08 julio 2007

Una peli, un libro y un disco 3


UNA PELI: "LA DUCHA"
Continuando con el gusto por el cine oriental, esta vez recomiendo la película china -que conozco gracias a un amable regalo que me hizo mi querido primo Lucho Lalo- "La Ducha". Es de 1999, dirigida por -en aquellos años- joven Zhang Yang, que hasta ese entonces solo había dirigido video clips. 

La historia trata de un adulto joven exitoso, que vuelve del norte de China -polo de desarrollo económico en la región de Shenzhen- al hogar donde su hermano retrasado, con ocasión de un tarjeta que éste le hizo llegar donde se dibujó a sí mismo sentado junto al padre tendido. El hijo mayor, al creer que su padre había muerto, regresa y se da cuenta que su padre aún está vivo, y sigue a cargo de una casa de baños tradicional, en el que realiza junto a su hijo retrasado todas la tareas: masajes, lavados, mantención del local, etc. El hijo mayor se había ido de ahí precisamente para abandonar tal actividad, pero en este retorno descubre la magia de los baños comunitarios, de la amistad simple que une a los clientes, de los diálogos que se producen y van tejiendo las vidas humanas, todo lo cual está cada vez más ausente en las ciudades "desarrolladas". El padre lo invita a darse un baño, a lo que él responde que no, pues ya estaba
acostumbrado a la ducha. De ahí el simbolismo del título: lo individual, rápido, moderno, frente a lo tradicional, colectivo, lento.

La película está muy bien actuada, es muy sencilla en sus recursos, casi teatral. La historia se desenvuelve con sorpresas y con personajes bien caracterizados. Pero lo más hermoso -a mi gusto- es el trabajo con el agua, la importancia de este elemento de la vida, el culto y goce del agua que se de en los baños -como en los baños turcos a los que voy regularmente en Santiago, por herencia de nuestro tiempo en Hungría con mi padre cuando pequeño-. Y al mismo tiempo, la película deja la interrogante respecto del valor de la "modernización". ¿Para qué? ¿Qué sentido tiene? ¿La deseamos realmente?


UN LIBRO: "EL JUGADOR"
Novela breve psicológica del genial escritor ruso, Feodor Dostoievski, de 1866, en la que da cuenta -como en casi todos sus escritos- del periodo decadente de la aristocracia rusa, 
que vive por encima de sus posibilidades, 
pero es incapaz de afrontar su nueva realidad y adaptarse a ella. Pero ésta vez de manero muy cómica -hay pasajes, como en la entrada triunfal en andas de una dama de edad, que arrancan verdaderas carcajadas-.

El protagonista, Alexei, es el preceptor pobre, noble y honrado de la familia del general Zargoryansky. Está enamorado de su hijastra Polina, pero es tímido como para expresarle sus sentimientos. La tía del general pierde toda su fortuna en un casino por lo que el general Zargoryansky cae en el pánico de que no herederá nada. Alexei intenta revertir la situación lanzándose en forma compulsiva a jugar a la 
ruleta y comprueba
que puede ganar una fortuna, lo que logra, pero que la pierde cuando busca ganar más. Vuelve a jugar, gana y pierde, y queda enclavado en la psicología del jugador, volviéndose indiferente, perdiendo noción de la realidad, respirando y viviendo finalmenta por y para el juego, sin fin. Alexei ya es incapaz de controlar sus emociones, y como el borracho que acostumbra a comenzar cada nueva borrachera con un "mañana sí que lo dejo", se juramenta ante cada nuevo juego "Si pudiera dominarme durante una hora, sería capaz de cambiar mi destino". Pero no ha terminado la frase y ya se encuentra camino al casino nuevamente.

Cuentan que el propio Dostoievski era un jugador empedernido, por lo que el material de referencia que tuvo para trabajar su novela le viene de bien cerca. Lo excelente de su escrito es que no ofrece una lección moral de lo que describe, sino que simplemente muestra la caída de los personajes, la muda aceptación de su destino, al mismo tiempo que luchan sin mucha convicción contra él.

Ya no recuerdo muy bien como llegué a este texto, me parece que fue en el período en que viví el exilio en Suecia, ya preparando lentamente el retorno -la decisión, más que las maletas- a Chile. Sí tengo clarísimo que a Dostoievski llegué a través de dos fuentes: mi amigo Cristóbal, que lo reucerdo siempre con "Noches blancas" bajo el brazo. Y, buena, la excelente guía para "lectófilos" -¿existe esta palabra?- que es el libro de Henry Miller "Los libros de mi vida". 
En su listado aparecen tìtulos sueltos de los autores, pero en el caso de Dostoievski dice "Todo". Bueno, tiene toda la razón: todo Dostoievski es maravilloso. Gran libro!!!


UN DISCO: "APOSTROPHE (')" DE FRANK ZAPPA
Uf! ¿Cómo hablar de este genial disco y no quedar pequeños en el intento?
Editado en 1974, con Jack Bruce -el bajista y voz del mítico grupo Cream, de Eric Clapton-, el violinista eléctrico Jean-Luc Ponty, el baterista Aynsley Dunbar, en el sintetizador, piano y voces George Duke -músico de Al Jerreau, Quincy Jones y otros muchos-, en el saxo Napoleon Murphy Brock y Ian Underwood y en la percusión (marimbas) su pareja Ruth, entre un montón de músicos más.

Este disco llegó a mì cuando tenìa 14 años. En plena dictadura, bajo estado de sitio nos juntamos en casa de Álvaro, hermano de Cèsar el segundo compañero de mi madre, quien estudiaba por aquella época filosofía. Cada vez que nos reuníamos me consultaba por mis avances en guitarra clásica, y yo le contaba que lo único que deseaba era aprender a tocar blues como él. "No compadre", me decía, "improvisar puede luego cualquiera, pero lo que eres capaz de hacer solo lo logran muy pocos". La verdad es que nunca logró convencerme, sobre todo por la excelente música que escuchaba, que para mí era todo un mundo nuevo: jazz rock, fusión, y un estilo muy raro que no lograba catalogar, pero que se me pegò a la piel como una peste agradable -¿existen?-. "Qué es eso que escuchamos", le pregunté a César cuando volvimos a casa. "Weather Report", me dijo, "uno de los mejores grupos jazz de estos tiempos". Realmente sonaban bien, pero yo me refería al grupo donde había canto, relatos, chistes, risas, imitaciones. "Ah!, te refieres a Zappa!". Ahì lo conocí. A la visita siguiente Álvaro me regalò dos cassettes -aùn los tengo, son JVC de 90 minutos-: Uno de Weather Report y el otro de Frank Zappa. Pero solo el de WR venìa con el nombre, los mùsicos y los temas. El otro solo supe que era Zappa. Muchos años después, de hecho de vuelta acà en Chile, asocié el nombre Apóstrofe a ese maravilloso disco.

Se trata del primer disco de oro de Zappa, gracias al exitazo que alcanzó con el tema "No te comas la nieve amarilla" ("Don't Eat The Yellow Snow"). Tanto la mùsica como las letras son geniales e hilarantes, como "Comsmik Debris", donde se ríe de aquellos hippies que van a la moda y se compran sus "ponchos" en tiendas chic, presumiendo de "alternativos al sistema", cuando son los más integrados al mismo. Una crítica social irreverente, bueno, como todo Frank Zappa. Aquí va la letra -dicen que en los coros incluso participó Tina Turner-:

El Hombre Misterioso vino
Y dijo: "¡Soy el más bacán!"
Dijo, que por un cargo de servicio nominal
Podría alcanzar el nirvana esta noche
Si estaba listo, deseoso y capaz
De pagarle su sueldo regular
Dejaría el resto de sus asuntos
Y me dedicaría Su Atención
Pero yo dije...
Mira hermano
¿A quién estás liando con esos Escombros Cósmicos?
¿A quién estás liando con esos Escombros Cósmicos?
Mira hermano
No malgastes tu tiempo conmigo.

Bueno, el Hombre Misterioso se puso nervioso
Y se agitó un poco
Buscó en el bolsillo de su Chaqueta Misteriosa
Y sacó un equipo de afeitar
Yo pensé que era un cuchillo
Y una lata de maquillaje humeante
Pero él me dijo entonces
Cuando la tapa se abrió
Que no había nada que su caja no hiciera
Con el aceite de Afrodita
Y el polvo del Gran Wazoo
Dijo:
"¡Puede que no te lo creas, amiguito,
Pero te curará el asma también!"
Y yo dije...
Mira hermano
¿A quién estás liando con esos Escombros Cósmicos?
(Pero ¿qué clase de gurú eres tú?)
Mira hermano
No malgastes tu tiempo conmigo
No malgastes tu tiempo...

Tengo mis propios problemas, dije
Y tú no me puedes ayudar, así que
Coge tus meditaciones y tus preparados
Y métetelos por el hocico
"¡PERO TENGO UNA BOLA DE CRISTAL!"
Dijo
Y la sostuvo a la luz
Así que se la quité
Lejos de él
Y le enseñé cómo hacerlo bien.

Me liè un periódico a la cabeza
Para parecer Profundo
Dije unos Abracadabras
Le dije que se iba a dormir
Le robé los anillos
Y el reloj de bolsillo
Y todo lo que encontré
Tenía a ese mamón hipnotizado
No podía emitir ni un sonido
Entonces procedí a contarle su futuro
Mientras estaba ahí colgado
Dije
"El precio de la carne acaba de subir
Y tu vieja se acaba de agachar..."
Mira hermano
¿A quién estás liando con esos Escombros Cósmicos?
(¿Es un poncho de verdad,
O es un poncho de los almacenes Sears?)
No sabes que
Podrías ganar más dinero como carnicero
Así que no malgastes tu tiempo conmigo
(No lo malgastes
No malgastes tu tiempo conmigo...)
Om shanti, om shanti, om shanti-om
SHANTI

2 comentarios:

Pola dijo...

Jejeje...me acordé de las "catalinas" no sé si tienes el concepto. Luego creo que en una versión más localista que no recuerdo si era de San Miguel o Ñuñoa, decían "charango lila" por este tipo de personajes descrito por Zappa. La versión rockera del mismo era "poser" y los niños hoy la usan todavía pero en castellano: "posero".
Wena.

Así soy Maru dijo...

Hola, permiiisooo, puedo pasar???

Al leer tu blog pienso en un día domingo con mucho tiempo y asi por ser agarrar y disfrutar de UN libro, de UNA película y de UN disco.

Jajaj. Grandes elecciones, casi como elecciones políticas, pero no. Me gusta Frank Zappa.
Eso, saludos por ahí

Maru