29 octubre 2013

Invitación: Lanzamiento de 'La noche de los corvos', libro que investiga Caso Degollados

Lanzamiento libro “La Noche de los Corvos” CENTRO CULTURAL ESTACIÓN MAPOCHO, 7 NOVIEMBRE- 18 HRS/ SALA PEDRO PRADO

La Escuela de Derecho de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y CEIBO EDICIONES, tienen el agrado de invitar a usted a la presentación del libro “La Noche de los Corvos” de los abogados de derechos humanos Nelson Caucoto y Héctor Salazar, a realizarse el jueves 7 de noviembre a las 18:00 hrs., en la Sala Pedro Prado de la Estación Mapocho, en el marco de la 33ª Feria Internacional del Libro de Santiago.

El libro es la reedición de “Un Verde Manto de Impunidad”, publicado en 1994 y que en esta oportunidad cuenta con la colaboración de la periodista Nancy Guzmán. Aborda los principales aspectos de la investigación acerca del Caso Degollados, por el delito secuestro y degollamiento de tres profesionales comunistas, ocurrido en marzo de 1985 y perpetrado por agentes de la Dirección de Comunicaciones de Carabineros (DICOMCAR).

La publicación será presentada por el abogado Roberto Garretón y el sociólogo Manuel Guerrero Antequera.

06 junio 2013

Mi sentir ante la iniciativa legal que busca amnistiar a condenados por violaciones a DDHH

Días atrás, cuando supe del proyecto que amnistiaba a condenados y procesados por violaciones a los Derechos Humanos me sentí lesionado moralmente. Podría decir indignado, dolido, molesto, pero sería poco. Me volví a sentir, como en otras ocasiones, pasado a llevar por un Estado, país e historia que pareciera que siempre consigue la manera de humillar, ofender, violentar. Volví a la angustia de vivir en un territorio donde la memoria se difumina y ni siquiera nuestros muertos están a salvo. 

Son muchos años de luchas cotidianas para mantener la cordura, la razón, la ternura, el asombro por lo bello, el amor a la vida, a pesar de lo ocurrido. Con la impunidad todo pierde sentido. El mundo deja de ser. Se abre nuevamente un abismo, un vacío de sentido que te fija en el horror. Se repite la violación que hemos intentando trascender, en un horizonte en que hemos hecho esfuerzos y toda una elaboración para reconstruirnos como personas, ciudadanos miembros de una comunidad.

Me conforta hoy saber que se haya declarado inconstitucional ese cobarde proyecto de ley. 

Sin duda hay mucho por perfeccionar, cambiar, construir en nuestra sociedad. Y podemos tener, y que bueno que así sea, diferencias de enfoques, miradas, definiciones acerca del bien y la felicidad. 

Pero no es dable convivir en una sociedad que no es capaz de dar justicia y castigo a quienes utilizaron el Estado y el uniforme de las Fuerzas Armadas para masacrar a sus compatriotas civiles, sometiéndolos a vejámenes, torturas y tratos indescriptibles. En esa dimensión no debiéramos tener disenso. Nadie debiera sentirse excluido de la responsabilidad de hacer justicia. Incluyendo a los propios perpetradores de estos horrendos crímenes. Cumplan sus condenas. 

No hay reparación que devuelva a nuestros familiares a la vida. Pero hay un mínimo de decencia que espero de la condición humana y de las instituciones: que no nos humillen, que nos respeten como miembros de una sociedad a la cual pertenecemos, que no nos quiten el mínimo espacio que hemos conquistado para seguir viviendo. Con nuestras historias, empeños, identidad, proyectos. Con nuestros vivos y muertos. Seguir viviendo, poder respirar, estudiar, trabajar sin toparme con el asesino de mi padre. 

Cumplan sus condenas. Y que la justicia llegue para los miles de casos en proceso. No hay atajos. Es el único camino para, en la diferencia, volver a sentir alguna vez que hay algo así como un "nosotros". 

Paz.

31 marzo 2013

Volver a la vida. Tomar la muerte, mirarla a la cara, acogerla y sacarle la lengua

Volver a la vida. Tomar la muerte, mirarla a la cara, acogerla y sacarle la lengua. Historizar los procesos, poner los sucesos en contexto y tomar de ellos lo que tienen de vigente para proyectarlos, por encima o atravesando lo que nos quiso fijar en el dolor infinito. Y abrazar la vida en toda su magnitud de ternura y espanto.

A pesar de todo, o con todo, persistimos en esta aventura de ser. Con nuestros muertos, nuestros vivos y los que aún no han nacido y vendrán. Morir, pero a la vida, bullente, sin silencios autoimpuestos. Quedar atados al terror no rompe nada, pues no se yergue nada de la nada. Hacen falta voces, oídos, ruidos, sonidos, música, llantos y carcajadas para darle cabida a la vida. De esa tropa me siento parte, de los que invitan a vivir la vida intensamente. De ahí invito cada año a volvernos a colgar de la ternura compartida de a poco, letra a letra, caricia a caricia, para recargar los motores de ternura y pasión, porque convicciones las tenemos de sobra.

De a poco, piano piano vuelve a salir la voz aunque sea en sordina, como en la trompeta de Miles Davis, como en la voz quebrada de Bob Dylan, como en los rasgueos de Victor o el metal tranquilo de Allende.

Hay otros caminos posibles, sí. Muchos. Entre ellos el cultivar la estética y política de la rabia. Legítima, tal como el dolor. La respeto. Pero conocido es, para mis conocidos, que no es mi opción. No la comparto. Soy menos heroico que eso. Y cada vez menos, y menos, y crece en mí otra magnitud del compromiso militante, que tiene que ver con que la sociedad soñada no es una estación de llegada en un más allá utópico: en lo que creemos y hacemos, está lo que somos. No concibo una transformación social que en su propia práctica reproduce aquello, aunque sea en alguna dimensión, que critica. Y así como soy crítico del autoritarismo del color que sea, desde esa convicción comunista libertario que es amor compartido, desde la materialidad del amor hecho social, para producir la vida de modo distinto, trabajo en mi para que no gane el dolor, no gane la locura -cercana, muy cercana, casi amiga-, y la rabia, el odio ciego, retroceda. En mi, desde mi. Sin exigencias a nadie, porque cada quien emprende sus opciones y decisiones.

Dispuesto a dar la vida, sí. Pero sobre todo a conquistarla desde ella. Recuperarla, recobrarla. Despertarla. Despeinarla.

El loco, un lúcido, nos habla:
"¿Qué es mejor para el alma,
sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos,
o levantarse en armas contra el océano del mal,
y oponerse a él y que así cesen? Morir, dormir...
Nada más; y decir así que con un sueño
damos fin a las llagas del corazón
y a todos los males, herencia de la carne,
y decir: ven, consumación, yo te deseo. Morir, dormir,
dormir... ¡Soñar acaso!".

Son las opciones que nos puso uno de los grandes. Pero hay otra más que estoy dispuesto a agregar: jugar. Afirmar la vida jugando y jugarse la vida. Enamorados de ella con todo lo que ella contiene. También con estos marzos que vuelven eternamente. Pero también con el día después y el día antes.

Hoy no estás. Como cada año. Pero abrazo a mis hijas, compañera, familia, amigos. Y con tu ausencia sigo. Pleno en todo lo que pueda. Maravillado de la creación humana en sus múltiples dimensiones. Indingando, lesionado por sus aberraciones. Reflexivo, movilizado y activo para cambiar esto. Es nuestra decisión y tarea hacerlo. Seguimos, papá querido, seguimos. Sin odio, pero sin pedida de disculpas. Puro amor y vida (y estas no son buenas palabras, un solo decir: es un modo de asumirse que es lucha).

A redoblar la esperanza activa, aquella que transforma y no pospone. Sí. Cien veces sí. Aquí y ahora, en nuestras propias prácticas. Revolución, evolución, transformación en acto. "El movimiento que niega el estado de cosas actual", le llamó Carlitos. Sí. Pero aún más que eso: el movimiento que AFIRMA la vida desde un sí a ella, le agregaría desde Nietzsche. Pensamiento y práctica afirmativa, desde el goce de la vida, padre.

Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único.

Gracias por el palmotazo en la espalda, amigos/as miles. Por el necesario aventón en estos días de homenaje; por la sonrisa, el cariño, la comunidad activa.

Porque el corazón no quiere, entonar más retiradas. Abrazo un árbol, te abrazo a tí, abrazo mi dolor, a ese niño de guerra que fui, a esos miles que somos, a ese por venir abierto lleno de dulzura comprometido que es un siempre ahora.

Con memoria y alegría, adelante por la vida.

Manuel.

27 febrero 2013

Sindicalista Juan Pablo Jiménez: Un fuego que enciende otro fuego

"Limpia como el fuego el cañón de mi fusil" cantaba Victor, dotando al fuego de un carácter veritativo, que deshace ilusiones, atraviesa la ideología, los autoconceptos, limpia y muestra la realidad tal como ella es, no como se la representa en falsas imágenes. Victor cantaba a un fuego que enciende otros fuegos, como en la figura que utilizara Alberto Hurtado en la era de la acción colectiva por mayor justicia social.

Pero hay otros fuegos que también develan. Hoy otro fuego pone de manifiesto la reacción ante la posibilidad de retomar la senda colectiva hacia mayor igualdad. Un fuego impune que exhibe en forma prístina el grado de riesgo al que en Chile está expuesto el movimiento sindical organizado de clase. Es el fuego del fusil o pistola que asesinó al sindicalista Juan Pablo Jiménez, que de un fogonazo desvela la verdad del Chile neoliberal: todo el sistema está estructurado para mantener al mundo del trabajador sometido (explotado, marginado, endeudado, atontado). Cuando parte de este mundo levanta cabeza, como Claudia López en La Pincoya, como Rodrigo Cisternas ante las forestales, como Jiménez ante las empresas eléctricas, surge el gatillo fácil, las "balas locas". De pronto toda esa seguridad aparente, de "paz social", "gobernabilidad", "cohesión social", se hace añicos sin pena ni asco ni leyes ni derechos humanos ni democracia ni "nunca más" ni consensos, y emerge la violencia que opera de fundamento del actual estado de cosas. Los violadores a los derechos humanos no se agotan en Punta Peuco, ni se terminan con la "transición democrática". Las violaciones a los derechos humanos son la base de la desigualdad social, cultural y económica, de un país rico en recursos pero ultrasegregado en su distribución y disfrute.

Esa bala que mató a Juan Pablo Jiménez limpia como fuego todo el manto de falsas ilusiones y fantasmagoría de una "transición democrática" que aún reproduce aquello que fue engendrado a sangre y fuego en dictadura: un sistema económico brutal, sin seguridad social, con dueños en pocas familias y transnacionales, administrado por un juego político que nunca pone en juego los fundamentos por el cierre institucional de una Constitución, con un Código del Trabajo maldito, que maltrata a los trabajadores de Chile como nunca en su historia.

Ante ese fuego se educó, organizó y rebeló Juan Pablo Jiménez, como parte de un sindicalismo de clase que ha de retomar el rumbo de las soluciones colectivas a los problemas colectivos. "Levántante y mírate las manos, para crecer estréchala a tu hermano". Chile necesita un sindicalismo vigoroso que se exprese en todos los espacios de incidencia, que reponga el lugar de los trabajadores organizados como actor social protagónico de la política.

Educación, organización y lucha social del mundo del trabajo por una democracia real. Como ayer, como hoy. Es la tarea, es el fuego que nos lega Juan Pablo. Que nos empuje, que nos encienda a la vida digna!

27 diciembre 2012

Felices fiestas amigo/a!

Querido/a amigo/a,

En el cierre de 2012 te envío un abrazo, con el deseo que el nuevo año que se aproxima avancemos individual y colectivamente en la conquista de una vida más simple, libre de lo superfluo e innecesario que nos esclaviza y hace explotar a millones de personas en el globo y al propio planeta, manteniendo a muchos en situación de pobreza, exclusión e injusticia.

Que el amor comprometido y militante con la vida digna, amable y bella continúe chorreando por doquier y alcancemos mayores espacios para una vida rica en relaciones de amistad, cooperación, compasión y justicia. Vida que respete la singularidad y autonomía individual, al tiempo que sea solidaria con la pluralidad de animales humanos y no humanos, así como de plantas y seres que conforman la comunidad de vida en la Tierra.

Por las generaciones pasadas y presentes a quienes nos debemos, pero sobre todo por los que están por nacer, celebro contigo la experiencia de convivir y compartir nuestra existencia, con la esperanza intacta en la posibilidad de un mundo mejor, pues de nuestros empeños y creatividad depende.

Felices fiestas amigo/a de ruta, que el humor y lo lúdico jamás nos abandone. Que la música alumbre esta tierra negra y bailemos todos contentos.

Abrazos miles, con afecto
Manuel.