16 agosto 2007

Zappa y el pensamiento salvaje


A propósito de una interesante discusión que se ha producido al interior de la LiZta de fanáticos, de lengua castellana, de la obra de Frank Zappa en que participo -discusión en la que algunos cuestionan la compulsión de los fans de querer registrar y saber todo lo que, en este caso, Zappa hizo o no hizo, cuándo, con quien, etc., mientras el historiador recoge solo lo relevante para su obra-, me ha venido al recuerdo un hermoso libro del antropógo estructuralista Claude
Levi-Strauss, de 1962, "El pensamiento salvaje", cuyas tesis me parecen interesantes compartir.

En él, Levi-Strauss derriba -sobre la base de numorosos estudios de
campo etnológicos- el mito de que el "pensamiento primitivo" (no
científico, premoderno) no utilizaría categorías lógicas, taxonomías,
técnicas de clasificación, etc. Más bien demuestra lo contrario: ambos
tipos de conocimiento realizan exactamente las mismas operaciones
mentales en su intento de poner orden en el universo, y así reducir de
algún modo su complejidad. En el caso del "pensamiento primitivo" el
soporte de tal acumulación de conocimiento serán los mitos y ritos,
mientras que en el de la ciencia moderna en su contrastacon de
hipótesis y modelos teóricos.

¿Dónde está la diferencia? Que en el "pensamiento salvaje" -lo de
salvaje es un uso irónico de Levi-Strauss, absolutamente crítico del
etnocentrismo- el modo de conocimiento opera a partir del "bricolage",
es decir, del registro infinito de huellas, restos, etc., esto es, de
acontecimientos singulares que en su conjunto conforman luego una
estructura (simbolizada en los ritos y mitos). En el pensamiento
salvaje la observación coincide con la interpretación, por lo que todo
lo que se pueda "recoger" sirve, para posteriormente realizar
conexiones causales.

En cambio, en el modo de conocimiento de la ciencia moderna se opera
más bien al contrario: se parte de estructuras predefinidas (los
modelos abstractos, hipótesis teóricas, mapas conceptuales, etc.) a
partir de las cuales se construyen los acontecimientos (se interroga
desde un marco teórico y metodológico el material, o en rigor, solo se
"recoge" lo que resulta relevante desde tal o cual paradigma
interpretativo predefinido a la "recolección" de los datos).

Es decir, si Levi-Strauss conociera la discusión a propósito de cuántas veces estuvo Frank Zappa en Sevilla, y qué hizo en tales visitas, probablemente haría hincapié en que tal interés de investigación corresponde al modo de conocimiento propio del pensamiento salvaje (bricolage), mientras que el énfasis puesto en la técnica historiográfica por personas que han escrito libros importantes (donde x o z anécdota solo tiene sentido o no de acuerdo
al impacto evidenciable en la obra de Zappa), calificaría dentro de su
descripción de ciencia moderna.

Sin embargo, para Levi-Strauss el "pensamiento salvaje" no es un
estadio inacabado de la ciencia moderna (como suele creerse desde el
sentido común, que la alquimia conduce a la química moderna, etc.,
como si el pensamiento mágico fuese la antesala, una forma de
conocimiento que se completa y se desarrolla en la ciencia moderna).
No. Se trata más bien de dos formas de conocimiento que corren en
paralelo. Ambos son formas de conocimiento completamente
desarrollados, uno más apegado a lo sensible (pensamiento salvaje, en
las sociedades industriales aun conservado por ejemplo en el Arte), y
el otro más alejado de lo sensible, más apegado a lo formal abstracto
que busca un rendimiento "útil" (física moderna, etc.).

El conocimiento humano, visto en su totalidad -si aquello es posible-,
estaría constituido entonces por el juego de relaciones y diferencias
entre el pensamiento salvaje (los "fan" que registran todo como algo
relevante) y la ciencia moderna (los historiadores que solo consideran
relevante lo que sus teorías indiquen como importante). En la tensión
de ambas formas de conocimiento emerge, entonces, el sistema del
conocimiento de la condición humana, sin que uno sea más "civilizado",
etc., que el otro.

Lo bonito de este punto de vista, es que se rescata y comprende al ser humano como algo constituido por diferencias, por una pluradidad de formas, incluso en su forma de conocer.

Viva la pluralidad, viva la diferencia!

3 comentarios:

Pablo dijo...

Con permiso... bueno la verdad no cacho mucho a Zappa pero algo sí a Levi Strauss y pensaba si acaso esto de escribir de un collage tan disperso de temas en un blog no será acaso la expresión postmoderna de esa misma forma de "pensamiento primitivo", tan alejada de los cánones de la ciencia, y en particular tan divorciada de los requerimientos de rigurosidad metodológica que suelen hacérsele a las ciencias sociales, y sin embargo en mi opinión tan potentemente constructor de sentido común y de conocimiento sobre el mundo y la sociedad actual... en fin, voladas de uno, tal vez si escucho a Zappa las profundizo.

Manuel Guerrero dijo...

jajaja jijiji
Gracias Pabliño, pero en realidad más que postmoderna, el colage de este blog se debe ni más ni menos que su autor es un disperso sin remedio!
Aunque comparto contigo que tal vez algo del ser de esta época corresponde más al estilo del pensamiento salvaje, que registra en bases a restos y los reutiliza en nuevas funciones y formatos.
¿Es la historia misma de la izquierda de algún modo tamnién, no?

abrazos,
manuman

Anónimo dijo...

ke soberbio pablo, profundiza mejor en la fuerza dual de los sentidos enrgeticos que emanan de la dispercidad del polvo cosmico