cuerpo, de preferencia en la parte herida por la bala…

-O sea que no hubo ni un simulacro de atención médica, sino que de inmediato comenzaron a torturarlo aún estando herido, en esas condiciones.

-Exactamente.

-Y, ¿la herida era grave? ¿Qué parte del cuerpo afectaba?

-Yo, en ese momento, cuando iba en el vehículo, empecé a sentir sangre que cubría mi piel, y comencé a tener dificultades para respirar, por lo que presumí que la herida –y posteriormente se confirmó- era en el pecho. La bala me ingresó por el costado inferior de la tetilla derecha, para quedar alojada, sin salida, bajo la axila izquierda, es decir me atravesó todo el pecho…

-Entonces es una suerte realmente extraordinaria que estemos conversando en este momento

-Efectivamente. Solo circunstancias extraordinarias hicieron que esa bala, que ingresó en el costado derecho y atravesó todo el pecho, no perforara el corazón o el pulmón, y significara la muerte inmediata. Pero respondiendo su pregunta, no solo no recibí atención médica, sino que ellos me procedieron a golpear -estando desnudo, con los ojos vendados y montado sobre una tarima-, la zona de la herida, los pies, la cabeza, distintas partes del cuerpo, a la vez que aplicaban pequeñas y grandes descargas eléctricas incluso en la herida.

-¿Cuánto tiempo duró, digamos, esta primera sesión, y cuánto tiempo duraron en general las torturas?

-Conmigo estuvieron durante todo ese día 14 de junio. En tres ocasiones me plantearon un ultimátum de muerte. Hicieron aparecer posteriormente a un pseudomédico, quien me indicó que si yo no colaboraba, en cosa de veinte minutos iba a morir porque la hemorragia interna era muy grande. Esa situación se presentó en dos ocasiones más, hasta que -debido a mi extrema gravedad-, efectivamente estaba convencido que aquella tarde fallecía. En la noche de ese día fui trasladado nuevamente a un vehículo y llevado a un lugar desconocido, donde recién me dieron algunas mínimas atenciones, que para mí estaba completamente claro que eran para recuperar mi salud, sino que simplemente para evitar que muriera y poder seguir torturándome en los días siguientes.

-Como quien dice, evitar que muriera antes de tiempo…

-Así es. Ellos estaban muy furiosos que durante todas esas horas no quedaran satisfechos con todas mis respuestas, y solo me dieron atención médica para evitar mi colapso definitivo. Y en ese recinto, al que ingresé -y que estoy casi convencido que se trata del Hospital de Carabineros de Santiago-, con la venia y el acuerdo absoluto del director de ese establecimiento, me ingresaron con nombre falso y solo me dieron la atención mínima para evitar que la hemorragia me hiciera sucumbir. Durante los días siguientes fui golpeado nuevamente en ese recinto, a pesar de la atención que me daban allí las enfermeras o los médicos.

-¿Qué fuerzas, en virtud de qué circunstancias, después de encontrarse completamente aislado, completamente en manos de la DINA, en una situación tan difícil, como la que nos acaba de describir, logró reincorporarse al mundo habitual de los seres humanos?

-En el recinto que recibí la atención médica inicial, yo era un objeto que permanecía en la oscuridad total, producto de las vendas que cubrían mis ojos. Permanecía allí durante cuatro o cinco días, para que luego me sacaran de ahí y someterme a nuevos “interrogatorios”, trasladándome a un recinto -que posteriormente me enteré que se trataba de Cuatro Álamos. En ese lugar solo recibí atención médica ocasional, incluso esos médicos o enfermeros que allí me atendían, nunca hicieron una revisión adecuada e indicaban que sólo me atendían para silenciar o responder las acusaciones que se hacían en ese instante contra la Junta y contra los métodos represivos. Por aquellos mismos días en que yo estaba siendo torturado y desaparecido, en Santiago se encontraba sesionando la Asamblea de la OEA, que justamente examinaba la violación de los derechos humanos en nuestro país.

En el recinto de Cuatro Álamos permanecí otra semana más, hasta que finalmente fui trasladado -sin que me lo dijeran expresamente- a Tres Álamos, donde se encontraban los presos en libre plática. Recién, allí, me enteré de que mi esposa no había sido detenida ni estaba desaparecida, debido a la gran conmoción pública que mi detención y baleo había generado en el sector. Los meses de junio y julio de 1976 fueron los meses de más altos índices de desaparecidos, siendo determinante la existencia de testigos o no, en esa aparición. Por lo tanto, mi aparición y reconocimiento como preso parte del hecho de la existencia de testigos…

-¿Cuál fue el comportamiento de su esposa inmediatamente después que el vehículo que lo llevaba a usted herido se alejó del lugar?

-Estaba convencida que iba a perder al bebé que llevaba en su vientre, y gritaba “se llevan a mi esposo, ayúdenme, son agentes de la DINA”. Debido a esta situación se juntó en torno a ella una gran cantidad de personas, que de hecho impidieron que los agentes se la llevaran. Esto impulsó a mi esposa a presentar un recurso de amparo, a movilizarse a los tribunales correspondientes, ante la Cruz Roja Internacional, ante diferentes organismos de carácter humanitario que existen en nuestro país, exigiendo mi reconocimiento como detenido y mi aparición. Quisiera señalar que, durante todo ese tiempo que me encontré desaparecido, el recurso de amparo fue rechazado por la Corte de Apelaciones.

-Seguramente el ministro del Interior, general Benavides, debe haber dicho que don Manuel Guerrero no estaba detenido…

-Efectivamente. El Ministerio del Interior respondió al requerimiento de la Corte de Apelaciones que yo no estaba en manos de la DINA, ni de ningún organismo de los que llama de “seguridad” de la Junta. Esto hacía que mi familia estimara que yo posiblemente estuviera muerto. Incluso tuvieron que ir a la morgue por si el cadáver de su ser querido está en ese lugar. Debido, entonces, a todas estas circunstancias, además de la gran presión internacional que se ejercía en aquel instante sobre la Junta por el caso de los desaparecidos, y también por mi pasado de dirigente estudiantil, los organismos represivos me hicieron aparecer en el campamento de Tres Álamos. Estando allí visitó el campamento la Cruz Roja Internacional, que pudo verificar que yo había recibido torturas de parte de la DINA.

También visitó el campamento de Tres Álamos el Presidente de la Corte Suprema, quien pidió verme, y ante quien reiteré la denuncia que con anterioridad mi esposa le había hecho, y se inició una suerte de investigación que finalizó en que -en el transcurso del mes de noviembre de 1976- la primera fiscalía militar de Santiago se declaró incompetente por falta de pruebas y por no haber podido determinar quienes habían sido los que me habían mantenido en su poder, a pesar de los indicios fehacientes que indicaban que yo había sido baleado y que alguien me había hecho aparecer en el campamento de Tres Álamos. Es decir, esto solo reiteraba la mascarada judicial que existe en nuestro país, y que actualmente, dado los fallos que han emitido los tribunales, han puesto en interdicción a los propios tribunales de justicia con el régimen de Pinochet.

-A través de su propia experiencia personal, y en el contacto con otros prisioneros políticos, sin duda usted ha podido saber y conocer los métodos que utiliza la DINA.

-La DINA y los demás organismos represivos tratan de desarrollar la idea de su omnipotencia, ante la que cualquier manifestación de oposición a la dictadura resultaría estéril. Esto, por supuesto, es un objetivo que trata de detener, aplastar, paralizar cualquier manifestación en contra de la dictadura. Pero, por cierto, no pueden evitar el creciente aislamiento de la Junta militar.

Ellos chantajean al prisionero respecto de la vida del resto de su familia, pero todo indica que los organismos represivos, como la DINA, no respeta, precisamente, la familia por una actitud de colaboración o de delación que pudiera tener alguna de sus víctimas. Y justamente la defensa del desaparecido, como la defensa de su familia, está dada por la capacidad que ella tenga de denuncia la detención, de los trámites que ella haga ante los organismos nacionales e internacionales, que impida que aquella víctima, que aquel detenido se transforme en un nuevo muerto, producto de la política represiva de Pinochet.

-La experiencia ha demostrado que la única esperanza de salvar a los detenidos desparecidos es, precisamente, la vigorosa denuncia ante todos los organismos y ante todas las personas posibles, dentro y fuera de Chile.

- También ellos utilizan, en el trabajo represivo con los desaparecidos, el quebrantamiento moral, espiritual, el rebajar al detenido a la situación de objeto. Con esto, naturalmente, pretenden transformar a aquel detenido en un ser absolutamente entregado a su voluntad. La fuerza que posibilita que uno pueda resistir en aquellas circunstancias, es justamente sus convicciones, son precisamente sus ideales, es precisamente el inmenso cariño que lo une a sus familiares, a su patria, a la razón de ser de su vida, es lo que permite que en aquellos momentos tan duros de la tortura, de la incomunicación y del dolor extremo, uno saque fuerzas morales para resistir, para guardar esperanzas en reconquistar la libertad, en reunirse con su familia y nuevamente rehacer lo que podría denominarse una vida normal.

A través de mi caso, y de diferentes casos, podría señalar que se demuestra que por increíbles que sean las torturas, por más que los organismos represivos traten de anularle los diferentes sentidos y transformarlo en un ser completamente desposeído de atención y aislado del mundo, uno guarda esta reserva, guarda esta capacidad de seguir adelante en el recuerdo de sus seres queridos, en el deseo de vivir, en el deseo de seguir trabajando por lo que considera el norte de su vida. En esa dignidad está la gran defensa del detenido desaparecido. La inmensa mayoría de los detenidos, salvo contadas excepciones, guarda frente a sus verdugos y los carceleros una actitud digna, de desprecio ante estos individuos que matan, torturan, degradan al ser humano, tras lo cual esconden una gran cobardía, esconden un gran miedo, esconden un gran pánico ante la posibilidad de un cambio histórico en nuestro país. Y este temor, que ellos disfrazan de brutalidad, pretende sin éxito aplastar y destruir a cada uno de los detenidos.