04 septiembre 2006

Un día para recordar

Columna publicada hoy en el diario La Nación, que escribí a propósito de la promulgación del 30 de agosto como Día Nacional del Detenido Desaparecido.

Saludos, Manuel.
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Un día para recordar

“Herido de bala, con la vista vendada, las manos esposadas a la espalda y la angustia dentro, me ordenaron bajar. Después del camino de tierra, el vehículo ingresó a un lugar campestre, traspasando un gran portón de fierro, arrastrándome retrocedí. El roce del cuerpo por el piso ahondó el dolor. Dificultosamente me paré. Giraba todo alrededor. Sentí que estaba en medio de un remolino que me volteaba. Las piernas eran de plomo. Parado en ese lugar, a oscuras y maniatado, la soledad comenzó a hacerse patente.

“‘Camina, huevón’. Avancé a ciegas y caí desvanecido. Recobré los sentidos. Me pararon y empujaron. Di algunos pasos, me sostenían por los brazos. ‘Entra’. Caminé y la cabeza se estrelló contra un muro. El dolor fue intenso. ‘Tenís que agacharte, tonto huevón’. Lo hice. Había olor a limpio. Captaba espacios amplios. Seguimos avanzando. Trastabillaba, tropezaba, caía.

“Cada golpe provocaba la hilaridad de los verdugos. ‘Baja’. Calculé una escala y el paso para un escalón. Estrepitosamente caí. El cemento de la escala golpeó mi cuerpo. Por fortuna era corta. Entramos en una sala como gimnasio. Las voces retumbaban. Existía agitación, movimiento, varios hombres y mujeres hablaban. Una radio sintonizada tocaba fuerte. Era música de supermercados, como llamaba a esas melodías un amigo. Entre disco y disco, daba mensajes de la Junta invitando a incorporarse a la reconstrucción nacional. Me sentí torpe y voluminoso.

“Esperaba. Nadie decía nada. Parecía que se habían olvidado de mí. Pasaron los minutos; la debilidad aumentaba. La boca la sentía enorme y áspera. Quería dejarme caer. No lo hice. Fueron momentos de duda, pensaba: si hago tal cosa puede resultar esto o aquello. La expectativa era dramática. Como en diferentes ocasiones anhelé abrir los ojos y encontrarme en otro lugar.

“Aguardé el golpe que podía venir. ‘Sáquenle la ropa’. Abrieron las esposas, me sobé las muñecas. Me empezaron a sacar la ropa. Seguí con la vista vendada. Fui empujado hasta el borde de una tarima, camastro liso o mesa. ‘Súbete’. Con trabajo lo hice. Quedé tendido de espalda. Desnudo, con los ojos vendados, acostado sobre una cubierta fría y dura -como de latón o baldosas- terriblemente dolido, mi angustia se desbordó. A pesar de mi oposición, las lágrimas rodaban por las mejillas. El cuerpo brincaba, me estremecía.

“Recordé el bolsón escolar de mi hijo. Debían estar examinándolo, abriendo sus forros y tapas. En la orfandad renació la ira. Balbuceé las primeras palabras después de la agresión: ‘Ahí tienen lo que buscan, los cuadernos de mi hijo les van a servir harto’. Un golpe de puño, seco, recibí en la herida. ‘Cuenta ahora, concha de tu madre’. Grité de dolor. Mordiendo las palabras contesté preguntando. ‘¿Qué quieren que les cuente?’. ‘Todo pu’s huevón’. ‘No tengo nada que contar’. Esperé otro golpe. Llegó y fue más violento. Del pelo a los pies me sobrecogió el dolor. La herida manaba más sangre.

“‘Vos creí que somos aprendices, hijo de puta, si te buscamos fue por algo. Si querí tirarte a choro te vai cortado. Por lo demás, ya estái harto cagao’. Otra vez me dejaron. Algunos se alejaron y a otros los supuse al lado. Reían, bebían café, hablaban de la OEA mofándose de las discusiones sobre los derechos humanos. ‘Eso es puro hueveo, igual hacemos lo que queremos…’”.

Hasta ahí el relato de un joven profesor normalista que fue secuestrado por agentes del Estado, cuando de la mano de su esposa embarazada iba a recoger a su hijo de seis años para llevarlo al colegio en 1976. El testimonio es sólo un fragmento de la pesadilla que vivieron miles de personas que, en virtud de su compromiso con llevar a la práctica cambios sociales que beneficiaran a las clases trabajadoras, fueron convertidos en detenidos desaparecidos en Brasil, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia. Pues más allá de lo que puedan decir las retóricas que semantizan los golpes militares como “descarríos de la historia”, lo cierto es que las torturas, ejecuciones y desaparición forzada de personas fue el modo racionalmente planificado en que las Fuerzas Armadas y de Orden, impulsadas por sectores de las clases pudientes y el Gobierno estadounidense, pusieron violentamente fin a proyectos de sociedad de contenido democrático populares.

Por ello a nadie debiera extrañar que quienes engrosan las listas de las víctimas de las dictaduras sean obreros, campesinos, indígenas, empleados, profesionales, pequeños y medianos empresarios, mujeres y jóvenes, que son los sectores sociales eternamente postergados por las políticas de modernización capitalista en América Latina.

No hay forma de devolverlos a la vida, pero en un acto de mínima justicia, desde este año contamos con el Día Nacional del Detenido Desaparecido, en que el país oficialmente recordará lo que son capaces de hacer nuestras Fuerzas Armadas y de Orden cuando son socializadas en las lógicas del enemigo interno, la intolerancia y el clasismo. Recordaremos además los límites que debemos poner ante la injerencia extranjera cada vez que se vea afectado nuestro derecho a la autodeterminación. Pero, lo más importante, contamos con un día en que, apoyados sobre el firme soporte que nos brinda la memoria colectiva, reafirmaremos el compromiso con la causa de la democracia y la justicia social, forma en que estoy seguro quisiera ser recordado aquel joven profesor que no pudo entregarme el bolsón escolar esa mañana de 1976. No te preocupes papá, no necesito mis cuadernos. La lección ya está aprendida.

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Manuel:
Gracias por compartir conmigo tus experiencias que sin, alcanzar la magnitud de las tuyas, también son las mías como lo son de todo el pueblo chileno que vivió bajo la dictaura. Hecho que se implantó por la fuerza y el terror al vulnerar todos los derechos de la persona.
Solidiariamente te saluda
Fernando

Anónimo dijo...

hola manuelito:
acabo de leer el artículo de la nación, quien conoce la historia reconoce de inmediato de quien se trata...es terrible que tengamos que tener un día del desaparecido, pero en fin, corresponde a nuestra puta realidad...se me ocurre que podrías rescatar una serie de artículos escritos por tu papá a prop`´osito de la reorganización de los profes en esa época y también escritos sobre la educación que hoy tienen plena vigencia..
un abrazo

Anónimo dijo...

Presente, Manuel

Marta
Londres.

Anónimo dijo...

Ufff, Manuel,

No tengo palabras, uno puede imaginar ciertas cosas, pero es muy duro y tremendamente conmovedor darse cuenta que la imaginación se ha quedado chica ante la realidad.

No puedo imaginar cómo has logrado sobrellevar esta carga con estoicismo increible.

Un abrazo hermano

Anónimo dijo...

Para saber donde podemos ir, es necesario conocer de donde llegamos.

Saludos

Anónimo dijo...

Estimado Manuel agradezco tu e-mail, su contenido obliga a tomar conciencia de nuestros vacíos y tareas pendientes, por vacíos entiendo aquellos espacios de conocimiento o convivencia que eludimos o no asumimos o damos por ciertos, sabidos, pero que en realidad no hemos internalizado ni tomado alguna acción.
Por un lado existe una deuda moral y material que será permanente por lo menos desde mi punto de vista ya que se truncó, coartó y mutiló a tantas familias y eso pasa a ser parte de nuestra cadena genética como país, pero también existe una ligereza cuando abordamos este tema, cierta superficialidad cómoda. Espero con tus mensajes extraer y construir una forma que me permita enseñar en mi familia lo ocurrido y el respeto a la vida.
Espero que tengas un buen día.

Mauricio

Anónimo dijo...

Gracias por el mensaje, tierno, doloroso e inolvidable.

Enrique

Anónimo dijo...

Querido Manuel, gracias por la columna que me envias, que aun habiendo vivido momentos semejantes, me ha estremecido profundamente.Aunque no son necesario esos relatos y recuerdos para reafirmar nuestras ideas, contribuyen a mantener viva nuestra lucha y nuestro sacrificio y sobre todo a que las nuevas generaciones conozcan los horrores de los años malditos.Y nuestra dignidad para soportarlos.Un fuerte abrazo y gracias una vez más poe tenerme en cuenta. Siempre y donde siempre, Marcos

Anónimo dijo...

Manuel
Un saludo,y agradezco una vez más recibir toda esta información....

Anónimo dijo...

Discùlpame Manuel pero creo que -como dijo Amnistìa Internacional- no sirve instituir más efémerides. HAY QUE TERMINAR CON LA IMPUNIDAD y sacar de las filas a todos los que tienen las manos manchadas con sangre, que aùn persisten en las instituciones armadas, y llevarlos a la càrcel. Admiro mucho a tu padre y me doliò enormemente su asesinato, como el de tantos hermanos y compañeros, pero supongo que estarás cansado de que te digan esto.
Un abrazo, Paula

Pacita dijo...

Eres hermoso Manuel...
y yo creo ( no en terminos politicos ) pero si en terminos màs personales que las reparaciones simbolicas son importantes/ aunque es terrible cuando se utilizan por el gobierno para quedar bien .
Para mì todos los simbolismos son valiosos y lo tomo como un dìa especial, màs aùn si podemos expresar nuestras historias tal como lo haz hecho hasta ahora.
Paz

Anónimo dijo...

Estimado Manuel,

felicidades al pueblo chileno por dar ese pequeño/gran paso. Mantener un día dedicado a los Desaparecidos supondrá un referente, un punto de apoyo, para familiares, amigos y gente solidaria en general, de las víctimas. En torno a él, surgirán nuevas propuestas y se fortalecerán las ya existentes.

En mi país, España, aún no hemos dado ni ese pequeño/gran paso. La Justicia española mira a otro lado cuando se encuentra frente a denuncias por represión de la dictadura. Dicen que esos crímenes han prescrito. ¿Acaso no fueron crímenes cometidos durante un plan de exterminio del movimiento obrero y cultural republicano?. ¿Acaso no había directrices de los generales sublevados a las tropas (y a los paramilitares de Falange) a su mando, de exterminar a la izquierda?.
Pues no. A día de hoy, no hay ningún proceso judicial por crímenes de lesa humanidad. Ni uno.

Les felicito, chilenos, argentinos, por mantener el coraje en busca de Justicia, por no perder la dignidad.

Un abrazo a todos en este Día agridulce
Angel

Anónimo dijo...

hola manuel, saludos desde alemania, bueno las noticias no son tan estremesedoras, tiene un extraño savor , mas tus palabras me llegan en el fondo de mi alma y me hacen recordar viejos caminos andados, sin duda,

pero hay quienes hoy liberan los acontecimientos pasados con un extraño fin, eso me preocupa, pues desconosco mas alla de lo que puedo ver leer y escuchar desde tan lejos, nome parese razonable, nimenos, estoy en un momento complejo, que porqueria, que fue lo que no hicimos, que fue lo que nos paso para que se desmembrara tanta hermandad, saludos

Carolonline dijo...

"No existe dolor que no sea fecundo" lo podemos vivenciar, también ser testigos y maestros para generaciones venideras.
Hay quienes dieron la vida por nosotros como pueblo, hoy se nos hace justo y valedero tener presente que ese tormento no fue en vano.

Ud. proyecta y da sentido a este pasado reciente para aprender a conciliar este presente que no tiene mucho de justo ni de democrático. Pero en la lucha por conseguirlo debemos llevar siempre a nuestros antecesores como lecciones primeras;
aprendiendo a cedernos como ellos que el oprimido mire la vida ya no con tanta adversidad sino con ese ánimo restaurado de su condicion humana vejada algún tiempo se levante y perdone, un constructor de un mundo mas equitativo en la plenitud de los sentidos


Del diario de una niña vieja

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A.Ocampo dijo...

Como mera lectora, profe, la última frase me dió escalofríos.

Y apropósito del Día DD.DD. -que, a modo personal, me parece que aún no revindica todo- le mando un link sobre lo mismo. Ojo y cuerpo (entero) en las citas [ http://www.critica.cl/html/ocampo_01.htm ]

Saludos como esos 'Chaos' contingentes.

Anónimo dijo...

manuel, una vez mas tus escritos me sobrecogen, pero al igual que tu, tambien creo que fijar este dia es hacer , a pesar de todo lo que ha costado, un poquito mas de esa esquiva justicia que tantos hemos esperado.
No se si viste la pelicula El Juego de Arcibel, es una mirada distinta a lo que ocurrio en nuestra herida latinoamerica. un gran beso , elia

Anónimo dijo...

MANUEL.
LEI ALGUNOS DE LOS COMENTARIOS DE TU BLOGSPOT. REFERENTE AL DIA DEL DETENIDO DESAPARECIDO, Y HAY UN COMENTARIO QUE NO LO COMPARTO, EL HECHO "QUE NO DEBERIAMOS TENER "DIAS" DE SITUACIONES TAN DOLOROSAS"

YO PIENSO Y SIENTO QUE ES IMPRESINDIBLE SEGUIR RECORDANDO POR LO QUE PASARON MUCHOS DE NUESTROS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS, QUE NADIE OLVIDE EL DOLOR Y LA INJUSTICIA QUE SE APLICÓ A GRUPOS DE PERSONAS VULNERABLES, A LOS MAS ENTREGADOS POR LAS CAUSAS JUSTAS, A AQUELLOS QUE LO DIERON TODO E INCLUSO SU VIDA POR NOSOTROS,POR SUS IDEAS, SI LOS CATOLICOS RECUERDAN CON TANTO RESPETO Y DEVOCION LA MUERTE DE CRISTO, POR QUE NO VAMOS A RECORDAR CON EL MISMO FERVOR A AQUELLOS QUE SE ENTREGARON POR NOSOSTROS, ¿SI ES QUE SE PUEDE HACER ESA COMPARACION?

PERO PARA MI ES MUY IMPORTANTE QUE LA GENTE NO OLVIDE, SI LOGRAN OLVIDAR LO QUE PASO EN ESOS AÑOS COMO OTROS TAN CRUDOS DEL AÑO 87, SI OLVIDAN QUE PASAMOS POR TANTAS INJUSTICIAS, SI OLVIDAN NO VAMOS PODER NUNCA PEDIR EL DERECHO A LA JUSTICIA QUE ELLOS SE MERECEN. NUNCA SE VA ENJUICIAR A LOS CULPABLES, DEBE PERMANECER EN LA MEMORIA INMEDIATA LOS ATROPEYOS, PARA QUE NUNCA MAS, VUELVAN A SUCEDER. PARA PERMITIR QUE LAS FAMILIAS DE LOS DETENIDOS DESAPARECIDOS PUEDAN DESCANZAR DE SU ANGUSTIA.
NO ESTAN SOLOS COMPAÑEROS, SIGAN ADELANTE Y QUE NADIE OLVIDE LO QUE NO SE PUEDE OLVIDAR.

DESDE LA PAMPA DE ALTO HOSPICIO, UN ABRAZO FRATERNAL PARA TI MANUEL Y LOS OTROS TANTOS COMO TU.
TIA IVONNE

Iris dijo...

"Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte"

A mi me resultan importantes las fechas y los ritos. Esta fecha en particular, la considero tan necesaria y de inmenso sentido.

Sumemos no excluyamos, el día para recordar, más todas las acciones necesarias para que nunca más.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Manuel, gracias por tus escritos, todos reconfortan mi alma, al sentir que estamos muchos juntos, en el mismo camino, reconociendo los pequeños logros (como el dia del detenido desaparecido) mordiendo la lenta justicia y la inhumanidad de todos aquellos que tienen muchas respuestas, la indolencia de la indiferencia diaria, y el convencimiento de que a pesar de todos, estamos vivos, reimos, lloramos, amamos.

Soy Laura Elgueta Diaz (google se ha encargado de resumir bajo mi nombre, algo de mi historia y la de mi familia)... pero fundamentalmente soy la hermana de Luis Elgueta Diaz detenido desaparecido en 1976, en el marco de la operacion condor.

Edith Espinoza Martínez dijo...

Manuelito;
Más que comentario envío lo siguiente, que creo es relevante en los momentos que vive nuestro país.
Espero que este fragmento, musicalizado por los ILLAPU, lo coloques en tu página, en homenaje a mi amado primo que vive en el exilio añorando su Patria, hermano del sufrimiento de muchos chilenos.
Edith Espinoza Martínez
Fragmento del poema del libro “LOS GENERALES LATINOAMERICANOS HAN MUERTO”

YO BORRARÉ ESTA PÁGINA ALGÚN DÍA
Autor Quilo Martínez Chileno
Vive en Sabadell.

...Entonces
yo borraré esta página algún día
para olvidar tu nombre.
Para no perpetuarte en la memoria.
Para que nadie te recuerde-
Entonces,
Yo romperé estas letras,
Borraré una a una las palabras
Para que nunca nadie
Sepa que en la Patria
Hubo una noche de tristeza
Un asesino
Un traidor, al pueblo destrozando,
Que los niños de la tierra renacida
No conozcan tu nombre.
Que las mujeres nuevas – hembras henchidas de futuro-
No sepan que exististe.....................