09 agosto 2010

Carta padres Hnos Vergara Toledo ante sentencia Corte Suprema

A nuestros amigos y amigas de siempre:

Ayer, 4 de agosto de 2010, la CORTE SUPREMA DICTÓ SENTENCIA DEFINITIVA en la investigación por el homicidio de nuestros amados hijos Rafael y Eduardo Vergara Toledo. Debemos decir que nos sorprendió mucho la noticia, acostumbrados como estamos a la burocracia de los tribunales pensábamos que sería mucho más adelante.

Bueno, les enviamos a continuación un extracto del escrito:

“En fallo dividido los ministros de la segunda sala de la corte suprema Nibaldo Segura, Jaime Rodríguez, Rubén Ballesteros, Hugo Dolmestch y Carlos Kunsemuller determinaron las sanciones que se indican:

* Para Jorge Marín Jiménez, 10 años y un día de presidio por el homicidio calificado de Rafael Vergara Toledo y el homicidio simple de Eduardo Vergara Toledo.
* Para Alex Ambler Hinojosa, 7 años de presidio por el homicidio calificado de Rafael Vergara Toledo.
* Para Nelson Toledo Puente, 7 años de presidio por el homicidio calificado de Rafael Vergara Toledo.

Este fallo se adoptó con el voto en contra de los ministros Segura y Ballesteros, quienes estuvieron por acoger la figura de la prescripción de la acción penal.”

Recordarles que el juez Carlos Gajardo el 16 de mayo de 2008 había determinado la sanción de 15 años de presidio para Marín Jiménez y 10 años para Ambler Hinojosa y Toledo Puente. Como ya lo ha venido haciendo en todos los casos de derechos humanos que llegan a este tribunal, la Corte Suprema REBAJÓ LAS CONDENAS.

Los asesinos serán formalizados luego del correspondiente trámite burocrático del traspaso del papeleo de la citada sentencia a una nueva oficina, lo que demoraría cuatro a siete días. Se supone que los asesinos serán llevados a la Corte Suprema; ¿cuándo? no se sabe todavía… PORQUE ES SECRETÍSIMO, pero si lo sabemos antes ¿Nos acompañarían?

Amigas, amigos, qué podemos decir… después de 25 años del asesinato de nuestros hijos, recibimos de los jueces un escrito lleno de números de artículos y de códigos tratando de justificar tal demora y el por qué de la rebaja de las penas, el por qué de su indulgencia en estos casos de crímenes de lesa humanidad, pero tan severos cuando se trata de criminalizar a los jóvenes que piensan y trabajan por una sociedad justa y plena, tan severos ellos con nuestro pueblo originario los MAPUCHE, calificándolo de “terrorista”, y aplicando sentencias tan inhumanas como 50 y 100 años de presidio…

¿Cómo nos sentimos? La verdad es que sentimos que hemos cumplido con un trámite que había que hacer, sentimos que es una cuestión meramente formal, pero que había que hacer… quizás en ese sentido se ha cerrado un ciclo de nuestra vida. Pero la verdadera justicia está por hacerse y sólo será realidad cuando volvamos a ser un pueblo luchador y conciente, solidario y amoroso… sólo entonces sentiremos de nuevo alegría en nuestros corazones…

Queremos expresarles todo nuestro amor por su presencia siempre, acompañándonos todos estos años, lo que para nosotros es una verdadera bendición. En ustedes están el Eduardo y el Rafa, eso, sin lugar a dudas, si no por qué sentimos esa calidez en nuestros corazones cuando estamos juntos. Un abrazo grande y apretado de estos dos viejos compañeros de camino.

Luisa Toledo S. Manuel Vergara M.

Santiago, 5 de agosto de 2010.

- Info sobre el Crimen de los Hermanos Vergara

05 agosto 2010

Transcripción de la reseña de Manuel Guerrero del libro "Memorias en la Ciudad"

Manuel Guerrero reseñó “Memorias en la Ciudad: Señales del Terrorismo de Estado en Buenos Aires” en la Casa de la Cultura de la I. Municipalidad de Ñuñoa, en donde compartió y debatió ideas junto a Pedro Bannen (Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales, PUC), Alejandro Crispiani (Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile) y Rubén Chababo (Director Museo de la Memoria de Rosario, Argentina).

A continuación su presentación

"Muchas gracias por venir.

El libro “Memorias en la Ciudad: señales del terrorismo de estado en Buenos Aires” es el objeto que tenemos acá y que espero que luego de esta conversación puedan revisarlo y devolvérmelo... Es un libro extraordinario.

Una de las derivas del pensamiento occidental dominado por la técnica, por las matemáticas y la ingeniería, es considerar que el territorio es un plano homogéneo y vacío.  Que una ciudad puede ser representada a través de un mapa donde están las calles desplegadas, vacías y con marcas, pero marcas que son “X” en un plano a las que les falta un origen en un sitio vacío.  Este libro es una resistencia a esa creencia que ya ha pasado a ser verdad.  Cualquiera de nosotros lo vivió seguramente, cuando tuvo en sus manos un mapa del Transantiago, tratando de ubicarse a partir de ese mapa y cómo movilizarse en la ciudad.  Ése es un engaño, una trampa a partir de la creencia de que la ciudad es el mapa.  Este libro a lo que nos invita es precisamente a no ir al mapa, sino que a vivir en el lugar donde habitaron personas, un lugar que fue colmado de vidas militantes, donde lucharon y donde ocurrió el crimen, la muerte y la desaparición.  Una ciudad es mucho más que un mapa, y el desafío que se impone este libro y lo logra de manera impresionante, es que a través de un objeto físico logra abrirnos a esos lugares.

Estando acá en Ñuñoa, cuando uno entra en contacto con este libro y se deja guiar por él, entramos a Buenos Aires pero entramos a otro Buenos Aires.  No al Bueno Aires del engaño, que es el Buenos Aires del Turismo.  Aquí hay otro Buenos Aires que se resiste, aquí hay otro Buenos Aires que se representa a través de un libro.

El libro comienza con la siguiente frase: “esta publicación tiene el propósito de ofrecer al lector una serie de entradas para habitar y recorrer la ciudad de Buenos Aires (llamo la atención sobre habitar) de un modo …”.  Recorrer y no hacer turismo aventura, no hacer un recorrido que simplemente uno pasa por un sitio y lo conoce, lo registra pero donde uno no sale distinto al haberlo visitado.  Éste es un recorrido reflexivo, es entrar a la ciudad de Buenos Aires.  Lo que vemos a diario son los recorridos pautados, los itinerarios y los paseos de fin de semana por centros comerciales y culturales, insertados en un reciente vaciado de historicidad.  Y ese mismo discurso de dejar los lugares muertos de su tiempo histórico y social.

Esta frase es increíble por todo lo que cuenta porque de alguna manera da testimonio de nuestro diario vivir, de este vivir frenético de la rutina, donde el recorrido que hacemos de la ciudad es simplemente el transporte de un lugar a otro.  Vivimos en la ciudad como si estuviésemos viviendo en un plano homogéneo y vacío.  Lo que intenta este libro es recuperar la historicidad que hoy vive y late en cada lugar.  Que si ese lugar es visitado y recorrido de manera reflexiva, esa historicidad aún tiene una posibilidad de serl. Este libro propone un uso alternativo de los tránsitos urbanos, de volver a destacar la historia suprimida en cada lugar donde la última dictadura militar condensó su núcleo del terror, e intentar que esos rincones sean una ocasión para la memoria.

Recorrer la ciudad de manera reflexiva de tal forma que la historicidad vuelva a tener lugar en esos lugares, que no es otra cosa que volver a tomar contacto con las militancias, con los proyectos, con las vidas comprometidas que ahí laboraban. Volver a habitar desde el presente esa historicidad para estar en contacto con ella.  Porque el intento de las dictaduras militares, y de todo totalitarismo podríamos decir de esos imperios comerciales que practican el totalitarismo, es suprimir la historicidad, es convertir a la ciudad simplemente en un lugar de tránsito vacío, un lugar del dormir al producir, del producir al dormir, pero no del habitar.

Este libro tiene mapa, tiene una guía de uso.  Parte de a siguiente manera: “modo de uso, sectores y mapas”, “hemos decidido separar el libro en nueve sectores los cuales se agrupan con el mismo … de la ciudad”.  Imagínense Buenos Aires dividido sectorialmente, cada sector tiene un color que lo identifica en el mapa principal, al interior de cada zona hay referencia a todos los sitios señalados.  A su vez, en la portada de cada sector hay un mapa del mismo.  Buenos Aires está sectorizado, está pintado de distintos colores, pero no es el mapa con lo que uno se queda, el mapa es el gancho.  Con lo que uno entra en contacto con este trabajo de “Memoria Abierta” es con la historia oral.  Este es un mapa que viene a ser reflexivo, que invita a la acción del caminante pues es un mapa para caminar.

Para reflexionar a partir de esos lugares donde la historicidad ha sido suprimida por la dictadura, para estar en contacto con aquellas vidas.  ¿De qué forma? Por ejemplo, el número uno, cuál podría ser el número uno de los lugares de memoria de Buenos Aires, la Plaza de Mayo.  Es cierto lo que dice el subtítulo de “Memorias en la Ciudad: señales del terrorismo de Estado en Buenos Aires”, este libro es mucho más que eso, ahí donde hay señales del terrorismo de Estado hay una doble negación.  En primer lugar donde hay terrorismo de Estado es porque hubo militancia, porque ahí hubo una lucha interrumpida, un proyecto que aún quiere tomar contacto con las generaciones del presente.  Esa es la primera negación que el terrorismo de Estado trata de suprimir, esa historicidad vuelve a aparecer en este libro.  Pero hay una segunda negación porque los lugares de memoria están expuestos a un segundo intento emancipatorio, que los familiares, las organizaciones de Derechos Humanos y las instituciones del Estado, que ahí donde hubo represión ahora ponen una marca de memoria y  que son otra lucha contra el silencio.

“Memorias en la Ciudad: señales del terrorismo de Estado” en realidad es un libro, que más que del terrorismo de Estado que inevitablemente hay que tratarlo, nos está hablando de la lucha emancipatoria de las generaciones pasadas y en las del presente, que a través de los lugares de memoria toman contacto nuevamente con las nuevas generaciones.  Por eso es interesante, si es que esta lectura que no trata sólo de la Plaza de Mayo, no trata de que la Plaza de Mayo está frente a la Casa Colorada, por lo tanto es el lugar de la República Argentina, de la Madre Patria podríamos decir.  Sin embargo la Plaza de Mayo es el lugar que fue interrumpido por la represión, que fue desalojado de las multitudes peronistas, de las multitudes de los montoneros, etc.  de los que luchaban y reclamaban para el primero de mayo.  Es retomada por las madres en el año 76 a partir de sus primeras marchas en la Plaza de Mayo, y que es hoy día un lugar de memoria, declarado sitio histórico.  En la plaza de Mayo está representado el pañuelo de las madres de Plaza de Mayo.  Es decir, es un lugar que por un lado critica la represión de lo que ha ocurrido, la represión de los hijos detenidos desaparecidos y ejecutados.  Pero la lucha de sus madres por buscarlos y la memoria actual que hace de la Plaza de Mayo un lugar con historicidad actual, de hoy día, del presente.

Este es un libro del ahora, es un libro del trabajo de la memoria, donde la memoria es una posibilidad de tomar contacto con el presente distinto al que vivimos todos los días.  Una posibilidad del trabajo de la memoria cuando no se queda solamente en el testimonio de lo acontecido, porque el testimonio es muy difícil de hacerlo universalizable, es singular y el dolor lo vive uno y no lo vive el otro.  Es muy difícil ponerse en ese lugar.  Cuando ese testimonio es posible ser elaborado en la forma del trabajo de la memoria, ya no solamente se está recordando la memoria del dolor de cada uno, el dolor que moviliza.  Es precisamente lo que convierte a los actores sociales y a sus redes sociales en víctimas, cuando eran revolucionarios.  El trabajo de la memoria permite saltar más allá de la sombra del dolor, permite elaborar eso desde una propuesta del presente.  Eso permite de algún modo estar en ese presente, pero ocupándose de ese pasado que de algún modo ha negado.  Entonces, de alguna manera, podríamos sostener que para alcanzar un futuro distinto, inédito, emancipado, libre, libertario, no es el progreso el que nos conduce hasta allá, no es el crecimiento permanente, la industrialización, no es la bolsa de intercambio, sino que es retomar en el presente el pasado que late historicidad.  Porque ese pasado de vidas militantes precisamente consiste en transformar lo dado.

Apoyándonos en este pasado que está en el presente, podemos saltar por encima de este presente homogéneo y vacío, en la forma de un trampolín nos apoyamos en este pasado no para que nos deje saltar con una mochila pesada, sino para saltar por sobre este presente que se nos ha vendido como progreso.  Este presente donde trabaja la memoria ya no puede quedarse quieto, porque eso sería no hacerle justicia a esas vidas clausuradas.  Esas vidas no son solamente cuerpos, no son solamente derechos vulnerados, esas vidas son proyectos, son proyectos de transformación.

Este es un libro militante, no es un panfleto (los panfletos también tienen espacio en el trabajo de la memoria, la denuncia tiene su espacio, el cartel tiene su espacio).  Este es un libro reflexivo, profundamente militante, que toma posición, que cuando habla de los lugares de memoria que va recorriendo donde hay una placa, una baldosa, hay un memorial.  Va señalando la historia desde determinado punto de vista, que no escabulle el conflicto.

Muchas veces se piensa que la temática de los Derechos Humanos es una temática en la cual todos estamos de acuerdo, y que quienes trabajan en la memoria del terrorismo de Estado para hacer justicia del pasado en las ineficiencias del presente están en la misma posición.  La verdad es que la memoria es un campo de disputa, es un campo de conflicto, es un campo de lucha política.  Este libro acoge esos conflictos, habla directamente de cómo las madres de Plaza de Mayo en dictadura argentina tuvieron determinadas posiciones, y al venir la democracia sufrieron una división entre madres fundadoras, que salieron las abuelas de Plaza de Mayo, que aparecieron los hijos, que el movimiento sindical tiene dos representaciones distintas.  Va metiendo el dedo en el presente, el dedo en la galla que remueve.  Hablar del pasado como recuerdo puede ser más fácil que hablar del presente conflictivo, que nos pone a nosotros mismos la necesidad de tomar posición, y no solamente vivirla en forma homogénea y vacía.

Cuando Gonzalo me invitó a comentar el libro, lo primero que me resonó al leer el “modo de uso” para entrar en contacto con la realidad argentina, era recordar a “Rayuela” de Julio Cortázar que es un libro para armar y que inicia con un instructivo de cómo hacerlo, permitiendo diferentes entradas y salidas.  “Rayuela” es un libro que de alguna manera nos abre al lugar del exilio argentino, que es otra Argentina vivida ahora en el exilio.  Esta es una “Rayuela” para entrar y salir de una historia cruenta, que es la de la desaparición, los crímenes, la persecución política y la de la memoria que nace a partir de ello.

Pero también me resonó a un texto local, tenemos hartos libros que han registrado los lugares pero no de la forma de recordar su historicidad de las militancias.  Me recordó a “Residencia en la Tierra” de Pablo Neruda, de cómo vivir en ese caso desde la poesía, cómo vivir, cómo residir en la tierra y concluyo con una cita del texto “Walking Around” de Neruda que dice lo siguiente:

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.
El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.
Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.
Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.
Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

“Walking Around” de Pablo Neruda es como recorrer Buenos Aires, después de leer “Memorias en la Ciudad” es otro Buenos Aires, recorrer Santiago después de “Walking Around” es otro Santiago.  Transitar Santiago, transitar Ñuñoa con su Estadio Nacional, con José Domingo Cañas, con el cuartel Lautaro en Simón Bolivar, con la Villa Frei y sus detenidos desaparecidos, con la Villa Los Presidentes, etc.  Después de que escribamos “Memorias de la Ciudad de Santiago”, va a ser muy distinto.  Esa es la invitación y el desafío que yo acojo luego de leer este libro.

Muchas gracias."

Transcripción hecha por Memópolis

28 julio 2010

Por más Izquierda

Queridos/as amigos/as,
Quisiera poner en vuestro conocimiento la siguiente iniciativa a la cual he adherido.
saludos!
Manuel Guerrero

x+I

El Comité de Iniciativas por más Izquierda es un grupo de personas sobre la base de:

1. Sostener que la idea central de vivir según criterios de libertad, solidaridad e igualdad, expresados en los derechos humanos personales, civiles y políticos y en los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, sólo puede realizarse en una democracia participativa y a través de un modelo de economía socialista apropiado para el mundo actual.

2. Fortalecer la Izquierda y sus componentes mediante un trabajo unitario y con respeto por legítimas diferencias.

3. Impulsar en conjunto y de modo ampliamente participativo iniciativas en los planos social, cultural y político, que surjan de las necesidades más sentidas del mundo trabajador y ciudadano.

4. Cultivar con orgullo nuestra memoria, para aprender de éxitos y errores y, con sentido prospectivo, proyectarla al futuro.

5. Desarrollar mística y esperanza, para luchar por una sociedad de personas libres, solidarias e iguales.

En una etapa inicial el Comité de Iniciativas por más Izquierda contactará a fuerzas políticas, grupos, organizaciones sociales, periodísticas, barriales, deportivas, femeninas, por la diversidad sexual, ecológicas, culturales o de otro tipo, en la medida que compartan la defi nición fundamental anterior y se sientan identifi cados por un horizonte programático básico que suscite cooperación, organización y acción compartida. Entre otras, tienen particular relevancia las materias siguientes:

· Nueva Constitución elaborada por constituyentes democráticamente elegidos, que establezca y garantice los derechos arriba especifi cados y que obligue al Estado a que los respete, proteja y promueva, y que consagre un sistema electoral efectivamente democrático, principios de verdad y justicia para juzgar las violaciones de derechos humanos, auténtica regionalización y descentralización del Estado, propiedad pública de los medios de producción que el Congreso defi na como estratégicos para la ciudadanía, de las principales riquezas naturales (cobre, litio, agua, mar) y propiedad pública y acceso plural al espectro radioeléctrico y a los medios de comunicación.

· Modelo económico solidario que reconozca y garantice el derecho al trabajo y los derechos laborales básicos, procure el desarrollo como síntesis de crecimiento material, creciente igualdad económico-social, respeto por el medioambiente y avance cultural, y apunte a una progresiva redistribución de la riqueza y los ingresos mediante políticas educativas, regulatorias, salariales y tributarias.

· Sistemas nacionales de educación y salud públicas gratuitos, dignos y de calidad.

· Ampliación de las libertades personales y superación de las discriminaciones de género, etnia, edad, religión y opción sexual.

- Política exterior latinoamericanista y solidaria con todos los pueblos que luchan por sus derechos y autodeterminación, apoyo a las iniciativas de control y reducción del gasto en armamentos, respaldo a las iniciativas que apunten a un mundo multipolar que se exprese en un cambio profundo al sistema de Naciones Unidas, y promoción de la cooperación sur-sur y del comercio justo a nivel mundial.

· Reconocimiento constitucional de nuestros pueblos originarios y construcción de un Estado plurinacional integral.

El Comité de Iniciativas buscará generar acuerdos para un programa de corto plazo en torno a los siguientes puntos:

· Denuncia y combate a la explotación financiera, el endeudamiento inducido y las tasas de interés usurarias.

· Generación de denuncias y de acciones organizadas de protección de la tercera edad y la ciudadanía en general, destinadas a poner término al abuso en la producción, distribución y comercialización de los medicamentos.

· Defensa de las universidades públicas y financiamiento, de los derechos de los estudiantes y los trabajadores y de la participación triestamental en el gobierno universitario y en las decisiones que comprometan el desarrollo y futuro de la educación superior chilena.

· Solidaridad con los trabajadores que, en el sector público o el sector privado, se propongan luchar por la estabilidad laboral y los salarios dignos.

· Respaldo a los movimientos de trabajadores, pobladores, deudores y damnifi cados que reclaman reconocimiento de derechos laborales y sociales fundamentales.

· Apoyo al pueblo mapuche y su lucha por la recuperación de sus tierras ancestrales, valorización de su cultura y ejercicio de los derechos que les reconoce el Convenio 169 de la OIT.

· Campaña por la subsistencia y creación de medios de comunicación escritos, radiales o televisivos, nacionales, regionales y barriales, que den cuenta del pluralismo y la diversidad política, cultural y social de nuestro país.

Los participantes en el Comité de Iniciativas por más Izquierda darán a conocer sus conclusiones en octubre próximo y sugerirán las vías posibles para profundizar el esfuerzo unitario. El Comité informará de sus actividades a través de Internet y recibirá por esa vía las sugerencias y opiniones de aquellos que las quieran hacer llegar.

El desarrollo preciso de esta iniciativa no está predeterminado.

El Comité podrá continuar como un espacio de diálogo o llegar a ser un movimiento federativo, una fuerza político-social de hecho o un movimiento con una identidad legal instrumental.

Integran el Comité de Iniciativas por más Izquierda y suscriben esta declaración:

Alvaro Ramis, teólogo, ex presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Santiago.

Faride Zerán, Premio Nacional de Periodismo.

Jorge Arrate, ex candidato de Izquierda a la Presidencia de la República.

Manuel Cabieses, director de la revista Punto Final.

Víctor Hugo de la Fuente, director de Le Monde Diplomatique (edición chilena).

Contacto: pormasizquierda@gmail.com

Santiago, julio de 2010.

25 julio 2010

Porque no tuvieron clemencia, exigimos Justicia

Estas muertes, tantas, que para morir a la Vida, requieren un trabajo de la Memoria que incida en el Presente. El Recuerdo no basta para detener la cultura de la Muerte, que se viste de Mercado, de Seguridad Ciudadana, de Etnocidio contra el mapuche, de Indulto "Bicentenario" arropado de un falso perdón, no solicitado ni otorgado x víctimas y victimarios. Un camino: Justicia, Vida, Dignidad. Compromiso, Constancia y Consecuencia. No hay atajos. Hay que persistir...
manuel guerrero

21 julio 2010

Mi clavel de pionero para don Lucho Corvalán

El año 1976 fue muy crudo para la resistencia chilena antifascista. Mes tras mes cayeron detenidas dos Direcciones del Partido Comunista de Chile encabezadas por Victor Díaz y Fernando Ortiz, respectivamente, además de otras dos de las Juventudes Comunistas de Chile en manos del Comando Conjunto que reunía a la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea (DIFA), la Dirección de Inteligencia de Carabineros (DICAR), además de los servicios de inteligencia de la Marina (SIN) y el Ejército (DINE), junto con la colaboración de agentes de la Policía de Investigaciones de Chile y civiles miembros del derechista grupo paramilitar Frente Nacionalista Patria y Libertad.

Quienes teníamos escasos años de edad tuvimos que sortear, junto a nuestras familias perseguidas, la represión, la vida clandestina, los cambios de casa, colegios, nombres, círculos de amigos. Recuerdo a mi padre usando lentes cuando no era miope, rizándose y tiñéndose el pelo, cambiando de ropa, viviendo una vida aparentemente normal, cuando en realidad el terror acechaba por todas partes. Los tíos y tías desaparecían, las fotos en que uno aparecía en brazos de alguno eran recortadas, los temas de conversación variaban de la alegría a las noticias de la muerte de un momento a otro. Era una situación bipolar, entre el espanto y la ternura.

Por las noches la familia se reunía a media vela a sintonizar a lo que más tarde supe era Radio Moscú o Radio Berlin Internacional. El cerco informativo de la dictadura era total y para saber lo que ocurría en nuestro país había que acudir a los informativos extranjeros. Mientras repasaba la revista de la Pequeña Lulú o completaba la colección de la serio del Libro Gordo de Petete y Antiojitus, mi padre recortaba la prensa, subrayaba frases, se tomaba la cabeza. Junto a mi madre formaban parte de la dirección clandestina de la Jota.

Uno tras uno caían sus compañeros y compañeras, y el círculo comenzaba a cerrarse. El 29 de marzo de 1976 secuestraron desde una micro al Checho, mi tío José Weibel, obrero mueblista, que fue subsecretario de la Jota. Ya antes habían tomado a su hermano, Ricardo Weibel Navarrete. Los testimonios de las crueles torturas ya eran un factum de la vida cotidiana. El mundo se desvanecía ante los ojos de mis padres y la dictadura parecía crecer cada día en poderío.

¿En qué basaban su confianza y fe aquellos jóvenes, que persistían en organizar clubes deportivos, grupos folcklóricos, hacer rayados de noche, volantear, mientras los servicios del terrorismo de Estado aplicaban toda la fuerza que permitió la llamada "guerra interna" contra su generación? Mi padre solía hablar de la "unidad cósmica" de la clase obrera. Que esta lucha, si bien se vive localmente, es a escala humana, de los pobres y trabajadores de todas partes. Y recurría a la historia del movimiento proletario para estudiar sus avances y retrocesos, para inspirarse en todos aquellos heroísmos cotidianos que permitieron, durante ya más de cien años de luchas, ampliar las libertades de las mayorías, profundizar la democracia política y social.

Pero aquello era aún abstracto, difícil de asir. Como niño ojeaba los libros de viajes de Neruda. Para mí era como Marco Polo, un personaje mítico, que se contactaba con las realidades de lugares lejanos, traía maravillas en barco, contaba historias fantásticas sobre otras razas y geografías. Allende aparecía en las conversaciones, pero era también un personaje mítico, difícil de emular. Su sacrificio extraordinario lo convertían para mi en un superhéroe.

Había, no obstante, gente cercana, que a mis ojos de niño, expresaban aquel valor que inspiraba a mis padres a persistir en algo que parecía una quimera cuando todo era dolor y muerte. El tío Valentín Trujillo, quien era la persona que me regalaba las revistas de la Pequeña Lulú, era uno de ellos. Mi padre se reunía con él, conversaban temas serios, y yo observaba su piano, y él luego se despedía de mi regalándome una revista. Un comunista de carne y hueso, accesible para mi. Otro era mi abuelo Manuel. Escritor autodidacta, oriundo de Chillán, quien formó parte de la bohemia santiaguina donde se mezclaban periodistas y escritores, dirigentes estudiantiles y "amigas espirituales", me contaba cómo fundaron la Jota, cómo eran las peleas de la Fech, cómo con Ricardo Fonseca y luego Luis Corvalán generaron el gran movimiento de profesores de Chile, haciendo frente a la traición de Gonzalez Videla y el campo de Concentración de Pisagua.

Don Lucho y la señora Lily. ¿Qué es de ellos? preguntaba yo. "Él está detenido nuevamente en un campo de concentración, Manuelito. Es profesor normalista como tu papá y como tu tío Máximo". Mi abuelo me contaba de su admiración por don Lucho, y yo me enamoré de su admiración por él. Un comunista de carne y hueso. Como mi papá y mi tío. Como mi abuelo.

Llegó junio del 76 y esta vez le tocó a mi familia el golpe de sufrir el secuestro de mi padre. Salidas a horario de toque de queda, con un pañal blanco de bebé como bandera para que no nos detuvieran, buscábamos mi mamá, abuela materna y mi abuelo, conmigo tomados de la mano, a mi joven padre por todas partes. Sufrimos lo indecible hasta que por milagro apareció vivo en Puchuncaví. Fuimos a encontrarnos con él, y nos detuvieron a todos en el Fuerte Silva Palma, de la Armada. Junto a marinos constitucionalistas, con seis años pude conocer la prisión política. Pero ni mi papá ni mi mamá callaban. Luchadores incansables. Comunistas de carne y hueso, decía para mi, como el tío Valentín, como mi abuelo, como don Lucho.

Salimos al exilio y luego de un paso fugaz por un campamento de refugiados en Suecia, derivamos a Budapest, Hungría. Mi mamá tejía una arpillera en los tiempos libres que le dejaba mi pequeña hermana América, quién había nacido durante el cautiverio de mi padre. Recuerdo que era una media naranja. "Es para don Lucho", me decía. Algún día lo tienen que liberar y se la regalaremos". Y ese día llegó, y él, luego de un canje internacional, venía de Berlin de la RDA camino a Budapest, adonde estábamos nosotros.

Yo era pionero de pañoleta azul. Había visto los croquis de Miguel Lawner donde se retrataba a don Lucho en Ritoque o Isla Dowson. Su poncho y sombrero. Pequeño, sencillo. Como mi familia. Probablemente como un gesto de cariño a mi padre, me encargaron que cuando don Lucho hiciera ingreso al salón donde lo esparaba la comunidad de chilenos exiliados, le entregara un clavel rojo.

Estaba muy nervioso; solo tenía que entregarle una clavel en señal de bienvenida y alegría por tenerlo vivo. Pero era don Lucho. Mi cuerpo de seis años temblaba de la emoción. Mientras caminaba hacia él, recordaba a mi abuelo Manuel, miraba con amor a mi padre que me observaba entretenido y orgulloso, pensaba en los recuerdos de Chile -la casa de mis abuelos, la panadería Lido en Ñuñoa, nuestro perro famliar la Tuti-, sentía el odio profundo hacia el fascismo en ese tiempo sin rostro, que nos había expulsado del país. Me acerqué casi al borde del llanto a don Lucho y el me acogió con la humildad que aprendí le caracterizaba. Me dió la mano con mucho respeto y luego me abrazó como si fuera su nieto. Un comunista, de carne y hueso. Sencillo, accesible.

Hoy ha muerto don Lucho. Nos encontramos muchas veces después. Yo fui creciendo, y de pionero de pañoleta azul pasé a pañoleta roja. Luego, de regreso en Chile, me hice de la jota a los 14 años. Más tarde, de vuelta en el exilio, en 1989 producto del proceso de caída del muro, me salí de la Jota y entré a los Antifagruppen, los grupos antifascistas en Berlin. Y así no me he detenido en una militancia político y social que en 2008 me llevó a representar a la izquierda en las Municipales de Ñuñoa. Y, como independiente dentro del pacto Juntos Podemos Más, salí electo concejal, rompiendo con un Comando Amplio la exclusión luego de decenas de años de marginación de la izquierda hasta hace poco extraparlamentaria. Hicimos en un formato fresco lo que nuestros viejos hicieron en otros tiempos. Ni más ni menos. Y en la ceremonia de instalación estaban don Lucho y el Leo, hijo de Ricardo Fonseca.

Nos abrazamos. Él con su manta sobre las piernas y su sombrero de hombre de los años cuarenta, me felicitó por mi intervención -uf, pasé la prueba, ¡me salvé de nuevo!-, e hicimos recuerdos sobre mi abuelo Manuel, mi tía Libertad, mi tío Máximo y mi papá, a quienes conoció muy de cerca.

Todos revolucionarios, con el favor de mi Dios.

Reciba don Lucho este clavel de recuerdos de parte de un pionero de pañoleta multicolor. Gracias por su vida y ejemplo. Abrace allá a su hijo añorado y juéguese una pichanga con mis tíos Checho y Máximo. Ojo con mi papá. Se ve sopaslentas, pero es hábil el Mañungo. Cuídemelo. Nosotros seguiremos acá dándole al cuento. Así como usted nos enseñó, con vocación de mayorías democráticas, unidad, organización y lucha.

Hasta siempre querido don Lucho.

Manuel Guerrero Antequera, 21 de julio 2010.