¿Ser para la muerte? Parece que sí, pues la muerte nuevamente ronda por mi país, o tal vez jamás se ha retirado del todo, ya que vuelve a aparecer con la fuerza característica de la violencia: la irreversibilidad.
Un obrero forestal joven, de apenas 26 añitos, muere acribillado por balas de Carabineros, quienes dicen dispararon en defensa propia.
Nuevamente una subametralladora y un revolver, otra vez la lógica del amigo y el enemigo, y la espiral parece que se enciende, y por un lado se apela al Estado de Derecho y el orden público, y por la izquierda no falta quien casi celebra que haya un "nuevo mártir de la clase trabajadora".
Mientras, los Angelini dueños de la Forestal Arauco al enterarse de la noticia deben haber agitado un poquito más rápido el hielo de sus vasos de whisky o se habrán fumado un tabaco más fuerte y con un leve gesto de hombros habrán dicho: "ellos se lo buscaron, en algo andaban". Y la opinión pública debe haber visto la noticia entre la crónica roja, accidentes de tránsito y sectas varias, y tal vez hubo algún comentario entre la gente apretada en el metro o en la cola del supermercado y apúrese señora que está por empezar el partido de fútbol no me lo quiero perder.
Ser para la muerte de una sociedad que teniendo todos los recursos a mano para desarrollarse y lanzarse a conquistar su felicidad con mayor libertad e igualdad, se extravía en la maravilla de la acumuluación y el consumo a cuotas, mientras la cuota de muertos parece ir al alza.
Ser para la vida es lo que debiera guiar la con-vivencia, el inter-es, el siendo juntos. Y no me cabe duda que el carabinero que disparó, tal como el obrero que protestaba, lo hacían en gran medida movidos por sueldos de miseria. Pueblo contra el pueblo, unos de overoll y otros de uniforme, vidas que día a día se apagan como estrellas muertas.
Esta violencia no es individual, no nos viene transmitida en forma genética. Es social, personas suicidadas por su sociedad. Un hijo de ejecutado político lanza su hija pequeña por el balcón en medio de una discusión con su pareja hija de ejecutado político. Una recién convertida en madre, profesora de danza, muere por septisemia entre sus amigos que la atienden sin conocimientos en una comunidad alternativa que no desea tener contacto con la institucionalidad de la salud oficial porque consideran que es ésta la que los lleva a la muerte. Un obrero dirigente sindical pierde el ojo en una marcha del primero de mayo donde defensores de los trabajadores lo atacan porque consideran que los sindicatos ya no defienden a los trabajadores.
La muerte no se ha ido y nuevos hijos e hijas pierden a sus padres en forma irreversible. "Su muerte no ha sido en vano" dirá alguien en algún discurso. "Es culpa del Gobierno, es culpa de la izquierda, es culpa de la derecha, son los milicos, Bush, los marcianos, el calentamiento global", dirán otros.
Y esos niños crecerán y muy pocos estarán en condiciones de atravesar el desierto del terror, que recorre el cuerpo desde el estómago a los pies, y llegar ilesos a alguna orilla más amable. Nuevos hijos se armarán a su vez de una subametralladora y un revolver, y usarán algún uniforme, verde, rojo o negro, y empuñarán el arma o levantarán el puño cerrado, pero en defitiva vivirán el don de la vida a puño limpio. Muy pocos serán capaces de mirar el horror al espejo y ver en sus propios rostros a la humanidad dañada y amar a la humanidad toda, porque todos son hijos a su vez. La muerte vuelve a tomar la iniciativa en contra de la palabra, el debate, el argumento, la razón con corazón.
Y la realidad se torna tan dura que estas palabras que escribo ya creo que comienzan a ser vistas como blandas, amarillas, entregadas, traidoras, enemigas.
Pero insisto, aunque sea inconducente. Ser para la vida.
Con la muerte perdemos todos.
Manu.
06 mayo 2007
27 abril 2007
Belleza que transforma
Sigamos con Jorge Drexler. Desde su concierto no he podido salir de él. Observo y veo a través de sus canciones. Casi podría afirmar que "me movió el piso", como decimos en chileno, me "conmovió", en el sentido que lo real se me aparece de otra manera, teñido, mediado por la hermosura de sus letras.
Uno de los recuerdos más hermosos que tengo de las clases de filosofía fue cuando tratamos acerca de "lo súblime", es decir, lo que lo bello produce en nosotros, como en su contacto, señalaba Kant, se suspenden las facultades del juicio. "Aquí no importa - decía Kant en 1763- lo que el entendimiento capta, sino lo que el sentimiento siente". Uno simplemente se desgasta al mirar una pintura, uno entra en la pieza musical y se pierde en ella o, más bien, se encuentra a sí mismo de otro modo.
Es lo que me sucede con Drexler, y antes con Spinetta, con Hugo Moraga y Neil Young, cantautores que atrapan, desde lo singular, lo universal, y lo hacen con una belleza que conmueve, remueve los cimientos de lo cotidiano, y te lanzan a otra posibilidad de ser.
Todo se transforma, canta Drexler, y es lo que captaron con magistralidad estos niños que vivieron su canción a su modo, mágico, digno, profundamente humano.
Que lo disfruten y que tengan un excelente fin de semana!
Uno de los recuerdos más hermosos que tengo de las clases de filosofía fue cuando tratamos acerca de "lo súblime", es decir, lo que lo bello produce en nosotros, como en su contacto, señalaba Kant, se suspenden las facultades del juicio. "Aquí no importa - decía Kant en 1763- lo que el entendimiento capta, sino lo que el sentimiento siente". Uno simplemente se desgasta al mirar una pintura, uno entra en la pieza musical y se pierde en ella o, más bien, se encuentra a sí mismo de otro modo.
Es lo que me sucede con Drexler, y antes con Spinetta, con Hugo Moraga y Neil Young, cantautores que atrapan, desde lo singular, lo universal, y lo hacen con una belleza que conmueve, remueve los cimientos de lo cotidiano, y te lanzan a otra posibilidad de ser.
Todo se transforma, canta Drexler, y es lo que captaron con magistralidad estos niños que vivieron su canción a su modo, mágico, digno, profundamente humano.
Que lo disfruten y que tengan un excelente fin de semana!
25 abril 2007
Yo tengo tus mismas manos

Anoche tocó en Santiago el cantante uruguayo Jorge Drexler con su banda.
Fuimos con mi hija mayor y mi hermosa bailarina, y sentimos que a pesar de lo masivo del evento participamos en un encuentro íntimo, de mucha delicadeza y sentimiento. En un formato absolutamente contemporáneo,
con bases grabadas, material audivisual y una banda de primer nivel,
compuesta por percusión, contrabajo, violín, guitarra eléctrica, su guitarra acústica y jazzera,
y una voz muy cercana y limpia, Drexler logra comunicarse con el público tratando temas profundos, pero con intelegencia, simplicidad e ironía fraterna. Características todas que admiro mucho de los uruguayos, para mí uno de los pueblos más civilizados y amables de la tierra.
Una de las canciones que más me llamó la atención es la que transcribo a continuación, que trabaja el tema de la memoria, de la invención y la herencia, del reinventarnos y ser otros, pero sin perder lo propio, identidad que nos viene desde quienes sentimos nuestros, y que no estando están.
Gracias Drexler por el hermoso concierto.
El pianista del gueto de Varsovia
Dos generaciones menos
dos generaciones más
Fechas, tan sólo fechas
Yo estoy aquí, tu estabas allá
El pico y la pala, el hielo en los dedos
te estás jugando las manos...
El mundo se muere y tu sigues vivo
porque recuerdas tu piano
Compás por compás, en el frío del gueto
vas repasando el nocturno en Do Sostenido Menor de Chopin, en tu memoria
Si fueras tu nieto y yo fuera mi abuelo
quizás, tú contarías mi historia.
Yo tengo tus mismas manos
Yo tengo tu misma historia
Yo pude haber sido el pianista del gueto de Varsovia.
Dos generaciones menos,
dos generaciones más
Fechas, tan sólo fechas
Yo estoy aquí, tu estabas allá
Y el mundo no aprende nada, es analfabeto
y hoy suena tu piano, solo que en otros guetos
Si yo estoy afuera y tu estabas adentro
fue sólo cuestión de lugar y de momento.
Yo tengo tus mismas manos
Yo tengo tu misma historia
Yo pude haber sido el pianista del gueto de Varsovia.
Dos generaciones menos
dos generaciones más
Fechas, tan sólo fechas
Yo estoy aquí, tu estabas allá.
17 abril 2007
Secos
Como el ruido de la moneda
al caer, como la aguja
del tocadiscos al tocar
fondo.
Sin saliva
para salivar, el silencio
inquieto, inquietante no me deja
hablar, solo oigo y bostezo sin entusiasmo
por la mala calidad del aire
político, politiqueroso, politiquipueril
insensible, insensato, incapaz,
nada.
Ni siquiera vacío, menos ausencia
solo superficie veo
por doquier que se suma,
se calcula, se presta, se cobra,
se hipoteca.
Cero gratuidad, menos don.
Poder, poder, poder. Ciegos,
vueltos para dentro de sus bolsillos,
de sus tarjetas, de sus cuatro por cuatro,
de sus phd mag phil candidat mba minor major.
Mientras otros esperan en paraderos,
y ven pasar la vida en buses que no paran,
y tanto exigir e implorar han quedado afónicos,
sin saliva
secos,
como el ruido de La Moneda
al caer,
como la aguja del tocadiscos al tocar,
fondo.
al caer, como la aguja
del tocadiscos al tocar
fondo.
Sin saliva
para salivar, el silencio
inquieto, inquietante no me deja
hablar, solo oigo y bostezo sin entusiasmo
por la mala calidad del aire
político, politiqueroso, politiquipueril
insensible, insensato, incapaz,
nada.
Ni siquiera vacío, menos ausencia
solo superficie veo
por doquier que se suma,
se calcula, se presta, se cobra,
se hipoteca.
Cero gratuidad, menos don.
Poder, poder, poder. Ciegos,
vueltos para dentro de sus bolsillos,
de sus tarjetas, de sus cuatro por cuatro,
de sus phd mag phil candidat mba minor major.
Mientras otros esperan en paraderos,
y ven pasar la vida en buses que no paran,
y tanto exigir e implorar han quedado afónicos,
sin saliva
secos,
como el ruido de La Moneda
al caer,
como la aguja del tocadiscos al tocar,
fondo.
01 abril 2007
Muchas gracias

Todavía está todo muy fresco, son muchas las emociones vividas en la jornada por la memoria de los Manueles que realizamos el sábado 31 de marzo en el frontis del ex Colegio Latinoamericano de Integración, desde donde se llevaron a José Manuel y mi padre hace 22 años atrás. Necesito tiempo para disfrutarlo y rumiarlo, como diría Nietzsche, pero no podía dejar de expresarles de inmediato mi tremendo agradecimiento por lo allí ocurrido.
Simplemente fue una jornada espléndida, con todos los elementos y características que nos habíamos propuesto: fresca, alegre, buena onda, comprometida políticamente, que realmente logró unir a un montón de generaciones de un paraguazo haciendo memoria colectiva. Desde don Lucho Corvalán y mi abuelo materno -de noventa años cada uno-, pasando por la generación de los sesenta de los Manueles, los universitarios de los setenta, mis amigos ochenteros de los "Actores Secundarios", los jóvenes de los noventa con Rodrigo Roco en un feliz regreso para quienes no lo habíamos visto, los del 2000 ayudando en todo, y un enjambre de pequeñitas de meses de edad y enanos de cinco-seis años saltando encima del chancho de Roger Waters y pintando las paredes del Latino y de paso la ropa de sus padres. Conseguimos que un Bibliobus viniera a la actividad, por lo que los peques mientras oían música pudieron leer junto a sus padres.
Hubo mucho, mucho sentimiento que se vivía en la piel, un tremendo reencuentro de mucha gente que ya no se asomaba a estas actividades, con jazz de primer nivel, cumbiancheo, trova "ventilador" que no dejó mono con cabeza, música clásico andina, scrach, niños cantando a coro la canción "Homenaje" con Luis Lebert; cambio creativo de nombre de la calle El Vergel por "Guerrero y Parada"; se intervino la vereda en el frontis del colegio donde quedaron grabadas las palabras "Memoria y vida" con letras de metal bajo recina de color... Una jornada de 5 horas sin parar que culminó en un hermoso velatón, retomando el rito de
22 años de hacer memoria y proyectarnos desde ahí con nuevas energías y compromiso con la vida digna con justicia social y acceso a la cultura para todos y todas. Pude observar como niños de cuatro a cinco años de edad encendían las velas y preguntaban a sus padres que qué significaba esto, y ellos hallaban un modo amable de contarles la historia, sembrando así la semilla de la memoria, que es el mejor camino para asegurar un Nunca Más.
En fin, fueron muchísimas las cosas que pasaron, y como comentó el tío Leopoldo Muñoz que intentó salvar con vida a los Manueles ese 29 de marzo de 1985 resultando baleado, este acto por la memoria "nos dejó las pilas puestas para revolverla unos diez años más sin parar".
Como un botón de ejemplo del apoyo y amplia convocatoria que tuvo la jornada anoten simplemente "con memoria y alegría" en google y verán las decenas de sitios, bloggers, y medios que se sumaron a la actividad. Para todos ellos nuestro agradecimiento, así como a los artistas que participaron y los que no tuvimos tiempo para que subieran al escenario. Gracias por los saludos llegados del exterior, todos los cuales fueron leídos durante la jornada.
Con la fuerza ahí acumulada, nos lanzaremos ahora a concretar el proyecto de declarar el frontis de Colegio Latinoamericano de Integración lugar histórico, para que entre en los textos escolares y no se olvide que de las puertas de un establecimiento educacional el terrorismo de Estado fue capaz de secuestrar profesores ante la mirada atónita de sus alumnos e hijos. Haremos los esfuerzos para cambiar el nombre de la calle El Vergel que colinda con el colegio, por Guerrero y Parada, para que los Manueles entren a los mapas y rutas de la ciudad. Y anunciaremos la apertura de un concurso público para crear una intervención artística frente al lugar, para que el Municipio y la comunidad lo cuide, mantenga y recuerde que la vida no tiene precio, como nuestra memoria por los Manueles, don Santiago Nattino, los hermanos Vergara, Rodrigo Rojas, Victor Jara, Carlos Lorca Tobar, padre André Jarlan, Carlos Prats y tantos y tantas.
Un beso y un abrazo para todos quienes estuvieron ahí, para quienes conocidos y desconocidos nos apoyaron a la distancia, para quienes con memoria y alegría nos permiten seguir alegres por la vida.
Los quiero infinitamente,
Manuel




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