05 octubre 2007

Gracias Juez Cerda, Galileo y Newton

En estos días en que la verdad parece que de a poco rompe el hielo del tiempo,
y la esquiva justicia se muestra como una promesa en flor,
hoy que los sinvergüenzas que ayer robaron, mientras a otros mataban,
ruegan, imploran beneficiarse con recursos y amparo que a miles negaron.
Ahora que está acreditado por tribunales lo que todos sabíamos, me
cuesta salir de la sorpresa de que pasaron la noche en las mismas cárceles que tanto promovieron, a tanto había bajado la vara de lo que nos resulta verosímil. Tanto "en la medida de lo posible" parecía terminar por volver imposible toda medida. Pero como Galileo Galilei ante la inquisición, hay porfiados que no se rinden, porque la verdad nos ha de hacer libres, porque a pesar de todo la tierra gira, y hoy hay un juez justo que se atrevió a hacer lo que correspondía hacer, más allá de lo posible, corriendo tal límite un poco más allá, como debe ser, como lo reclaman quienes fueron afectados en su dignidad más íntima, en su integridad, en sus proyectos de vida por estos caraduras que al fin conocen las rejas desde el otro lado. Curiosamente no me dan ganas de celebrar, no es júbilo lo que siento. Solo asombro calmo, expectativa por lo que viene, y algo de tranquilidad de que las leyes de Newton no han dejado de operar en este universo paralelo que parece ser Chile: las cosas caen por su peso atraídas por la gravitación de la tierra. Gracias juez Cerda, por poner un poco de claridad y abrir un camino de respiro entre tanta contaminación.

3 comentarios:

Marce Mercado dijo...

Yo...te hago un Bis...Manuel...obvio...por supuesto...

Besos

Marce

Montserrat Nicolás dijo...

Thanks!

Y esperate no ma' cómo recibiremos al susodicho por estos lares...

Igual, debería haberlos tenido metidos un poco más tras las rejas...

xoxox

Lena dijo...

A mi me pasa lo mismo, no me da ni ganas de celebrar ni jubilo...lo miro un poco desde afuera...digo "que bueno"... pero como no creo en la justicia...
Pero que rico es igual no? que sufran un poco esos descarados desgraciados! JA!
Saludos,
Lena