15 noviembre 2010

La cultura del cambio

Comparto una excelente columna de opinión desde Cataluña, que aplica perfectamente a la mal llamada "cultura del cambio" que también intoxica a Chile, cuando ésta solo refiere a la atomización de lo social, y que el cambio solo pasaría para la gestión personal de los problemas, sin poner atención a la dinámica social y la confianza en la acción colectiva y cooperativa, desde, por cierto, la autonomía y el hacerse responsable y parte de las soluciones. MG.
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La cultura del cambio


A primera vista, confunde que los dos principales partidos políticos de Cataluña utilicen el cambio como uno de sus lemas electorales (PSC: El canvi real, CiU: Comença el canvi). Sin embargo, esta apelación común al cambio es sintomática de una cierta cultura de la globalización. Aparentemente ligada al ideal de emancipación de finales de la década de 1960, la alusión constante a la ruptura y a la modernización responde a una era dominada por la idea de movimiento y algunos conceptos que le van asociados: dinamismo, liderazgo, autonomía, reto, ambición y éxito. Estos valores, sin duda exacerbados por la globalización, no son más que las leyes de la economía de mercado que han dominado el mundo en los últimos tiempos y que han logrado penetrar en la vida íntima de los ciudadanos.


En efecto, la fuerza del capitalismo ha sido tal que ha contaminado nuestra intimidad con el lenguaje de la empresa privada: el ciudadano es el artífice de su propia transformación (de su "cambio") y, para tener una vida realizada, debe "gestionar" bien su tiempo, su cuerpo, su familia, su trabajo. Apoyada por una popular literatura del coaching, la ideología del "todo es posible" o el "querer es poder" se ha infiltrado en nuestra vida personal, de tal manera que el que no alcanza sus propósitos o su felicidad es porque no ha sabido, no ha podido o no ha querido utilizar correctamente los instrumentos que el mundo de la gestión ha puesto en sus manos. La cultura del management es, pues, tremendamente culpabilizadora en la medida en que acentúa la responsabilidad del ciudadano sobre su propio destino. Se trata también de una ideología que agudiza la individualización de una sociedad ya muy atomizada: todo depende de uno mismo, de nada sirve el entramado familiar, social e institucional.

Quizás la crisis económica podría forzarnos a desenmascarar las trampas de este lenguaje, la institucionalización de una mentira que encuentra su máximo esplendor en el lugar de trabajo. El management nos exige al mismo tiempo compromiso y flexibilidad, pero ¿cómo es posible implicarse a fondo en una tarea y a la vez estar dispuesto a cambiarla de un día para el otro? ¿Cómo combinar autonomía y obediencia? El credo dominante nos exige implicación subjetiva en el trabajo, que además se supone que es la principal fuente de desarrollo personal. A su servicio tenemos una serie de soportes tecnológicos (ordenadores portátiles, blackberries y todo tipo de dispositivo móvil) que permiten alimentar nuestro compromiso e hiperconexión. El ciudadano se encuentra, pues, atrapado en unas contradicciones que le exigen cada vez más sin saber de límites físicos. Nunca antes habíamos sido tan libres y nunca como ahora nos hemos sentido asfixiados. Algunos expertos apuntan que, con la debilidad de los sindicatos, la mediación en el trabajo habría desaparecido y el conflicto de clases se habría trasladado al interior del ciudadano: el individuo estaría en lucha con su propio cuerpo. Esta tensión explicaría el estrés y la depresión vinculados al mundo laboral, e incluso situaciones tan dramáticas como los suicidios cometidos en el lugar de trabajo.

Este ciudadano a la carrera y abrumado por la difuminación de los límites entre lo público y lo privado es el mismo que, según todas las encuestas, considera que el paro y la situación económica son el principal problema de Cataluña. En el marco de este malestar y de una crisis económica sin precedentes se celebrarán las próximas elecciones. Más que apelar a un "cambio" en abstracto, los partidos políticos podrían tener el coraje de redignificar lo público y dejar de pelearse por el número de departamentos por suprimir. El verdadero cambio consistiría en redescubrir la cultura de los límites, deshilvanar el lenguaje extremo del capitalismo y restaurar la confianza del ciudadano en sí mismo, en los otros y en las instituciones, que finalmente es la piedra angular que nos constituye en sociedad.

Judit Carrera es politóloga.
Fuente

03 noviembre 2010

Hoy, ser menos es más: 10 puntos para desintoxicarse del crecimiento y reconectarse con la vida

Comparto esta interesante columna de opinión "10 puntos para desintoxicarse del crecimiento y reconectarse a la vida", que abren la posibilidad a otras maneras de ser, en ruptura con el desarrollismo y productivismo capitalista, y que caracterizó también a los "socialismo realmente existentes" de la órbita soviética -modelo al cual ha ingresado con toda su fuerza China también-, los que han conducido a la depredación de las relaciones sociales y el medioambiente.

Creo firmemente que este no es un tema europeo, ni de modas new age o semejantes, sino la necesidad de un cambio a escala civilizatoria, que siempre comienza en lo más simple y directo (y más difícil de transformar): nuestro propio lugar en el mundo, tu habitat inmediato, tu barrio, ciudad, país y en tal salto, también la posibilidad de un mundo distinto al actual, con justicia social, justicia climática y espacio para pluralidad humana. La pertinencia y los modos en que esto se asuma en la singularidad de cada existencia, localidad, espacio y tiempo, forma parte de la imaginación y la cooperación que seamos capaces de desplegar cada quien y cada grupo desde el lugar en que se está.

Saludos fraternos, Manuel Guerrero.
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Traducido por Eduard Folch para Dé Magazine

Una premisa

El decrecimiento, más que una teoría nueva, es un nombre impactante para alertar de la necesidad de un cambio. La información que utiliza es conocida desde hace tiempo, lo que aporta, tal vez, es una visión de conjunto, un espacio de confluencia, como una cuenca hidrográfica extensa que recoge ideas y prácticas "alternativas". El decrecimiento reúne conocimientos y perspectivas que son el legado de movimientos sociales y tradiciones culturales, espirituales y religiosas diversas: el movimiento de las mujeres y, en general, los movimientos de emancipación, los movimientos por la paz, los derechos civiles, la noviolencia , el movimiento ecologista, que trabaja por la protección y recuperación de la diversidad biológica y sociocultural, pero también de una visión integrada de la realidad y de la vida, los movimientos "alterglobalizador", que se oponen a la exportación a nivel mundial de una estructura de dominio, que es a la vez económico, tecnológica y mental, donde la jerarquía, el control y la competición imponen su lógica encima de cualquier otra; estas voces proponen un camino alternativo para compartir el mosaico de diversidades y hacer -una red que abarque el mundo, basada en la equidad de los intercambios y en la capacidad de cooperación ante los retos enormes a los que las sociedades humanas han de hacer frente en las próximas décadas.

Así, por un lado, se plantea la necesidad de salir de un conjunto de adicciones que generan "deudas", y por otro, se propone restablecer una serie de conexiones y arraigos, hoy en peligro, para volver a alimentar la vida. Entre estas polaridades, se abre un camino de experimentación y síntesis creativa entre lo viejo y lo nuevo, las tradiciones y las innovaciones, que no se puede agotar ni en diez ni en cien o mil puntos.

Desintoxicarse

1. Salir de la adicción energética

Gran parte de las sociedad humanas se han vuelto adictos, desde hace 150 años, a una inyección elevada y creciente de recursos energéticos, especialmente de origen fósil, el principal es el petróleo. Este es un capital energético "ahorrado" durante miles de millones de años de fotosíntesis, que nos hemos medio gastado sin pedir permiso a las generaciones futuras, y que seguimos utilizando para construir una sociedad cada vez más alejada de su viabilidad ecológica. El cambio climático es el síntoma más contundente que muestra el contrasentido de esta cultura de falsa abundancia energética, que genera una deuda ecológica que deberán pagar nuestros hijos y nietos. Se pondrá freno a este abuso, y dar pasos decididos, desde ahora y progresivamente, hacia un metabolismo social y tecnológico basado en la radiación solar-la única que recibimos de forma gratuita-y sus derivados (eólica , hidráulica, biomasas, mareas ...). Es necesario promover formas de generación distribuida de energía y políticas de ahorro, con una revisión de todas las prácticas energívoros (transporte, agricultura, etc.).

2. Salir de la adicción financiera

La desregulación de las finanzas nos ha hecho vivir los últimos cuarenta años en un estado poco menos que al.lucinatori. El espejismo del dinero fácil nos ha hecho perder el mundo de vista. Muy pocos se han aprovechado y muchos, muchísimos, han sufrido las consecuencias. La suma de abstracción y anonimato ha hecho del dinero el arma de destrucción masiva más devastadora del planeta, para que más inadvertida. En pocas décadas se ha generado una deuda astronómico, que ha llevado el sistema a su colapso y no sabemos cómo y cuándo se podrá devolver. El poder del dinero mueve las palancas del poder a menudo en formas ocultas, a través de operaciones delictivas que no dejan rastro. La actividad especulativa no añade valor sino que aumenta precios, y recaudando sin esfuerzo las rentas que otras personas han generado con trabajo e ingenio. Es necesario adoptar medidas, como la Tasa Tobin o similares, que hagan tributar la circulación del dinero en el mercado, para desincentivar las operaciones puramente especulativas. Hay que recuperar los bancos públicos el monopolio de la creación de dinero, limitando el mecanismo del multiplicador bancario que facilita la expansión incontrolada del crédito. Hay que avanzar hacia una moneda informativa y hacia un sistema económico-transparente.

3. Salir de la adicción productivista

La actividad industrial ha dejado en gran medida de ser funcional a satisfacer necesidades fundamentales y concretas. El engranaje productivista responde más bien a la necesidad de amortizar gastos y generar dividendos para los accionistas. La carrera hacia el crecimiento parece ser el único camino para alimentar este mecanismo insaciable. El circuito producción-consumo se va acelerando constantemente, gracias a la cultura del usar y tirar ya la política de la obsolescencia programada. Por otra parte, se genera al mismo tiempo la necesidades de ingresos proporcionados a la fiebre consumidora. La adicción al consumo se prolonga en la adicción al trabajo, en la dependencia del sueldo, que todavía se hace más perversa con el difundirse de actividades "autónomas", que en realidad se traducen en formas de autoesclavatge aún más alienante. Repensar la actividad productiva, sus prioridades, sus procedimientos, el ciclo de vida de los productos, los criterios de distribución ... son pasos indispensables y urgentes, igual que lo son el reparto de las horas de trabajo, la participación de los trabajadores en el empresa, o unas nuevas pautas en el consumo de manufactes, su mantenimiento, reutilización, reparación y reciclaje.

4. Salir de la adicción informativa

El imaginario ha sido y es la última frontera de un proyecto de colonización planetaria. La publicidad, los medios de comunicación, la industria del entretenimiento, han jugado un papel fundamental en decantar las preferencias del gran público hacia la simplificación y superficialidad de los mensajes. La adicción a la "noticia", es decir, a "pastillas de información" de consumo rápido, carentes a menudo de contexto y de profundidad temporal (ni antecedentes, ni consecuencias) va paralela a la pérdida de capacidad narrativa y sentido crítico. Televisión, videojuegos, imágenes sin conexión que ocupan todo el espacio perceptivo, favorecen el adviento de una sociedad más "fluida", donde se pasa del individuo a la masa sin pasajes intermedios. Se generan hábitos de participación ficticia, o bien porque directamente virtuales, sin repercusión, o bien porque reducidos esquema de la competición bipolar, que banaliza cualquier motivo, incluso serio, de conflicto. Hay que reducir la dosis de exposición a inputs informativos desconectados de la vida real de cada persona. Hay que favorecer el ejercicio del sentido crítico ante lo que nos viene de fuera y que, con promesas inverosímiles, nos manipula. En especial, hay que frenar la omnipresencia de la publicidad y encontrar formas de reglamentación de sus mensajes.

5. Salir de la adicción jerárquica

Un modelo de dominio se basa en los mitos y en la retórica de la independencia, la superioridad y el control. La geopolítica mundial sigue respondiendo a esta lógica imperial, más o menos disimulada, y no a la voluntad de gestionar en común el uso de los recursos y la solución de los problemas. Con todos los medios alimenta una especie de aspiración colectiva a liderazgos fuertes y carismáticos, a "hombres de la providencia" que nos tengan que salvar los desastres que justamente esta ansia de dominio ha generado. Y aquí es pertinente hablar de hombres, ya que este modelo tiene connotaciones históricamente masculinas. La burocratización creciente de las sociedades y de sus servicios principales (administración, salud, educación, justicia, representación política ...) visualiza una tendencia general a la cesión de las propias capacidades y responsabilidades, ya la delegación de una cuota de poder personal. Se siembra la sospecha, por otra parte, que quisieron participar en la política no sea civismo sino el síntoma de una ambición personal, y nos hacen creer que la lucha competitiva es obligada. Todos los racismos-por sexo, condición social, credo religioso o color de piel-nacen de esta cultura de la superioridad, incentivada por la mayoría de culturas. Hay que salir de este imaginario, de este modelo mental "único" y de las prácticas que genera en todas las escalas, grandes y pequeñas.

Reconectarse

6. Arraigarse en el territorio

La relocalización es la primera gran opción para reconectar a una forma de vida posible. Hay que invertir la doble tendencia de urbanización acelerada de una parte y despoblamiento del territorio por la otra. Hay que construir una nueva síntesis entre actividades primaria, secundaria y terciaria basada en el cuidado territorial y en un nuevo equilibrio de distribución de la población. El territorio debe volver a ser la fuente principal de la riqueza material y también identitaria. Reconstruir el mosaico de usos, aprovechar al máximo la actividad fotosintética, redescubrir la biodiversidad local, las rotaciones de cultivos, las complementariedades múltiples entre actividades diversas ...

7. Reencontrarse con el propio tiempo vital

Habría que tener muy clara la percepción de que el tiempo no es simplemente un contenedor anónimo y abstracto, sino también tiempo vivido, y como tal emanación de la persona, vinculado a su salud y etapas vitales. La actividad de los individuos se inscribe en este marco, por lo que habría que repensar las formas sociales de cesión del tiempo propio para garantizar las tareas colectivas y el sostentament personal y familiar. Una renta básica universal permite reconocer un valor intrínseco al hecho de ser persona y desvincular una parte de la capacidad adquisitiva de la actividad "asalariada". El tiempo necesario para la reproducción y el mantenimiento de la vida, o la participación en los asuntos colectivos recibiría de esta manera una ayuda concreto para reservarlo. También se evitan los mecanismos perversos del mercado laboral, donde la abundancia de mano de obra modifica a la baja tanto la remuneración del trabajo como sus garantías.

8. Redescubrir la dimensión comunitaria

La aceleración de los últimos 50 años ha "liquidado" estructuras sociales y formas de convivencia muy antiguas. El ser humano es un mamífero, por el que la socialidad y la identificación en un grupo tiene valor de supervivencia. El haber sustituido los "bienes relacionales" con el consumo de bienes materiales no siempre ha supuesto una mejora de nuestra existencia. El reencuentro de la socialidad y de los bienes que las personas pueden intercambiarse sin hacer uso de dinero es un paso importante en la buena dirección. Un retorno a formas de propiedad pública o comunitaria del territorio (referido a la nuda propiedad, con posible usufructo privado) permitiría dar solidez a experiencias de moneda local en beneficio de la comunidad, para favorecer intercambios dentro de un área geográfica concreta. El ámbito local también es propicio para formas de democracia más participada, con un mayor grado de consenso y de corresponsabilidad sobre el futuro colectivo.

9. Elegir la sobriedad

Con un planteamiento más sobrio, todos podríamos tener lo suficiente para vivir con satisfacción. Volver a reconocer las necesidades reales ya diferenciarlas de las necesidades falsas, es el paso previo para construir un mundo en el que podemos sentirnos prósperos sin malgastar recursos ni humillar a nadie. Es necesaria una mayor conexión entre necesidades y consumo, tanto a la hora de comprar como, también, de producir. Reorientar las prioridades productivas hacia bienes y servicios duraderos, fáciles de arreglar, de poco impacto, por mercados lo menos alejados posible, es otra de las prioridades. Esto será más fácil de realizar, si la empresa se democratiza, con una mayor implicación de los trabajadores en las decisiones de la empresa, según una lógica cercana a la del cooperativismo.

10. Reanudar al sentido

Personas y comunidades tienen otra necesidad fundamental: dar un sentido a la propia actividad y presencia en el mundo. La autodestrucción colectiva no puede ser la respuesta que buscábamos. Hay que hacer espacio, redescubrir el silencio, la quietud, la escucha, para imaginar un mundo posible donde el diálogo, la condivisió, la simplicidad, la belleza, sean la base para un nuevo equilibrio arraigado en la vida.

27 octubre 2010

Adhiere a esta declaración: Por el Derecho a la Memoria

Adhiere a esta declaración por el derecho a la memoria:

COMO SI VEINTE AÑOS NO FUERAN NADA

Un claro retroceso  en materia de derechos humanos y memoria introduce el Proyecto de Ley de Presupuesto, presentado por el ejecutivo, para el año 2011.

En dicho proyecto se suprime el financiamiento  otorgado por primera vez, en 2009, a través de la Ley de Presupuesto,  a instituciones vinculadas a la defensa de los derechos humanos y al rescate de la memoria,  como la Corporación Villa Grimaldi y Londres 38, y se reemplaza por un fondo concursable abierto a todo tipo de “instituciones colaboradoras” del Estado.

A fin de descalificar la decisión adoptada por el anterior gobierno y aprobada por el Congreso Nacional,  representantes del actual gobierno y de la derecha han afirmado que esta asignación fue una concesión a “grupos de presión afines a la anterior administración”,  desconociendo que la aprobación de esos recursos  fue resultado de un largo proceso, en el que amplios sectores de la sociedad luchamos, durante décadas, por verdad y justicia, exigiendo al Estado el reconocimiento de sus responsabilidades en las sistemáticas violaciones a los derechos humanos perpetradas durante la dictadura, y demandando una política de reparación del grave daño provocado a la sociedad.

El actual gobierno parece desconocer que todo Estado democrático tiene el deber de promover, respetar y garantizar los derechos humanos, en particular aquellos relacionados con la verdad, la justicia y la reparación de los crímenes cometidos en su representación y bajo su responsabilidad. También parece ignorar que ello conlleva el deber y la responsabilidad de garantizar el derecho a la memoria,  no para instaurar una visión única, sino para asegurar su ejercicio con autonomía y libertad.

Lo anterior es particularmente importante en una sociedad como la nuestra en la que conviven diversas memorias sobre el periodo, en la que aún no existe un consenso ético de condena irrestricta a las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura. Aún hay sectores sociales y políticos de gran influencia, que niegan estos hechos o los justifican como parte de un proceso de restablecimiento del “orden”.
Conscientes de ello, ya en 1991, los miembros de la Comisión Rettig –entre ellos destacados representantes de la derecha chilena--, establecieron en su informe final un conjunto de  Recomendaciones de reivindicación y reparación simbólica para que "en el plazo más prudente, la autoridad tenga a bien disponer las medidas y recursos necesarios para dar lugar a proyectos culturales y simbólicos destinados a reivindicar la memoria de las victimas en forma individual y colectiva, estableciendo nuevas bases para la convivencia social", recomendación que el actual gobierno claramente ha desoído.

Luego, como forma de responder a las iniciativas de construcción de memoriales y monumentos a lo largo del país, por parte de diversas comunidades, el ejecutivo comenzó a destinar recursos a este fin, a través del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior.
En 2008, por primera vez se constituyó una Mesa bipartita de trabajo encargada de elaborar un proyecto para un ex centro de detención, tortura y exterminio (Londres 38). Esta instancia estuvo integrada por las organizaciones de la sociedad civil que demandaban la recuperación del lugar y diversos organismos públicos, entre ellos, el Ministerio de Bienes Nacionales, el Ministerio de Obras Públicas, el Consejo de Monumentos Nacionales, la Intendencia Metropolitana, el Museo Histórico Nacional y la Asesora Presidencial en materia de derechos humanos.

Producto de la labor de la Mesa, las máximas autoridades de estos organismos asumieron el compromiso de proveer financiamiento público permanente para sustentar la gestión de este espacio de memoria, lo que se materializó en la Ley de Presupuesto  2010 en la cual, por primera vez, se asignaron recursos  para la habilitación y funcionamiento de un sitio histórico de este tipo. Durante el año 2009,  el ejecutivo también acogió la demanda del ex centro de detención  Villa Grimaldi  que, desde hacía varios años venía demandando que el Estado asumiera su responsabilidad en la mantención del espacio, rescatado de una venta ilícita a comienzos de los años 90.

En virtud de la continuidad de los actos y decisiones del Estado, éste no sólo es responsable de los crímenes y violaciones a los derechos humanos perpetrados por la dictadura y acreditados por tres comisiones ad hoc  e innumerables fallos judiciales. También es cómplice y responsable del ocultamiento de la verdad y  del sistemático “borrado” de huellas que llegó hasta la demolición de los ex centros de detención, tortura y exterminio que amenazaban con constituirse en testimonios elocuentes de lo vivido.

                Ahora, con la modificación del  Presupuesto 2011, el actual gobierno  parece decidido a llevar a cabo  una nueva borradura de ese pasado en lugar de reconocerlo  como lo que es: parte constitutiva del patrimonio y la memoria nacional, y una contribución al conocimiento y comprensión del pasado y, sobre todo, a  la profundización de la democracia del presente.

            Quienes suscribimos la presente declaración solicitamos al ejecutivo y al Congreso Nacional se garantice el cumplimiento de los compromisos señalados, en tanto éstos  constituyen un  avance en materia de políticas públicas en el ámbito de los  derechos humanos y la memoria.

Santiago, 20 de octubre de 2010


Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi                   

Londres 38, espacio de memorias

Comisión Ética contra la Tortura

Adhiere a esta declaración por el derecho a la memoria enviando nombre y número de carnet (o nombre de la institución que representas) a:



o llámanos al 292 5229


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Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi
Av. José Arrieta Nro. 8401, Peñalolén
Tel (56-2)  2925229 - www.villagrimaldi.cl
villagrimaldi@villagrimaldi.cl

26 octubre 2010

La triste e increíble historia del cándido Marco y su Presidente desalmado: De protagonista de la fama a mediador evanescente

por Manuel Guerrero Antequera
Como si lo hubiera formulado un oráculo, la masiva salida de militantes activos de las filas del PRO -el partido creado en torno a la figura del ex candidato presidencial Marco Enríquez Ominami-, se veía inminente. Al no elegir parlamentarios la figuración espectacular de la que gozó en el período de campaña no hay mercadotecnia que lo aguante. Figuras como Farkas o Don Francisco lo pueden lograr con intermitencias en el tiempo, dada su publicidad ligada al dinero y el carismo. No es el caso de Marco.

Y lo anterior resulta bastante trágico, pues una política nueva como la diputada Marcela Sabat, puede aparecer más en los medios y convocar la atención, que quien consiguió cerca del 20% del electorado en las presidenciales, compitiendo con coaliciones poderosísimas. Si se apostó a que Marco lograría llamar la atención más allá de las elecciones dado su buen manejo de los medios, no hay quien pueda competir en ese plano con Sebastián Piñera, figura a quien no le basta ejercer el cargo máximo del Ejecutivo, sino que goza del efecto polilla más alto que hemos visto en décadas: estar siempre al acecho de los focos y las cámaras.

¿Pero el lento deshacerse de Marco en una promesa que no fue -al menos por ahora, y cuán largo sea este ahora marcará su destino-, reside solo en la falta de espacio en el eter de los medios? Verlo de este modo es darle demasiado crédito precisamente a la fórmula a la cual apostó y que lo llevó, al mismo tiempo, a un éxito relativo en las elecciones -sumó muchos votos pero no pasó a segunda vuelta- y a un fracaso a la hora de volverse una figura que incida en la agenda política del Chile actual. No todo reside en no contar con set televisivos en tiempo real para ofrecer una imagen de juventud, aire fresco y podio para denunciar el secuestro de la política por parte de las máquinas partidistas de las cuales también se forma parte.

Existe una dimensión de lo político que ha sido enfáticamente deshechada por todos los sectores, con excepción de la UDI Popular y, en menor grado, por la llamada izquierda extraparlamentaria: el trabajo de masas, el desvivirse en la calle, el arraigo en los territorios. Así como para los periodistas nóveles el primer paso es reportear lo que ocurre en la esquina, la plaza, los pasillos de tribunales o en las noches de accidentes y crímenes pasionales, una oferta política no puede ser seria en la medida que no cuente con una dimensión sociocultural de cara a las personas de carne y hueso. La vida auténtica no ocurre en las grandes esferas ni en los estudios de los matinales, sino en el simple paradero del Transantiago de la micro que no llega, no pasa y pasó sin recoger a los pasajeros ante las miradas atónitas, tristes o indignadas de éstos.

Y en esto, en la lejanía del sistema político con la vida efectiva, Marco no está solo. Sus adversarios políticos -con los casos de excepción antes citados- pecan del mismo mal, pero lo administran mejor, porque están incrustados, como oferta política, en los vericuetos del poder. La novedad de un movimiento puede deber, sin duda, mucho a la imagen que proyecte un lider carismático, pero ello no es suficiente para emerger como amenaza o promesa real de disputa del ejercicio del poder político. Lo que se expresa en votos debe ir en forma correlativa con el arraigo social, con el vínculo directo no con firmas que se recojan en compañía de una también carismática promesa de primera dama que no fue, sino con trabajo concreto de articulación con una ciudadanía que no pre existe a la acción política, sino que tiene que ser creada al tiempo que se realiza el trabajo político sociocultural en cada territorio de Chile. En ese plano no existe el "marquismo". Así como tampoco hay Concertación ni mucha izquierda extraparlamentaria. Sí hay opus y legionarios de cristo, e iglesias evangélicas y, por cierto, mucho narco en las esquinas y harta seguridad "ciudadana".

Marco, finalmente -al menos en lo que corre de esta historia-, de jugar el papel protagonista en las elecciones ha pasado a desempeñar el rol del "mediador evanescente" que describía con tanto gusto Hegel y de modo más reciente Zizek: la historia trágica de quien, en las grandes encrucijadas históricas, emerge como la promesa de una gran innovación respecto de dos polos que aparentemente se contradicen -en el caso de las elecciones la Alianza versus la Concertación-, pero que resulta evanescente, porque en ese intento no logra mantenerse por mucho tiempo, sino que desaparece para ser sustituido por algo que estaba en lo que hizo pero no en sus intenciones. 

En nuestro caso criollo, Marco logró volver verosímil la superación de la Concertación como un proyecto que declaró difunto, pero quien encarnó la novedad que lo vino a sustituir no ha sido él sino el otro polo adversario que no logró superar: Sebastián Piñera, como la encarnación de la promesa de una nueva forma de gobernar, más eficiente, directa, sin partidos políticos mediando, con rostros cercanos y mediáticos á la Golborne. Marco hizo el trabajo épico de cerrar un ciclo que duró 20 años, y en tal intento -por falta de arraigo social real- se inmoló y como efecto no esperado puso la corona a Sebastián Piñera, quien por sí mismo no había sido capaz de derribar a la Concertación.

Ganó el especulador ducho y cayó en desgracia el príncipe valiente. Ahora que sus huestes desertan, queda por ver si será capaz de reencantar a quienes estuvieron dispuestos a firmar por él y que pueblan los 50 mil adherentes a sus twitter personal, y pasar del estampar la rúbrica personal o hacer click a la acción más difícil de ir a encantar a las personas de carne y hueso que esperan la micro del Transantiago en el Chile real: aquel que no gana más de 250 mil pesos al mes, que carece de helicóptero y mecenas multimillonarios con ex buenas conexiones, que no posee reina de la belleza del matinal de todos como dueña de casa y que, así como se emociona hasta los huesos con el rescate de los 33 mineros, desconfía hasta los huesos de todo quien se presente como político profesional: aquel que no vive para la política, sino de la política. Y Marco es uno de ellos. ¿Volverá a ser protagonista?

25 octubre 2010

Mis favoritos: Calvin y Hobbes

Calvin es un niño de seis años que vive sus aventuras y desventuras junto a su inseparable mejor amigo: Hobbes, un tigre de peluche que cobra vida solo en su imaginación. Las tiras tratan en general de pelusonadas de nuestro protagonista, de la convivencia con sus padres, su vecina Susie y compañeros de clase, de su profesora, niñera, o de sus reflexiones sobre diferentes temas de su vida diaria...




En la historias de Calvin tiene un especial protagonismo su hiperactiva imaginación, ya sea indirectamente en forma de travesuras especialmente originales (a destacar su afición en utilizar muñecos de nieve para "expresarse" y jugar) o como la protagonista absoluta de muchas tiras, en las que el pequeño "reinterpreta" la realidad según su imaginación. Así, Calvin se crea el "alter ego" de un superhéroe galáctico llamado Capitán Spiff y se imagina a sus padres o su profesora como monstruos que quieren torturarlo; utiliza una caja de cartón para transformarse en diferentes animales o crear duplicados de su persona para que le hagan los deberes mientras el se va a jugar; pero, sobretodo, gracias a su imaginación hace que Hobbes sea su amigo y compañero en miles de aventuras y peripecias.


Realizada entre 1985 y 1996 por Bill Watterson, Calvin y Hobbes está considerada unánimemente como una de las mejores y más imaginativas tiras de prensa de la historia. Se ha llegado a publicar en 1800 periódicos alrededor del mundo, y ha llegado a ser la cuarta tira más extendida en Estados Unidos, después de Peanuts (conocida en España como Carlitos y Snoopy), Garfield y Blondie. Además, Bill Watterson ganó por Calvin y Hobbes por dos años casi consecutivos (en las ediciones de 1986 y 1988) el prestigioso Premio Reuben de la National Cartoonist Society, el galardón más importante en EEUU dentro del campo de las tiras de prensa y que casi nadie ha conseguido recibir más de una vez.

Como curiosidad, mencionar que al contrario que otros autores de tiras populares (caso de Schultz y su Snoopy, que ha sido explotado comercialmente hasta la saciedad), Watterson nunca ha permitido que se realizara merchandising -posters, figuritas, tazas, etc- de sus personajes, y por deseo expreso suyo solamente se pueden comercializar las recopilaciones de tiras.


"Cada imagen de Watterson es una obra de arte, una viñeta perfecta en la que nada sobra y nada falta, un estupendo magisterio para los que empiezan y para los veteranos (hasta Schultz [creador de Snoopy y Carlitos] lo ha reconocido) de cómo debe hacerse una tira cómica, tanto en lo que concierne al discurso humorístico como en lo relativo a la creación gráfica de personajes."
-- Manuel Barrero, responsable de Tebeosfera, en La Comictiva


William B. Watterson (Washington D.C., EEUU, 1958) comenzó a publicar Calvin y Hobbes el 18 de noviembre de 1985 y al año siguiente se convirtió en la persona más joven en ganar el prestigioso Premio Reuben de la National Cartoonist Society en la categoría de "Outstanding Cartoonist of the Year", premio que volvería a ganar en 1988. A pesar de realizar una de las tiras más populares del país, Watterson la abandonó descontento por el funcionamiento de los sindicatos de distribución que manejan el negocio de las tiras de prensa en EEUU (con los que ya había tenido varios roces), y cansado de las restricciones del formato (de las que ya se había intentado desmarcar parcialmente en 1992, abandonando el formato tradicional de la tiras dominicales que imponen los sindicatos, lo que le permitió realizar expermientos narrativos y tener mayor margen para su creatividad). Desde entonces vive retirado y supuestamente iba a preparar un nuevo proyecto relacionado con el cómic, pero (lamentablemente) no ha producido ninguna nueva obra hasta la fecha.


Habla el autor:
"Tres tiras de prensa han supuesto una tremenda inspiración para mí: Peanuts, de Charles Schulz; Pogo, de Walt Kelly; y Krazy Kat, de George Herriman. Cada una tiene sensibilidad distinta, pero todas me ayudaron a descubrir hasta donde podían llegar las tiras de prensa. Funcionan a distintos niveles, y entretienen mientras tratan de las cuestiones básicas de la vida. Y, lo más importante, es que las tiras sólo reflejan puntos de vista personales sobre el mundo. Muestran que los cómics pueden ser vehículos de un arte serio y maravilloso, una forma de comunicación inteligente. Son el ejemplo que he querido seguir."

"Calvin recibió el nombre de un teólogo del siglo XVI que creía en la predestinación. Mucha gente cree que Calvin está inspirado en un hijo mío, o que se basa en recuerdos detallados de mi propia infancia. En realidad no tengo hijos, y fuí un niño bastante tranquilo y obediente, casi lo contrario que Calvin. Una de las razones que hace divertido escribir el personaje de Calvin es que, a menudo, no estoy de acuerdo con él. Calvin es autobiográfico en el sentido de que piensa sobre los mismos temas que yo, pero en esto, Calvin refleja más mi madurez que mi infancia. Muchos de los conflictos de Calvin son metáforas de mí mismo. Sospecho que muchos de nosotros envejecemos sin crecer, y que dentro de cada adulto (a veces muy adentro) hay un crío que quiere que todo se haga a su manera. Utilizo a Calvin como salida a mi inmadurez, como una forma de mantener mi curiosidad por la naturaleza, como una forma de rediculizar mis propias obsesiones, y como una forma de comentar la naturaleza humana. No querría tener a Calvin en mi casa, pero en el papel, me ayuda a sortear y entender mejor mi vida."

"Hobbes recibió el nombre de un filósofo del siglo XVII que tenia una visión negativa de la naturaleza humana. Hobbes está inspirado en uno de nuestros gatos, uno gris atigrado al que llamábamos Sprite. Sprite no sólo me proporcionó el largo cuerpo y las características faciales de Hobbes, también fue el modelo de su personalidad. Era bonachón, inteligente, amistoso y entusiasta. Sprite me sugirió la idea de Hobbes saltando sobre Calvin al llegar a casa. En la mayoria de las historias de animales, el humor procede de su comportamiento humanizado. Por Supuesto, Hobbes camina erguido y habla, pero trato de conservar su lado felino, tanto en su porte físico como en su actitud. Su reserva y tacto me parecen muy gatunos, con su apenas contenido orgullo de no ser humano. "

"Al igual que Calvin, a menudo prefiero la compañia de animales a la de la gente, y Hobbes es mi idea de amigo ideal. El llamado "truco" de mi tira -las dos versiones de Hobbes- suele malinterpretarse. No pienso en Hobbes como un muñeco que cobra vida milagrosamente cuando aparece Calvin. Ni tampoco pienso en Hobbes como un producto de la imaginación de Calvin. La naturaleza de la realidad de Hobbes no me interesa. Calvin ve a Hobbes de una manera, y todos los demás lo ven de otra. Muestro dos versiones de la realidad, y cada una tiene sentido para el participante que la ve. Creo que es así como funciona la vida. Todos no vemos el mundo de la misma manera, y eso es lo que dibujo en la tira. Hobbes trata más sobre la naturaleza subjetiva de la realidad que sobre muñecos que cobran vida. "

"Al principio, los padres de Calvin fueron criticados por los lectores por ser poco cariñosos e innecesariamente sarcásticos.(El padre de Calvin ha señalado que lo que realmente quería era un perro). Creo que era poco frecuente que una tira se centrara en los aspectos exasperantes de los niños sin dejar mucho lugar al sentimentalismo. Normalmente sólo vemos a los padres de Calvin cuando reaccionan ante él, por tanto como personajes secundarios. He tratado de hacerlos más reales, con un razonable sentido del humor sobre lo que supone tener un hijo como Calvin. Creo que lo hacen mejor de lo que lo haría yo."

“Cuando encuentro un tema, lo observo a través de los ojos de Calvin. La personalidad de Calvin abre todo un abanico de posibles reacciones ante cualquier tema, así que me pongo en su lugar para saber lo que él haría.”



¿Te tinca conocer más de Calvin & Hobbes? Aquí una guía preparada por el excelente sitio guiadelcomic.com (de donde, por lo demás, vienen las reseñas):


- Una selección de tiras en castellano (70 tiras y 16 dominicales en total) en CalvinyHobbes.com (recomendamos especialmente los dominicales y la sección "nieve")
- Reseña de Rafael Marín en El archivo de Nessus
- Reseña en Jyaaku (en castellano)
- Completísima página sobre Calvin y Hobbes en inglés. Visita obligada.
- CalvinandHobbes.com: La web oficial en inglés

- Una curiosidad: Una carta enviada por Watterson a un fan aspirante a historietista, con algunos consejos.
- Otra curiosidad: en Superman/Batman #75 (DC Comics, 2010) se publicó una historieta titulada "Joker and Lex", a modo de homenaje a Calvin y Hobbes, dibujada por Lee Bermejo (mimetizando el estilo de Bill Watterson) sobre guión de Brian Azzarello, con Lex Luthor como Calvin y El Joker como Hobbes.