10 diciembre 2007

Futuros pasados presentes

En este día singular, en que se cumple un año de la muerte de Pinochet y que celebramos el Día Internacional de los Derechos Humanos, ha salido a los quioscos de Santiago una edición especial de 30 aniversariode la mítica Revista Análisis, bajo la dirección de Juan Pablo Cárdenas.

En tal contexto, comparto contigo la siguiente columna de opinión con que colaboré para esta edición de la revista Análisis, que reflexiona acerca de los usos y abusos de la memoria durante la postdictadura.

Un abrazo, y abramos la discusión incluso en estas temáticas, para que no nos paseno pasemos gato por liebre a nombre del "nunca más".
Cariños,
Manuel.
----
FUTUROS PASADOS PRESENTES
por Manuel Guerrero Antequera

Si hay algo que caracteriza nuestra contemporaneidad es la proliferación de memorias. En plena época en que, al decir de Marx, todo lo sólido se desvanece en el aire, una multitud de memorias vinculadas a la violencia política pasada circulan en formatos de prensa, mecanismos institucionales, soportes culturales y búsquedas personales. Acontecimientos ocurridos hace décadas sobrevienen al presente por medio de libros testimoniales, documentales, leyes y comisiones, reportajes especiales. Lo que antes parecía ser la actividad exclusiva de los directamente afectados -sobrevivientes, madres, viudas, hijos, nietos-, hoy se ha transformado en un imperativo categórico colectivo de las sociedades modernas: recordar para no repetir el pasado.

Y esto no solo en un ámbito de izquierdas. "De nuevo estamos mirando el futuro por retrovisor" se ha quejado el empresario y comentarista político conservador Sergio Melnick. "Siguen haciendo arqueología política", sentenció el timonel de Renovación Nacional con ocasión de la promulgación del Día del Detenido Desaparecido. Pareciera que a la derecha no le interesara la memoria, no obstante cada vez que el debate político se agudiza el argumento de autoridad que ésta más acostumbra esgrimir es el
recuerdo del "caos" que habría caracterizado al gobierno de la Unidad Popular y la acción "rectificadora" de Augusto Pinochet que inició el "nuevo Chile". El recurso al pasado, los usos y abusos de la memoria están a la orden del día, justificando el presente, determinando un curso específico para el futuro.

Claramente no es un fenómeno que se mantenga en las fronteras nacionales. El "deber de memoria" global hace actualmente convivir a Auschwitz, el Gulag, la Operación Cóndor y el 11 de septiembre de 2001 como lo que se debe recordar para que no vuelva a suceder. El "nunca más" ya forma parte del sentido común.

¿Hay motivos para alegrarse ante tal despliegue de la memoria? Se trata sin duda de un avance frente a los "negacionistas" del pasado, quienes sostienen que no hubo cámaras de gas en los campos exterminio nazis o que los detenidos desaparecidos de las dictaduras militares del Cono Sur son personas que se fugaron con sus amantes o fueron muertos por sus propios camaradas. Sin embargo, la marejada de memoria de la cual somos autores, testigos o simplemente consumidores no constituye, por sí misma, un motivo de tranquilidad para quienes han emprendido, durante distintos ciclos de
vida, prácticas de memoria comprometida con causas sociales que trascienden el hecho mismo de recordar. Y en esto hay que hilar fino.

¿Qué es lo que recuerdan las distintas memorias, quiénes recuerdan, para qué recuerdan? Las memorias son un campo en disputa, señala la socióloga argentina Eizabeth Jelin. Se trata de procesos subjetivos, anclados en experiencias simbólicas y materiales, que luchan por otorgar sentido, desde el presente, al pasado. La memoria no es unívoca. No existe una única memoria, de ahí el plural: memorias, en conflicto. El propio consenso en torno al "nunca más" esconde procesos complejos de significación, en el que determinados sentidos asociados se han vuelto dominantes, silenciando otras posibilidades de representar el pasado desde el presente, que no obstante pugnan por aparecer. Y esto no es trivial, pues de las lecturas que se
tengan del pasado se juega el futuro que desde el presente se construye como expectativa de lo realizable.

Por ello cabe interrogarse reflexiva y críticamente: ¿"Nunca más"? ¿Nunca más qué? Nunca más el horror, sin duda. ¿Pero no será que el "nunca más" de contrabando se ha hecho extensivo al conjunto del pasado, esto es, también a la militancia política revolucionaria de quienes fueron objeto del Terrorismo de Estado? Y es que la memoria tiene también sus propios olvidos, involuntarios, pero también políticos. Como en Chile: el concepto de "víctima" ha sido la forma predominante en que se ha estabilizado una lectura presente del pasado, donde la descripción de las personas
desaparecidas, ejecutadas y torturadas fija su existencia en un rol pasivo ante las circunstancias. Ello colabora a invisibilizar su identidad política revolucionaria, sus prácticas de resistencia y cambio. Por ello, si bien es del todo justo que exista un Memorial a los Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos, cabe preguntarse porqué se le ubicó en el Cementerio y no en un lugar público abierto, y si no habría que erigir un Monumento a los Luchadores y Luchadoras Sociales, con ese título, reivindicando simbólicamente a quienes intentaron una transformación radical de la sociedad con la expectativa de generar un nuevo orden con mayor grado de
justicia y participación social que el actual. Se trata en la mayoría de los casos de las mismas personas, pero el sentido asociado a ellas cambia sus vidas y muertes en forma decisiva.

¿Conspiraciones de la memoria? Tal vez. Lo seguro es que hay distintas formas de ejercerla, pues se trata de un derecho. Y en esto no se puede ser neutro. Inclusive la indiferencia es una forma de relación al pasado, que es siempre una relación al y desde el presente. Hace falta mayor discusión pública en torno a las memorias, de modo que éstas realmente puedan ser plurales. Carecemos de tal espacio de resonancia en el que las distintas visiones puedan darse a conocer con algún grado mayor de igualdad, dejándose afectar las memorias unas a otras, logrando triunfos provisorios, abriendo de este modo la imaginación social hacia pasados y futuros diversos.

Basta de nostalgia. Podemos tomar distancia crítica. Que el Yo del otro, del objeto perdido no caiga sobre el nuestro. Somos más que eso. Respiremos, no pasado presente, sino futuros pasados que se abren en el presente hacia nuevos rumbos. Elaboremos. Pero desde el hoy. No desde el ayer. Recordar sí, pero nunca congelarse. Esa es la trampa mortal, el disciplinamiento esperado. Salgamos de ahí, llevemos el ritmo asumiendo de lleno la actualidad, derivando desde aquí a otros latidos. No nos quedemos fijados en un nombre junto a una fecha en un mármol frío. Desatémonos desatando las memorias a la vida. Sigamos buscando recuerdos, olvidos, nuevos deseos.

14 comentarios:

Gerardo González García - triplege - dijo...

La memoria es frágil, sobre todo en aquellos que no desean recordar, me alegro por este renacimiento de Análisis, pero también otros medios hoy tratarán de reivindicar el gobierno del dictador buscando justificaciones y mencionando los éxitos económicos, como si ser herederos del sistema neo liberal sea algo para alegrarse.
También existirán historiadores que buscaran enaltecer el "legado de Pinochet" argullendo valores patrios o responsabilidades ineludibles, como dijo por ahí una autoridad religiosa quien olvidó todas las otras responsabilidades que le cabían por haber violado reiteradamente los derechos humanos.
La verdad y el refrescar constantemente la memoria está en cada uno de quienes vivimos esos años, el repetir a quienes lo olvidaron y a quienes no conocieron esa parte de la historia, lo que realmente pasó y como pasó y no con el afán de quedarnos en el pasado, como algunos dicen, se trata de vivir el presente sanando las heridas que Pinochet y sus esbirros dejaron en tantos seres humanos, torturados, perseguidos, acallados y humillados, para vivir un futuro libre de la amenaza de seres nefastos como aquellos, para que nunca más germine la cizaña, para que nuestros hijos sepan que no se debe permitir el regreso de la ideología de la fuerza, de la sin razón, del totalitarismo, de la discriminación, del clasismo.
Para que nunca más...

Anónimo dijo...

Muchas Gracias Compañero.
Que nostalgia de aquellos tiempos, en cuanto somos hijos de la dictadura, somos muchos mas nobles y solidarios, el dolor que sufrimos, maduramos y crecimos mas temprano.
CHaltumai Lamnien.
Marichiwe.
Susana

Anónimo dijo...

Manuel gracias me ha hecho bien leerte y visité tu blog y vi las fotos de tu
vida, gracias por compartirlas.
Atte te saluda
Julia

Anónimo dijo...

Manuel q buena columna.!
De verdad---la encontré concentrada en lo esencial...
Gracias

Anónimo dijo...

Querido Manuel:
Me ha llegado tu reflexion sobre las memorias y no puedo dejar de felicitarte desde la distancia en que disfruto de mi calidad de abuela por primera vez.
Creo que parte de lo que nos puede ayudar a desarrollar una memoria desde el presente para mirar al futuro integrando todos los elemenntos del pasado, es estar aqui y ahora con la capacidad de vivir plenamente lo que nos toca, como hicieron quienes nos antecedieron en la lucha social: vivir a conciencia y plenamente lo que les toco vivir, sin quejarse, cantando y riendo y tambien poniendole el hombro a las penas que siempre nos asaltan por cualquier esquina.
te abraza,
Vicky
Comite Memoria Mapu

Anónimo dijo...

A mi me parece interesante lo que dices, Manuel.
En especial en lo que dice relacion con el olvido de la memoria de nuestra accion revolucionaria.
Y eso que dices que nos tratan como victimas ( a mi, por ejemplo, cuando me entrevistan, victimizada por la Operacion Condor, aparte de las dos dictaduras, como si fuera una pobre idiota a quien todo esto le paso por casualidad). Somos muy pocos -que yo sepa- quienes reivindicamos todo, incluso nuestros errores.
Yo no podria optar sino por el mismo grupo por el que opte, si tuviera que empezar todo de nuevo.
Porque en el contexto en que se vivia en 1965, no habia mejor opccion poltica para mi.

Saludos y suerte
Marta.

Anónimo dijo...

Felicitaciones por tus acertadas reflexiones
Pedro

Anónimo dijo...

Estimado Manuel

Su padre estará en la memoria y la accion siempre.

Hay otros olvidados como el carabienero Guillermo Smith, quien fue
el primer fusilado por oponerse al golper para evitar muertes como la
de su padre.

Mientras nosotros luchamos por abri las anchas alamedas para
para que pase el pueblo prociclista libre y evitar cientos de muertes
cada año. Los ciclistas tambien tenemos derechos humanos.
Visite www.leydelabicicleta.blogspot,com

Comprare Analisis y leete su columna.

Atte.

Omar Villanueva Olmedo (Ingeniero U.Chile)
Presidente
Movimiento Chile Prociclista.

Anónimo dijo...

Gracias, una vez más, querido Manuel, por tus magníficas y verdaderas palabras, Hace bien recordar, pero mejor es mirar hacia adelante y tratar de construir cada día un mundo mejor, junto a los que piensan como nosotros, cada uno en su entorno y mantener el contacto. Un abrazo, Martita

Anónimo dijo...

MUCHAS GRACIAS: ME SIENTO AFORTUNMADA ME CONSIDERES PARA ENVIARME TUS
MENSAJES: ESTO DE LA MEMORIA;ME APASIONA; MUY INTERESANTE ESTE
ESCRITO:DA PARA CONVERSAR Y PENSAR MUCHO...Margarita

Anónimo dijo...

Manuel. Qué gusto volver a leerte con ánimo. Había tanto fatalismo, tanta rememoranza en tus escritos anteriores. Leí con tanto gusto éste, del 10 de Dic.
Y, entonces???
Cómo construímos futuro-presente???? Para dónde vamos???? Vamos a seguir discutiendo, pero qué??? Manuel???? Qué vamos a discutir??? Q pasado???? Q futuro????
Estimado amigo, los equivocados no somos nosotros, nunca hemos sido nosotros, por lo tanto no cortemos la historia en la dictadura. La dictadura no fue ninguna catástrofe (ríete de esa idea de mierda), sólo una batalla más perdida. Nos quedan tantas. Y, qué???? Acaso no es peor haber perdido la dignidad en este sistema, que haber muerto como tu padre???? Quién eres tú, hermano???? Quién soy yo?? Quiénes somos que aún nos escribimos después de tantos años???? Esa me parece una pregunta de izquierda hoy. Gracias por tu correo, de verdad, me vivifico.
Mario.

Anónimo dijo...

Me ha encantado tu columna Manuel... mañana compro la revista.
Gracias
Ximena

Montserrat Nicolás dijo...

MISH!

mimo, la foto tuya está más fotoshopeada que la mia...pensaba que era imposible...

ah, de veras, tu columna...eh, ehem, de qué nostalgia nos hablas?!

la nostalgia es para los brutos.

y estás tan, tan, tan seguro de que "El "nunca más" ya forma parte del sentido común" chileno...?

really?

let's take a REALLY hard look...

igual, me encantó la cita foucaullana del RN...


divine!

y como siempre, buena pluma!

besus-
m

Sativa dijo...

Manuel: no te nía idea de lo de la análisis, me compraré una ya mismo, sobre todo si hay artículos tan interesantes como este que compartes. Es verdad que poco y nada se comprende sobre cómo la memoria, las memorias de un país, son trascendentales para todos los que lo habitamos, y para las generaciones venideras. Por eso del nunca más. Por aprender de lo vivido. Toda experiencia es patrimonio de la humanidad. Y todos tenemos que comprometernos a no repetir los errores y a rescatar las cosas buenas. Sólo así yo, por ejemplo, tendré la certeza de que mis hijos no correrán los terribles peligros que corrieron otros que fueron jóvenes, que quisieron un mejor país.