A propósito de acto a Pinochet, cito: "Una sociedad civilizada es aquélla en que sus miembros no se humillan unos a otros. En una sociedad decente, las instituciones no humillan a las personas" (Avishai Margalit, "La sociedad decente", 1996).
Al permitir el Estado chileno que se homenajee a un asesino como Pinochet, no está practicando la tolerancia: está siendo indecente. Vuelve a humillar a las miles de víctimas, a sus familias y descendientes. El Estado chileno ha reconocido en distintos documentos oficiales los crímenes de lesa humanidad y, al menos simbólicamente, los ha condenado. Aunque en forma insuficiente, ha también reparado económicamente a las víctimas con recursos de las arcas fiscales, como una política de Estado coherente con la condena al terrorismo de Estado.
¿Cómo se explica que el propio Estado, que ha condenado y reparado -de modo insuficiente, ya sabemos- estos crímenes, en los cuales él mismo incurrió -por ello la calificación es de Terrorismo DE Estado-, permita en el marco de la legalidad vigente que se rinda homenaje a quien, desde el cargo de Jefe de Estado auto-otorgado de facto, cometió tales crímenes de lesa humanidad, imprescriptibles? Veo un contrasentido no solo lógico, sino moral, donde la ética cívica de mínimos que nos debemos autoexigir para operar como comunidad política plural, que convive en un marco de respeto mínimo de los derechos humanos, simplemente se quebranta, vuelve a ser traicionada.
Con este homenaje que permite el Estado chileno, aunque sea de particulares, se retrocede 20 años de avance mínimo de los derechos humanos y la política reparatoria al cual los movimientos sociales lograron forzar al Estado. Y la SOCIEDAD CHILENA, con el Estado a su cabeza, se convierte en INDECENTE. Ese acto debiera ser prohibido, tal como lo es la promoción de la xenofobia y conductas intolerantes de distinta especie. EL ACTO DE HOMENAJE A PINOCHET DEBE SER PROHIBIDO, Y EL ESTADO ES EL ENCARGADO DE FRENARLO, no las víctimas directas (a quienes por cierto nos cabe clamar y exigir justicia, una vez más).
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05 junio 2012
02 marzo 2009
El Estado: tabla de salvación del capitalismo en la crisis

¿Paradójico, no? Comparto la siguiente interesante columna del economista chileno Manuel Riesco. Slds, Mg.
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LÉXICO
por Manuel Riesco, CENDA.
A nadie se le ocurriría utilizar expresiones tales como “subiendo hacia abajo”, “bajar para arriba” o “avanzar p’atrás,” a no ser que fuera en chunga o para corregir a los niños que empiezan a hablar. Mucho menos osaría escribirlas en informes oficiales que serían luego reproducidos en primera plana por la llamada “prensa seria.”
Sin embargo, los economistas ni se arrugan al hablar de “crecimiento negativo”, “aumento negativo”, “expansión negativa”, “inflación negativa”, “valorización negativa” y varias perlas por el estilo. Los empresarios ya no se endeudan, ahora se “apalancan” y a sus trabajadores no los despiden, sólo los “desvinculan.”
No hay que ser mal pensado para suponer que tales extremos eufemísticos no son sino ridículos esfuerzos por difundir la idea que la economía marcha siempre hacia arriba y que sus periódicas contracciones no constituyen sino anomalías muy pasajeras.
Es bien sabido, por otra parte, que la mayoría de los economistas que aparecen en los medios de comunicación son poco más que plumas arrendadas por sus empleadores y mecenas, que en la mayor parte de los casos son banqueros y otros peces gordos de las finanzas. Ricardo Ffrench-Davis, uno de los economistas chilenos más destacados y un verdadero orgullo para esta vapuleada profesión, ha venido reclamando por años la desmedida importancia que se ha venido dando a las opiniones de tales “expertos.” Por cierto, se ha expresado acerca de ellos en términos más comedidos, que quizás por lo mismo resultan aún más duros.
Del mismo modo, el espíritu crítico de los periodistas de economía de los principales medios no hace tampoco ningún favor a la dignidad de esa profesión. Ello ha llegado a extremos tales que ha sido tema de recientes novelas best-seller. La manera en que “inflan” y miman sin recato alguno a los empresarios, autoridades económicas y voceros que son del gusto de los primeros, constituye un verdadero bochorno. Se agrava porque al mismo tiempo silencian o descalifican de modo grosero a las voces críticas.
Todo esto no puede seguir y de hecho está terminando. Las palabras que no se podían pronunciar ahora forman parte del léxico diario de las páginas económicas y así continuará por décadas. Varias empiezan con “r,” como retroceso o recesión, otras peores con “d”, como desempleo, depresión, desvalorización o deflación, algunas con “c” como contracción o crisis y otra muy fea empieza con “q”.
Keynes es citado a diario y Marx a lo menos una vez por semana en la principal prensa financiera mundial. Al primero se lo nombra cada vez más incluso en Chile y de a poco se ha visto ir apareciendo en El Mercurio a premios Nobel antes ignorados, como Krugman y Stiglitz y a otros economistas críticos como Roubini.
Para resolver la gravísima situación que enfrenta el país y el mundo no se saca nada con hacer como que no pasa nada. Hay que mirarla cara a cara y prestar oídos a las ideas y personas que están preparadas para enfrentarla.
La crisis ha quebrado la ilusión que la economía capitalista siempre va para arriba o que se equilibra sola. Asimismo la utopía que las bolsas y el interés compuesto son capaces de enriquecer a los inversionistas y a los pensionados. O que el Estado es un problema para la economía. Ello simplemente no es así y nunca lo ha sido. Una nueva manera de pensar acerca de estas cosas, más realista, va a permanecer a lo menos por dos generaciones como ocurrió después de los años 1930.
El capitalismo se ha venido expandiendo y revolucionando todo alrededor del mundo entero desde hace dos siglos. Sin embargo, su avance ha sido a saltos a través de la destrucción brutal que él mismo ocasiona previamente. No despedaza solamente los viejos modos de producción, familias y estructuras sociales e ideas. Periódicamente arrasa también con aquello que él mismo ha creado. Derrumba las fronteras, barrios, industrias y minas que antes ha levantado y excavado para luego deprimir, destruir y reconvertir.
Como escribió Marx en la edición inglesa del Manifiesto Comunista y Marshall Bermann utilizó luego la frase como título en su hermosísimo libro que es una de las mejores guías para comprender la modernidad, a su paso: “Todo lo sólido se desvanece en el aire.”
En cuanto al Estado, ahora sabemos, es lo único que el capitalismo no destruye durante las crisis. Es su tabla de salvación.
14 noviembre 2007
Ser parte de la solución

El Centro de Desarrollo Comunitario de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que trabaja en desnutricion y pobreza, ha iniciado una campana de recepcion de alimentos y medicamentos que tendra cinco anos de duracion, para hacer frente a lo que ha sido llamada "la catastrofe humana del Chaco": cientos de indigenas del norte de Argentina se encuentran en una fase de desnutricion y subalimentación que ya ha llevado a mas de una decena a la muerte en los ultimos meses.
Por su parte, la Asociacion Civil de Padrinos de Alumnos y Escuelas Rurales (APAER) denuncio que cerca del 20% de los ninos y ninas que van a escuelas rurales en Misiones y el Chaco estan sufriendo severos danos en su evolucion, por efecto de la desnutricion temprana. Por ello han lanzado una "alerta roja nutricional" de ayuda directa a los establecimientos educacionales de la zona, porque los recursos diarios por nino que allega el Estado son completamente insuficientes para revertir esta grave situacion. Del mismo modo otras organizaciones sociales han emprendido iniciativas propias de rescate de los indigenas de El Impenetrable, localidad ubicada en Villa Rio Bermejito, como los grupos de vecinos de varias localidades bonaerenses que llevaron, recorriendo 1300 km. a bordo de un bus que se costearon ellos mismos, 30 toneladas de alimentos y ropa a las comunidades de tobas, mocovi y wichis.
El periodista Marcelo Cena, de Telam, pudo recoger las impresiones de los docentes, enfermeros, estudiantes, medicos, amas de casa y jubilados que hicieron tal recorrido, quienes comentaron que "pudimos ver que atentan contra la vida" de las comunidades originarias "el alto porcentaje de desocupacion, el hambre y el crecimiento de la denominada frontera agropecuaria, que producen desmontes y contaminan los rios". Los vecinos de la capital transandina comprobaron como "los originarios no pueden solventar sus alimentos, y hay desnutricion en alto grado, en especial en los ninos y ancianos", abundando "las enfermedades como el chagas y la tuberculosis", mientras que "los centros asistenciales quedan entre 25 y 40 kilometros de donde viven esas familias". Por su parte, la periodista Stella Calloni, de La Jornada, dio a conocer la muerte por desnutricion de Rosa Molina, de la etnia toba de la provincia de Chaco, de 56 anos, quien al morir pesaba 24 kilos.
La propia Corte Suprema argentina ha exhortodo a los gobiernos nacional y provincial a cumplir la sentencia de proveer alimentos y toda la asistencia necesaria a las comunidades, hablando directamente de “exterminio” y “genocidio” indigena, en un fallo inedito que tuvo que esperar 500 anos para que emergiera un reconocimiento institucional de este tipo acerca de una situacion social que comparten muchos pueblos originarios del continente latinoamericano.
Investigadores de la Universidad de Rosario, con quienes se entrevisto Calloni, señalaron que a los indígenas “hace anos los vemos morir dia a dia, pero en los 90 la tragedia aumento con el avance de companias que se apoderan del territorio, cercan a pueblos enteros con sus cementerios y escuelas. Se apoderan del pasado y del futuro de los pueblos que agonizan”. En efecto, en 1995 las tierras fiscales chaquenas ocupaban 3 millones de hectareas, y ahora son menos de 500 mil, y cada vez se arrincona mas a las comunidades mapuche, wichis, kollas, guaranies y tobas que son las mayoritarias y que comparten una situación de extrema pobreza.
No hay nada de inevitable, sin embargo, en esta dura realidad que comparten en sus principales causas y efectos todos los pueblos originarios de America Latina. Y no basta para revertir este fenomeno refugiarse en la compasion y el sentimiento de espanto que genera el frio, enfermedad, hambre y muerte de un otro distante. Lamentablemente tampoco son suficientes las acciones de emergencia, las denuncias, la sensibilizacion por una buena causa. Faltan políticas públicas integrales y de largo plazo. Falta asumir que estos niveles de desnutricion ocurren en un pais como Argentina que es potencia mundial en la industria alimentaria. "Los indigenas chóquenos”, han senalado antropologos que trabajan directamente en la comunidades, “se debaten en la telarana argentina contemporanea de la desigualdad en la que conviven los porcentajes de crecimiento macroeconomico sin precedentes y los indices africanos de desarrollo humano".
Tal como en Chile. En estos dias representantes de comunidades mapuche presos cumplen un mes de huelga de hambre por sus demandas. Tras casi dos decadas de arribado el Estado democratico, este no ha sido capaz de dar solucion al "problema mapuche". El circulo de la pobreza que padecen estas comunidades, no solo en Arauco, sino en Santiago, Valparaíso, Concepción, Iquique, no se debe a sus "habitos culturales" que no les permite integrarse a la sociedad, como en ocasiones se intenta hacer circular para responsabilizar a las propias comunidades. De hecho en Chile existen experiencias exitosas de salud intercultural, que evidencian que es posible promover el desarrollo integral de grupos etnicos tradicionalmente excluidos, compartiendo experiencias de medicina tradicional y moderna. No es que estos grupos tengan una resistencia intrínseca a la "modernidad". Al contrario, están abiertos al dialogo, a la busqueda de soluciones conjuntas, pero ello debe ocurrir desde la creaciones de condiciones que permitan el ejercicio de sus derechos; desde el reconocimiento de sus organizaciones como interlocutores válidos y protagonistas en el diseno e implementacion de medidas ajustadas a sus necesidades e identidad.
Politicas y programas del Estado paternalistas, clientelares y asistencialistas estan destinadas al fracaso. Peor si estos van acompanados con una creciente criminalizacion de la accion colectiva. Las organizaciones sociales podran colaborar a traves de su accion solidaria, pero ellas por si mismas no resolveran los estragos de la exclusión social. El Estado debe asumir que las organizaciones y lideres indigenas no son el problema, sino parte de la solucion. De lo contrario habra mas muertes para llenar los telediarios latinoamericanos. En el supuesto que estos se dignaran a no solo informar sobre futbol, indices macroeconomicos y que a un Rey encumbrado se le cayo la corona estando de visita por sus antiguas posesiones.
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